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El emir de Kuwait, jeque Sabah Ahmed al Sabah, se ofreció al rey saudí, Salman bin Abdelaziz en Yeda para resolver la crisis en la que Catar ha sido acusado de financiar el terrorismo yihadista y ha pedido la mediación kuwaití.

Mientras el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, rechazó las sanciones que Arabia Saudí y otros países árabes han impuesto al emirato de Catar. Erdogan pidió más diálogo para resolver el enfrentamiento. Calificó las acusaciónes contra Catar de “muy graves” y “difíciles de creer”, y achacó el repentino surgir de la crisis a un oscuro “juego” político: “Apreciamos la postura serena y constructiva de Qatar. Tratar de aislar a Qatar, que ciertamente lleva a cabo una eficiente lucha contra el terrorismo, no contribuirá a resolver ningún problema”.

El presidente estadounidense Donald Trump publicó tres tuits en donde apuntaba que quizá este era el principio del fin del terrorismo.
Sin embargo el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, se mantuvo discreto e interesado en mantener la cooperación con los estados del Consejo de Cooperación del Golfo: “Ha habido tensión entre los vecinos de Qatar durante bastante tiempo y la situación ha sido notificada a través de los canales diplomáticos adecuados. Los Estados Unidos siguen en estrecha comunicación con todas las partes en conflicto para resolver las cuestiones y restablecer la cooperación, tan importante para la seguridad regional. “

El lunes, Arabia Saudí, Baréin, Emiratos, Yemen y Egipto, seguidos de Maldivas, rompieron relaciones diplomáticas con Catar. Acusan a Catar de apoyar y financiar el terrorismo yihadista y de socavar la estabilidad de la región de Oriente Medio. Luego se sumaron a la retirada de embajadores países como Maldivas y Mauritania, además de los gobiernos apoyados por Arabia Saudí en los conflictos del Yemen y Libia, mientras que Jordania anunció que va a reducir su representación diplomática en Doha.