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Alerta terrorista: las diferentes estrategias en la UE

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Alerta terrorista: las diferentes estrategias en la UE

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Según el informe anual de EUROPOL sobre terrorismo o Te-Sat, si sumamos todos los ataques terroristas —frustrados y cometidos— en suelo Europeo a lo largo de 2016, el número asciende a 142, la misma cantidad de muertos por terrorismo en ese año. Un año antes, en noviembre, Francia perdía en un día y a causa de varios atentados, cerca del mismo número de personas que toda Europaen 2016.

A su vez, en lo que llevamos de año, el número de víctimas mortales por terrorismo asciende a 190.

Desde un estado de alerta nivel 4 en España hasta la alternancia entre los estados de alerta ‘severo’ y ‘crítico’ en Reino unido, o una Francia acusada de querer crear un estado de emergencia permanente, Europa viven en estado de alerta. Pero ¿Qué medidas se están tomando en cada país y qué diferencia un estado de alerta de otro?

Francia, vigilada por Amnistía Internacional

Rondando su segundo año en estado de emergencia, Francia es la única de entre las grandes potencias Europeas que vive con las Fuerzas Armadas patrullando las calles. Tras el intento de atentado en los Campos Elíseos, el ministro de interior francés, Gérard Collomb, aseguraba que Francia extendería el actual estado de emergencia hasta el próximo otoño.

Por su parte, y siguiendo las denuncias de los últimos años provenientes de organismos como The Human Rights Watch sobre el ataque a los derechos humanos que conlleva extender consecutivamente el estado de emergencia, el nuevo gobierno de Macron asegura que presentará un proyecto de ley que permita retirarlo oficialmente y mantener altos niveles de seguridad al mismo tiempo.

El actual estado de emergencia permite a policías y fuerzas armadas proteger las infraestructuras críticas y puntos de aglomeración de personas, así como cerrar temporalmente lugares de culto religioso en los que se sospeche una actividad extremista o disolver concentraciones de personas que puedan afectar al orden público. Según Amnistía Internacional, el gobierno francés está abusando de esta última medida para denegar peticiones de manifestaciones relacionadas con las reformas laborales o con las elecciones presidenciales del pasado 7 de mayo.

Si el proyecto de ley de Macron se acepta, la mayoría de las medidas del estado de emergencia se integrarían en el protocolo estándar de seguridad, convirtiendo el estado de excepción en eterno. Según las declaraciones del diario principal francés, Le Monde, que ha tenido acceso al documento de la propuesta, la única diferencia fundamental sería que estas medidas solo se aplicarían a casos de terrorismo y no a toda restauración del orden público.

Desde su instauración por parte de Hollande en 2015, el estado de excepción en Francia se ha extendido cinco veces en dos años, el mismo número de veces que ha sido activado en total desde que se promulgó en 1955. Según la legislación francesa, este estado puede durar tan solo un máximo de 12 días consecutivos, tras los que se deberá recuperar la normalidad. Con el objetivo de extenderlo, el Parlamento ha debido aprobar cada vez una propuesta de ley por parte del gobierno, justificada y detallada con un periodo exacto de validez del estado.

Si esta última propuesta de ley fuese aprobada, las fuerzas armadas y cuerpos policiales podrían registrar viviendas sin la orden de un juez o forzar a aquellos bajo arresto domiciliario a mostrar todo el contenido de sus dispositivos electrónicos personales.

España bajo alerta

Mayor refuerzo policial y de cooperación con los servicios de inteligencia, un estricto control de fronteras y el papel fundamental del Centro Nacional de Protección de Infraestructuras Críticas, constituirían las claves de la seguridad nacional española desde la instauración del estado de alerta antiterrorista nivel 4 en 2015.

“El CNPIC tiene su propio nivel de alerta –el NAIC- que suele ir de la mano del estatal. Las infraestructuras críticas sería aquellas que proporcionan servicios fundamentales: energía, transporte, atención sanitaria…Además, los cuerpos de seguridad no solo vigilan los espacios de concentración de multitudes, si no también edificios simbólicos o centros de culto religioso, principalmente mezquitas”, aseguran fuentes del Ministerio de Interior.

A pesar de no poder facilitar datos específicos de las investigaciones que se llevan a cabo, el Ministerio asegura que tiene medios para monitorizar de alguna manera los sermones religiosos en mezquitas y evitar así posibles reivindicaciones extremistas.

Los estados de alerta anti terrorista en España se dividen en cinco niveles categorizados entre bajo y muy alto. El estado de alerta actual, decretado tras la cadena de atentados a nivel internacional en junio de 2015, implica una mayor movilización de cuerpos de seguridad en las calles – con la consecuente reducción de sus periodos de libranza –; la cooperación de compañías de seguridad privadas, junto a la Policía Nacional y Guardia Civil, para preservar los centros estratégicos; una mayor presión sobre personas sospechosas de terrorismo y la alerta a las fuerzas armadas.

“Ahora mismo, el ejército no está involucrado directamente, como sería el caso de Francia, pero si está bajo alerta. Esto quiere decir que servirían de apoyo para cubrir los objetivos en caso de agotar los cuerpos de seguridad y que podrían tener que actuar de forma inminente”, según las declaraciones del Ministerio.

Tras la celebración del Orgullo Mundial el pasado mes de junio, la prensa internacional ha alabado el esfuerzo de los cuerpos de seguridad españoles en la que ha sido la primera celebración simultánea del Orgullo Europeo y Mundial en una misma ciudad. Días antes de la celebración del evento, el ministro de interior, Juan Ignacio Zoido, decidió no incrementar el nivel de alerta al máximo y evitó dar detalles sobre la estrategia de seguridad por recomendación de la EUROPOL. La alcaldía de Madrid ha felicitado a los cuerpos de seguridad, limpieza y asistencia médica por un orgullo con apenas incidencias.

