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Emmanuele Macron busca soluciones a la crisis migratoria. Una ceremonia de nacionalización en Orleans ha sido el lugar elegido por el presidente francés para avanzar en la acogida de refugiados. Según ha dicho, no quiere ver a ningún inmigrante por las calles antes de final de año. La decisión incluye rebajar el trámite de las demandas de asilo de los 18 meses actuales a 6 y crear albergues de emergencia. También busca la distinción entre refugiados y inmigrantes económicos, con los que habrá mano dura. “Yo seré tajante con el derecho de asilo”, ha dicho Macron por Twitter, “aquellos que estén en peligro deben ser acogidos”.

La iniciativa se extiende también fuera de las fronteras francesas. El jefe de Estado quiere crear centros de identificación en Libia, donde subraya que hay entre 800.000 y un millón de personas esperando a embarcar hacia Europa. El objetivo es evitar poner en riesgo a personas que quieren alcanzar el Viejo Continente y que no van a poder obtener el derecho de asilo. Fuentes oficiales sostienen, en cualquier caso, que esta medida no será posible hasta que las condiciones de seguridad garanticen su viablidad, algo que, por el momento, no ocurre. Amnistia Internacional ha criticado la idea al considerar que los demandantes de asilo están expuestos a violaciones de los derechos humanos.

Quien sí ha recogido el guante de Macron ha sido la Comisión Europea que se ha mostrado dispuesta a abordar la propuesta, aunque asegura necesitar un poco de tiempo para conocer los detalles.