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Una huida desde el infierno sirio hacia Suecia

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Una huida desde el infierno sirio hacia Suecia

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Omar Alshogre es una víctima de las torturas del régimen sirio. Llegó a Suecia durante la crisis de refugiados de 2015 que trajo a Europa un millón de personas en busca de asilo. Hoy trabaja y habla sueco allí donde puede. El idioma “es la llave, junto a una gran sonrisa”, para entrar en la sociedad que le acogió.

Cuando la Primavera Árabe intentó florecer en el que país regido por Bachar al Asad, Omar tenía solo 15 años. Salió a las calles con amigos y familiares que llevaban en sus manos ramos de flores para pedir más libertad y menos corrupción. El régimen árabe le iba a hacer pagar un alto precio por su osadía: tres años de cárcel, el último en el denominado “matadero de Asad”, la prisión de Saydnaya: “Los primeros cinco minutos en Saydnaya, me di cuenta de que mi anterior destino era un paraíso, quería volver, doscientos años de torturas allí eran mejor que un solo minuto en Saydnaya. Empezaron a torturarnos a mí y a mis primos. Dispararon a mi primo, intentaron golpearme directamente en la boca, me arrancaron dientes, me torturaron, me arrancaron las uñas, descargas eléctricas, mala comida, agua en mal estado…”.

En 2015, Suecia recibió 162.000 peticiones de Asilo, entre ellas la de Omar. Logró salir del infierno gracias a que su madre consiguió juntar 15.000 dólares para sacarle hacia Turquía. Su peso en aquel momento era de 35 kilos y tenía una tuberculosis que había que tratar con una medicación cuyos efectos secundarios apenas podía soportar. Un médico llegó a pronosticar su muerte.

La madre de Omar vislumbró que la única alternativa en ese momento pasaba por la peligrosa ruta de refugiados hacia Europa. La decisión fue que su hijo, acompañado por su hermano de once años, partiese desde Turquía hacia Grecia. Omar pensó en un primer momento que podría ir en una gran barco hasta que su madre le desveló que el medio de transporte era una barcaza de goma “con muchas personas, algunas de las cuales morirían en el trayecto”.

Los dos hermanos llegaron a Suecia a finales de 2015. En la sala de espera de un oftalmólogo su destino dio un giro. Allí había una familia con dos niños pequeños con la que acabaron hablando por un traductor del móvil de Jacob von Helands, que pasado un tiempo, les invitó a trasladarse definitivamente a su hogar. Ahora esperan que su madre, con la que hablan diariamente, consiga los papeles para reunirse con ellos en el país nórdico.