Reino Unido y la Operación Temperer

Durante un año en el que Inglaterra sigue conmocionada por la sucesión de ataques terroristas, el Reino Unido sufre una división a nivel interno y comunitario y en consecuencia, las estrategias de seguridad y la reestructuración política del país se han convertido en los temas principales de debate.

La actual Primera Ministra, Theresa May, proclamó el segundo estado más elevado del alerta en 2014 –categorizado como ‘severo’- durante su periodo como ministra de interior y lo mantuvo hasta el reciente ataque en Manchester, tras el que se declaró la alerta ‘crítica’. A pesar de que el estado de emergencia duró tan solo cinco días, sirvió para ejemplificar la diferencia fundamental entre un estado de alerta y uno de excepción y puso el foco de nuevo sobre la seguridad nacional.

“Los oficiales de policía serán reemplazados por miembros de las fuerzas armadas, lo que permitirá a los cuerpos de policía desplegarse en otras zonas y conseguir una vigilancia más completa. (…) También podréis ver personal militar en conciertos o eventos deportivos ayudando a mantener la seguridad pública. Estos estarán siempre bajo mandato de los oficiales de policía”, declaraba May durante el comunicado público del estado máximo de alerta.

Bajo la llamada ‘Operación Temperer’ o plan estratégico de respuesta ante un ataque terrorista inminente que prevé la presencia de soldados patrullando en las calles, Theresa May ordenó desplegar hasta 5.000 militares alrededor de puntos clave. A diferencia del anterior ministro David Cameron, reluctante a activar el estado crítico de alerta para evitar causar el pánico y recordar a la patrulla de tropas británicas durante los conflictos en Irlanda del Norte, Theresa May y Tony Blair se han convertido en los dos Primeros Ministros claves en el despliegue de fuerzas armadas a causa de un ataque terrorista.

Amber Rudd – ministra británica de interior – y May han procurado evitar la oleada de críticas que sacudieron al gobierno de Blair tras enviar tanques y 400 soldados al aeropuerto de Heathrow en 2003 y generar el pánico entre los civiles.

A pesar del miedo a que se implementase un estado de excepción duradero como en el caso de Francia, la alerta volvió a nivel ‘severo’ el pasado 27 de mayo. Bajo esta condición, las patrullas militares han abandonado las calles, reemplazadas por un número elevado de cuerpos de seguridad. A su vez, las investigaciones relacionadas con ataques terroristas siguen activas.

La Alemania de Maizière

En Alemania, el ministerio de interior, Thomas de Maizière, se enfrenta a un sistema federal, en que la seguridad interior es principalmente competencia de cada uno de los estados que conforman el país.

La propuesta del ministro de establecer ‘centros federales de salida’ para controlar a aquellos a los que se les haya denegado la petición de asilo como era el caso de Anis Amri, el tunecino responsable del atentado en Berlín de 2016 tuvo una buena acogida entre los 16 estados alemanes.

A pesar de las críticas iniciales a las medidas de seguridad que proponía Maizière tras el ataque, el ministro de interior y el de justicia – Heiko Maas- acordaron e hicieron públicas el pasado enero una serie de medidas para evitar un futuro ataque. “Vamos a reforzar el seguimiento de aquellos a los que se les haya denegado el asilo y puedan estar viviendo con identidades falsas. Estableceremos un control férreo para limitar el movimiento de aquellos que deben ser deportados y se facilitarán tobilleras electrónicas de seguimiento para monitorizar a los sospechosos de terrorismo”, aseguraba Maizière durante el comunicado.

A su vez, Maas insistía en la necesidad de cooperación de los países de origen de los deportados y aclaraba que Alemania no suplicará. El ministro de justicia aseguraba que el país no dudará en ejercer la presión necesaria sobre aquellos países que no quieran cumplir con el deber de acogida de sus propios ciudadanos.

Según declaraciones del portavoz del ministerio alemán del interior al preguntar sobre el estado de alerta en Alemania, “ la amenaza terrorista no ha cambiado, a pesar del ataque en Berlín. Los ataques en países vecinos, junto a recientes incidentes en nuestro país por parte de personas inspiradas por la propaganda del DAESH demuestran que la amenaza puede volverse real en cualquier momento. Europa constituye un área amenazada y creemos que los ataques discurren en orden de oportunidades y no de prioridades”.

El pasado marzo, el ministro de interior dio comienzo a los ejercicios GETEX, siglas en alemán para los Ejercicios Comunes para la Defensa Antiterrorista. Soldados y policías salieron a la calle y realizaron diferentes maniobras conjuntas durante los tres días que duró el simulacro. Bajo un estado de emergencia ficticio, Alemania desplegó patrullas de cuerpos de seguridad y fuerzas armadas, creando un escenario sorprendente en un país donde las fuerzas armadas están tan estigmatizadas.

Como consecuencia de los ataques terrorista de los últimos años y a causa de la inestabilidad política derivada, los niveles de percepción de amenaza y de inseguridad pública, son directamente proporcionales.

Sin embargo, y dado que las emociones derivadas del terror tienen el poder de volver a cualquier sociedad tendente a la xenofobia y resiliente al control, cabe seguirle la pista a las medidas de seguridad que está tomando la Unión y así evitar caer inconscientemente en un estado de paranoia generalizada.

Patricia Charro para euronews