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Una parte de la juventud turca se resiste a emigrar y lucha por mejorar su país

Sulukule es uno de los barrios más antiguos de Estambul.

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Una parte de la juventud turca se resiste a emigrar y lucha por mejorar su país

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Sulukule es uno de los barrios más antiguos de Estambul.
Durante mil años fue el hogar de los turcos de etnia romaní, aunque ahora está sufriendo grandes transformaciones por la gentrificación.
No obstante se ha convertido en un símbolo de la oposición al Gobierno turco.
El grupo de rap Tahribad-i Isyan forma parte de esta voz antigubernamental que da la palabra a la juventud desoída por los políticos. Sus letras llaman a su generación a luchar por su derechos en lugar de emigrar.
El trío completó hace un mes la grabación de su primer álbum.

“La gente dice que es imposible vivir en este país. Los actores dicen esto, los artistas y la gente corriente. Nosotros decimos: si nosotros también nos vamos, no habrá nadie que haga del país un lugar mejor. Por eso digo: quedaos y hacedlo más habitable. Podemos alcanzar esto con música o con arte”, dice uno de los miembros del conjunto.

Las nuevas generaciones tienen en común que han crecido con Gobiernos del AKP, y su frustración lleva a muchos jóvenes a dejar el país.

En el centro de Estambul el Parque Gezi se convirtió en un símbolo de la libertad de expresión y política hace cuatro años. Muchas plataformas y medios alternativos nacieron de ese malestar político.

Es el caso de 140Journos. A través de 16 plataformas distintas, Engin Önder, el fundador, y su equipo, esquivan la censura turca usando debates en WhatsApp, vídeos en directo en Periscope y grupos masivos de Facebook. Su plataforma es pionera en el nuevo periodismo turco.

“Durante las protestas del Parque Gezi los medios, debido a su línea política y económica, no cubrieron nada. Y eso es lo que nos hizo tomar las cámaras. Estuvimos en la calle porque los medios no cubrían lo que queríamos ver. Así que dijimos que podíamos crear lo que quisiéramos consumir”, dice Önder.

Las generaciones jóvenes, el futuro del país, piensan en muchos casos en marcharse, pero otros quieren quedarse a trabajar por una Turquía más libre y democrática.