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Como cada año, la localidad de Llanwrtyd Wells, en el norte de País de Gales, ha acogido los Campeonatos del Mundo de Buceo en ciénaga. La inclemencia del tiempo dio lugar a imágenes dramáticas en la edición que tuvo lugar este domingo 27 de agosto; la 32ª de una prueba muy popular que nació con la típica apuesta en un bar, en torno a varias pintas de cerveza. Al parecer, un ciudadano llamado Gordon Green se comprometió, junto con otros parroquianos, a bucear por la ciénaga. Con ello pretendían recaudar fondos para la caridad. De eso han pasado ya algunos años y los aguerridos participantes en el evento visten sus mejores y estrafalarias galas para poner su particular nota de color a la carrera. Los competidores deben completar, en una zanja llena de agua y barro, dos tramos de 60 yardas (unos 55 metros). El ganador de la prueba, este año, ha sido un profesor de Swindon que responde al nombre de Neil Rutter y que cuenta con 33 años de edad. Rutter empleó 1’26“15 en recorrer la distancia exigida. El vencedor se mostraba exultante ya que, afirmaba “haberse preparado durante mucho tiempo para lograr el triunfo”. En la categoría femenina, la victoria correspondió a Jess Fidler, quien ganó en un tiempo de 1’41“87. Entre los participantes, algunos se animaron a bucear disfrazados y con patos de goma inflables atados a sus espaldas. Hubo quien seguía la estela de un pastel de cumpleaños, que fue arrastrado por el agua por una línea de pesca, e incluso varias mascotas tomaron parte en la cita junto a sus dueños.
La plusmarca de la carrera permenece en poder de Kirsty Johnson que, en 2014, paraó el cronómetro en 1’22“56.

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