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Scaramucci: Amenazas a la prensa y virulencia verbal


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Scaramucci: Amenazas a la prensa y virulencia verbal

Anthony Scaramucci deja a la altura del betún a la Casa Blanca con su lenguaje soez, palabrotas, amenazas, ataques y groserías.


Scaramucci, el nuevo director de Comunicación de la Casa Blanca, ha confirmado los recelos que se cernían sobre él y que llevaron a presentar su dimisión a Sean Spicer, el anterior portavoz de la Casa Blanca.

Las consecuencias no han tardado en llegar. En menos de una semana, la personalidad agresiva y sulfurosa de Scaramucci ha agravado las tensiones. Su idea fija consiste en hacer escarmentar a los funcionarios de la Casa Blanca que filtran informaciones a la prensa de manera anónima.

¿Quién te lo ha filtrado?

¿Quién te lo ha filtrado? fue la primera pregunta de Scaramucci al periodista de The New Yorker, Ryan Lizza. Éste se negó a revelar sus fuentes y el Director de Comunicación de la Casa Blanca amenazó con echar a todo el personal del departamento.

“Voy a echar a todo el mundo, eso es lo que voy a hacer”, declaró el pasado 25 de julio.

“Tú eres un ciudadano de Estados Unidos (…). Así que te pido como patriota que me indiques quién lo filtró”.

Dispuesto a brandir su espada verbal contra las filtraciones que sacuden el Despacho Oval, primero ha atacado al jefe de gabinete, Reince Priebus, al que considera principal responsable y ha acusado de ser “un jodido paranoico esquizofrénico”.

Después ha insultado al estratega de Trump, Stephen Bannon, asegurando que: “Yo no trato de chupármela como él. No intento ulilizar la jodida fuerza del presidente para mejorar mi imagen. Estoy aquí para servir a mi país.”

Y por último, ha presionado sin miramientos al conocido periodista, Ryan Lizza, que publicó en The New Yorker que Scaramucci estaba cenando en la Casa Blanca con Trump, su esposa Melania, el popular presentador de la cadena Fox, Sean Hannity y el exejecutivo Bill Shine.


El primer detonante de esta explosión oral fue la publicación el martes en Político del informe patrimonial de Scaramucci. Expediente del que ya se conocían casi todos los detalles pero que Scaramucci tomó como una “filtración criminal” por lo que ha exigido una investigación del FBI. Después llegó el miércoles la coacción al periodista Ryan Lizza por la filtración sobre la cena en la Casa Blanca. Y por último los improperios dirigidos a Bannon.

Scaramucci, el banquero de Nueva York sin experiencia política al que han apodado como “el gorrón”, “The Mooch”, no pensaba que Ryan Lizza fuese a publicar sus comentarios, por lo que enseguida tuvo que dar marcha atrás y escribió en su cuenta de Twitter:

“A veces utilizo un colorido lenguaje. Voy a abstenerme en ese terreno, pero no renunciaré en mi apasionada lucha por el programa de @realDonaldTrump”.



Las palabras de Scaramucci pueden sorprender por su violencia, pero su objetivo final es obvio. Se trata de un nuevo forcejeo con Priebus en vistas a convertirse en jefe de gabinete. Priebus, aguanta, aunque su situación en la Casa Blanca parece cada vez más delicada, ahora que ha perdido a Sean Spicer, uno de sus apoyos.