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Cada día a las 5 de la mañana Florian-Petrus se levanta para vender ‘Folk er Folk’, un periódico en las calles de Oslo.
Florian tiene 34 años y nació en Rumanía pero vivió en diferentes países de Europa desde que tiene 18 años.

Antes de llegar a Noruega vivió en Francia, Italia, España, Bélgica, el Reino Unido, Suecia y Dinamarca: “No soy de ninguna parte, soy de todas partes”, dice.

Él no está solo. Desde que Rumanía entró en la Unión Europea en 2007, sus ciudadanos pueden vivir en el país que quieran de la Unión.

Según un informe de la Fundación ‘Rockwool’, los rumanos gitanos emigran para buscar una mejor vida porque la situación en el país empeoró después de la ‘Guerra Fría’.
Se enfrentan a la discriminación y su bajo nivel educativo les dificulta la tarea de buscar un trabajo, sobre todo después de la crisis.
Muchos ven la emigración como única salida para poder vivir y mantener a su familia.

Florian es uno de los alrededor de 250 rumanos gitanos que viven en Noruega y venden este periódico. Vive en un apartamento con su mujer, que también vende periódicos.
Juntos tienen un hijo que vive en Rumania.”Para mi ya es tarde pero lucho por mi hijo”, dice Petrus.

Cuando llegó a Noruega era un sintecho. Cuando tenía suerte dormía en unas instalaciones de la Cruz Roja, otras veces tenía que pasar la noche en la calle.

Ahora tiene un lugar en el vivir pero como dice él: “No sabemos qué va a pasar mañana. A lo mejor pasa algo esta noche y pierdo todo. Quizás me voy mañana a Suecia, Dinamarca, Italia… a todas partes”.