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Asistentes sexuales para personas con discapacidad


República Checa

Asistentes sexuales para personas con discapacidad

Como muchos chicos de su edad, Tomáš Pik, de 27 años, disfruta saliendo con sus amigos y conociendo a chicas. Pero mantener relaciones sexuales con alguien es algo más complicado para él: tiene ataxia de Friedreich, una enfermedad hereditaria que le causa problemas de movilidad y que le ha postrado desde hace seis años en una silla de ruedas.

Esta situación le ha repercutido mucho en su vida sexual, las chicas no se acuestan con él y las prostitutas a veces también lo rechazan.

Esa es la razón por la que se inscribió a una iniciativa llamada “Right to Sex” (derecho a sexo) una organización que ofrece asistencia sexual a personas que tienen ciertas discapacidades en la República Checa. Una organización que causa cierto revuelo incluso en un país en el que la prostitución es legal.

“La vida sexual de las personas con discapacidad es un tema tabú. Nadie habla de ello y este es un lugar en donde nos encontramos personas que tenemos el mismo problema”, dice Tomáš.

La organización que se dedica a poner este servicio en marcha ha seleccionado a cinco mujeres que ayudarán a explorar la sexualidad de las personas que necesiten este tipo de asistencia y satisfagan sus necesidades.

Este servicio se aprobó por el gobierno del ministerio de Interior de la República Checa.

Vladana Augstenová es una de las personas que están aprendiendo a cubrir este servicio. Antes se dedicaba a bailar en las discotecas y practicar sexo por dinero para poder mantenerse a su hijo.

Ahora, como asistente sexual, ya no ofrece sexo sino “toca y masajea a sus clientes para producir apetito sexual”, dice. Según ella, independientemente de la discapacidad, todo el mundo puede sentir placer interior.

Este servicio cuesta unos 45 euros y dura alrededor de una hora. El precio es un poco elevado sin embargo a Vladana no le falta trabajo. Normalmente los servicios son contratados por hombres pero en algunos casos son mujeres las que llaman.

Según la psicoterapeuta Lucie Šídová, se cree que las personas que tienen algún tipo de minusvalía son más felices cuando comparten su vida con alguien pero a veces sus necesidades no están cubiertas , por lo tanto ese tipo de asistencia es fundamental.

Este tipo de servicios son cada vez más comunes, en Europa occidental; en países como Dinamarca, Suiza o Alemania. Incluso en algunos países está parcialmente financiado por el gobierno.

EE.UU.

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