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El embarazo adolescente, un serio problema en el este de Europa

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El embarazo adolescente, un serio problema en el este de Europa

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Según las cifras, Rumanía y Bulgaria son en este momento los países con mayor proporción de madres adolescentes de la unión Europea. En 2015, último año del que se disponen este tipo de datos, casi uno de cada diez partos en estos dos países fueron de una adolescente o una niña. Esto porcentaje es tres veces mayor que el de la media europea.

Los datos, facilitados por Eurostat, también hablan cientos de menores de 10 a 14 años que han dado a luz en países como Francia o Alemania. Según los expertos, la cultura sexista represiva y la falta de respeto por las mujeres son las dos principales razones de este problema que va en aumento.

Algo estamos haciendo mal

En 2015 cerca de 1000 nacimientos en Bulgaria y Rumanía tuvieron como madres a niñas de entre 10 y 14 años. “Es un porcentaje muy alto y demuestra que algo se está haciendo realmente mal en la sociedad cuando hay tantas chicas de esa edad que ya son madres”, opina para euronews Irene Donaido, portavoz de la Federación internacional de Planificación Familiar. “Uno debe preguntarse cuál es el nivel de consentimiento que existe en el país. ¿Cuánta elección sobre su autonomía sexual y reproductiva tienen estas jóvenes? En algunos casos estamos hablando prácticamente de niñas, así que también existe un vacío importante en cuanto a la protección al menor”.

El problema no solo existe en el sureste de Europa. Cientos de niñas de las mismas edades dieron a luz en Alemania, Francia o el Reino Unido, si bien el porcentaje fue menor. En casi la mitad de los países de la Unión Europea los partos en niñas ni siquiera alcanzan la decena al año. Escandinavia es el país que más puede presumir de ello.

En general, los partos en adolescentes descendieron en 2015 en todo Europa, si bien entre las niñas de 10 a 14 años dicho descenso se resistió más. Por el contrario, la tendencia fue al alza tanto en el sur como el noreste de Europa. Eslovaquia, Francia, Austria, Italia y Rumanía tuvieron en 2015 más madres menores que las que había una década antes.

Los peores lugares del continente para las madres adolescentes

Los datos muestran una tendencia al alza significativa en partos en adolescentes tanto en el sur como en el noreste de Europa. Bulgaria, Rumanía, Hungría, Eslovaquia, Lituania, Letonia y Polonia están entre los peores países en cuanto a madres jóvenes.

El Reino Unido es por su parte el único país de Europa occidental entre los 10 peores de la Unión, con un tres por ciento de partos en niñas de 10 a 19 años. A pesar de lo cual, este país ha logrado importantes avances. Los embarazos en adolescentes han bajado de 50.396 en 2005 a 26.824 una década más tarde.

“El Reino Unido es un gran ejemplo de como hacer las cosas entre los países que han estado luchando contra el embarazo adolescente”, asegura Donadio. “Hay que celebrar la reciente decisión del Gobierno británico de imponer como asignatura obligatoria la educación sexual en las escuelas. Sin duda es un paso crucial hacia el camino correcto”.

Rumanía y Bulgaría: un problema asombroso

En Rumanía y Bulgaria, cerca de 25.000 partos fueron de adolescentes o niñas jóvenes. El porcentaje se traduce en uno de cada 10 partos. Afortunadamente y al igual que en el resto del continente, ambos países han visto reducidos estos datos a lo largo de la última década. Donadio, no obstante, insiste en que es intolerable que aún existan tales disparidades dependiendo de dónde vivas:

“Hay dos países con unos problemas asombrosos: Bulgaria y Rumanía”, reconoce Donadio. “Y es que ambos tienen una importante falta de compromiso con respecto a la igualdad de género y a la educación. No es una cuestión de decisiones individuales, sino del sistema de funcionamiento. Sabemos que en Rumanía y Bulgaria hay muchas lagunas en cuanto a los derechos de las jóvenes se refiere, y es por eso que estas chicas acaban pasando por todo esto”.

Estonia, un modelo a seguir

Como ya hemos mencionado, los partos en adolescentes han caído en la UE durante la última década. Pero la mayor caída la ha protagonizado Estonia. En 2005, 1.116 adolescentes de este pequeño país fueron madres. 10 años después, la cifra había caído hasta las 368.

La “Asociación de Estudios Feministas y de la Mujer”:http://fwsablog.org.uk/2013/12/27/teen-pregnancy-slutocrat/ señala no obstante que ese número tan elevado se debió a la incitación por parte del Gobierno a elevar la tasa de natalidad.

“Estonia es la gran excepción”, nos cuenta Donadio. “Ha hecho algo verdaderamente significativo a lo largo de los últimos años en relación al acceso a una educación y una información adecuadas y eso ha dado sus frutos. No es solo una cuestión de tener un sistema bien desarrollado como el que tiene Europa occidental. Estonia ha demostrado que se pueden conseguir resultados en toda esa región del continente. Son el modelo a seguir”.

¿Cuáles son los países que más preocupan?

Para Donadio, Hungría y Polonia son ahora mismo los países en los que centrar los esfuerzos. El Gobierno polaco se vio obligado a recular el año pasado tras su propuesta de una mayor restricción al aborto.

“No es solo Bulgaria o Rumanía, lo estamos viendo en toda Europa. Esta resistencia contra el empoderamiento de las mujeres. En Polonia por ejemplo tenemos varias propuestas legislativas como la limitación al acceso a métodos anticonceptivos de emergencia que dificultan los progresos. Polonia y Hungría son dos casos preocupantes en términos generales en cuanto a democracia, derechos humanos o derechos de las mujeres en general”.

¿Qué hacer para reducir el número de madres adolescentes?

Irene Donadio insta a la Unión Europea a un mayor desempeño en este problema, compartiendo mejores prácticas y fomentando programas de educación escolar que aumenten el respeto por las libertades reproductivas de las mujeres y la igualdad de género.

“Ciertamente, lo ideal sería una mayor educación. Porque los jóvenes necesitan un mayor entendimiento del tema y las chicas deben saber más y más sobre cuáles son sus derechos. Pero con información no es suficiente. Hay que velar por el respeto a la dignidad y la autonomía de las mujeres, lo que se traduce en un examen adecuado del sistema jurídico, las prácticas sanitarias y el entorno político para garantizar que eso suceda. Porque mientras dejemos que nuestros jóvenes aprendan sobre sexo a través de la pornografía no creo que vayamos a conseguir grandes resultados”.

Escuche aquí la entrevista completa