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Marine Le Pen, una carrera llena de escándalos

La campaña del Frente Nacional y su presidenta se ha visto salpicada por varios escándalos políticos, financieros y mediáticos

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Marine Le Pen, una carrera llena de escándalos

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La campaña del Frente Nacional y de su líder Marine Le Pen por la presidencia de Francia ha estado envuelta en varios escándalos políticos, financieros y mediáticos: financiación ilegal, empleos ficticios, una anormalmente baja declaración de patrimonio o la más que polémica publicación en twitter de fotografías de algunos crímenes de Daesh son los ejemplos más significativos.

Los empleos ficticios

Desde 2011 a 2016, Le Pen estuvo supuestamente pagando con fondos europeos los sueldos de sus varios de sus asesores del Frente Nacional bajo el pretexto de que estos trabajaban en realidad para el Parlamento europeo. Se estima que este presunto fraude asciende a cinco millones de euros, todos ellos procedentes de las arcas públicas.

La Oficina Europea de Lucha contra el Fraude llevó a cabo durante varios meses una investigación administrativa en la que se vieron envueltos otros cinco eurodiputados del partido francés. Marine Le Pen se escudó en su inmunidad como eurodiputada para, de momento, evitar comparecer ante la justicia por este caso. El Parlamento europeo le exige una pago de 30.000 euros que la líder del Frente Nacional se niega a pagar.

Lo cierto es que la justicia francesa ya ha pedido levantar la inmunidad tanto de la eurodiputada del FN Marie-Christine Boutonnet como de la propia Le Pen, que ha prometido que comparecerá ante los jueces una vez concluyan las elecciones legislativas, previstas para la segunda semana de junio. La candidata a la presidencia de Francia asegura que tan sólo está siguiendo “el procedimiento normal, clásico, en este tipo de casos” y, lejos de arrugarse, el pasado 29 de marzo anunciaba a través del canal M6 su intención de presentar una demanda contra el diario “Le Monde” por difamación.

Y las demandas de este tipo no acaban ahí. El Ministerio del Interior, por su parte, también ha presentado una demanda de por difamación contra el vicepresidente del Frente Nacional, Florian Philippot, por sus declaraciones en contra de las investigaciones que la policía anticorrupción está llevando a cabo en torno a este caso. Todo un culebrón que parece estar lejos de acabar y que en realidad no afectó demasiado a Le Pen de cara a los resultados electorales de la primera vuelta.

Financiación ilegal de sus campañas

Se cree que el Frente Nacional ha recibido financiación ilegal en un total de siete campañas, a saber: las presidenciales y las legislativas de 2012, las municipales, europeas y al Senado de 2014 y departamentales y regionales de 2015.
A través de la empresa Riwal, dirigida por Frédéric Chatillon, buen amigo de Le Pen, el Frente Nacional hizo negocio con el merchandising de sus productos, engordando unas cuentas que, tras las elecciones, el Estado se encarga de costear. Su tesorero, Wallerand de Saint-Just, y Jean-François Jalkh, ex vicepresidente del partido, están imputados por malversación y estafa. Le Pen tuvo que asistir al juzgado como testigo asistido.

Respecto a las presidenciales de 2012, se investiga la posible financiación del partido con dinero de un organismo público. Tanto la propia Le Pen como su actual jefe de campaña, David Rachline, figuran entre los sospechosos de haber utilizado “medios humanos y materiales” de dicho organismo para preparar aquella campaña. De nuevo el empleo de los fondos públicos.

Declaración de patrimonio anormalmente baja

Tanto Marine Le Pen como su padre, Jean-Marie, presentaron en 2014 unas declaraciones de patrimonio “anormalmente bajas”. Eso es lo que sostiene la Alta Autoridad para la Transparencia de la Política. Se estima que el fundador del partido y su hija minusvaloraron deliberadamente el valor de algunos de sus bienes, lo que, según ‘Le Monde’, se traduce en un millón de euros para Jean-Marie y en cientos de miles para Marine. De ser cierto, la candidata se podría enfrentar a una pena de hasta tres años de cárcel, 45.000 euros de multa y 10 años de inhabilitación.

Las fotos de Daesh

Por si todo esto fuera poco, queda por mencionar el polémico asunto de sus publicaciones en twitter. En diciembre de 2015, Le Pen respondía a una crónica en la que se hacían paralelismos entre el Frente Nacional y Daesh con la publicación en su cuenta del pájaro de varias fotografías de miembros del grupo terrorista ejecutando y mostrando los cadáveres de sus víctimas. “Esto es Daesh”, se defendía la líder del Frente Nacional adjuntando imágenes muy explícitas en las que aparecía el cuerpo sin vida del periodista James Foley.

La indignación no tardó en sacudir la red y Le Pen retiró las imágenes en menos de 24 horas, pero ya era tarde. Aquello le costó la retirada de su inmunidad parlamentaria por difusión de imágenes violentas, a lo que podría sumar tres años de prisión y 75.000 euros de sanción.

Sea como fuere, lo cierto es que todos estos escándalos con los que han lidiado y aún tienen que lidiar tanto el Frente Nacional como la propia Marine Le Pen no parecen haber afectado a su carrera hacia el Elíseo. Según apunta Valérie Igoune, historiadora y especialista desde hace 20 años del partido de extrema derecha, “el Frente Nacional sabe apañárselas para arreglar los problemas con su semántica y su discurso. Basta con escuchar a los votantes del partido, para los que todos estos asuntos no son más que rumores y tergiversaciones con los que la oposición pretende desestabilizar. Y, de momento, tampoco hay pruebas de que haya habido enriquecimiento personal por parte de Le Pen. De momento”.