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España, bronce en un Eurobasket que coronó a Eslovenia

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España, bronce en un Eurobasket que coronó a Eslovenia

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La selección española consiguió la medalla de bronce en el Eurobasket 2017 al vencer a la de Rusia por 93-85, homenajeando a su capitán, Juan Carlos Navarro, en su partido de despedida con el equipo.

La decisión del entrenador ruso Sergey Bazarevich de dejar fuera del quinteto inicial a Timofey Mozgov allanó el camino de los pívots españoles y así llegaron las primeras ventajas españolas, con un Fernando San Emeterio, especialmente enchufado en defensa y en ataque, 11-3 (min.3).

Bazarevich se dio cuenta de su error y puso de inmediato en pista a su mejor pívot, porque sólo Aleksei Shved estaba siendo un peligro para España. De hecho en los primeros 4 minutos únicamente él había visto aro (11-5).

Fernando San Emeterio y después Joan Sastre fueron los encargados de vigilar al genio ruso, que aunque acabó el primer cuarto con 8 puntos, vio muy reducida su aportación al equipo por el gran trabajo de sus defensores.

Pese a no anotar de tres puntos, tras cuatro intentos realizados, el equipo español se apuntó con cierta claridad el primer parcial por 21-13.

La única nota negativa fue que Marc Gasol, 10 puntos en el primer cuarto, se tuvo que retirar en el minuto 8 (19-10), tras una falta intencionada que recibió y le provocó una leve torcedura del tobillo izquierdo sin importancia.

Sergio Rodríguez fue el autor del primer triple de los españoles, al sexto intento del equipo. La buena defensa y la buena circulación de balón permitió mantener ventajas holgadas, 32-17 (min.14) y 45-28 al término de la primera parte.

Shved con 12 puntos, ninguna asistencia y una falta recibida estaba fuera del partido y Rusia lo notó. También España, que dominó el partido con claridad, sin necesidad de abusar del lanzamiento lejano con un parcial de 24-15.


Rusia salió con ganas de meterse en el partido, pero la vuelta de Marc Gasol hizo que el juego interior español, junto con Pau, fuera lo suficientemente fuerte como para frenar sus acometidas.

Con Shved casi sellado por la defensa española y desapareciendo poco a poco del juego de su equipo, el equipo español navegó con cierta comodidad en el marcador (60-43, min.26), hasta que al final se complicó un poco (60-47, min.27) y 66-55 al final del cuarto.

Pese a la asignatura pendiente de los triples, 3 de 11 después de tres cuartos jugados, España consiguió 11 puntos de ventaja para afrontar los últimos diez minutos de partido.

Los rusos echaron el resto, con Shved en el banquillo y metieron miedo con el 76-71 (min.35.45) y el 78-76 (min.37), pero los 25 puntos de Marc Gasol y los 26 de Pau más 10 rebotes, fueron inalcanzables.

La selección quiso despedir a su capitán con todos los honores, desde el podio y con la medalla de bronce al cuello y lo consiguió.

Eslovenia consigue su primer título europeo

Eslovenia ganó, contra pronóstico, su primera medalla de oro en el Eurobasket 2017, después de ganar por 93-85 a Serbia en una final que será recordada durante mucho tiempo por la lucha y entrega de los jugadores de los dos equipos.

Goran Dragic, autor de 35 puntos, acabó agotado y el madridista Luka Doncic con una torcedura de tobillo, mediado el tercer cuarto, fueron los mejores, junto con Prepelic de una Eslovenia que luchó con una energía y fe infinitas.

Con los dos equipos lanzados al ataque y con pocas precauciones defensivas, Eslovenia quiso dominar desde el inicio, pero apenas consiguió una leve ventaja (7-4, min.3) antes de que Serbia tomara la delantera en ese sube y baja de ataques rápidos, plenos de fuerza, tensión y espectacularidad, 7-10 (min.4.30). Una delicia para el aficionado.

Goran Dragic (Miami Heat), por parte eslovena, y Bogdan Bogdanovic (Sacramento Kings), por la serbia, asumieron el protagonismo y la responsabilidad, como mandan los cánones. Al final del primer cuarto, 20-22.

En el segundo cuarto, Eslovenia salió con más fuerza si cabe y en menos de un minuto consiguió un parcial de 5-0 para poner un 25-22 que obligó a Aleksandar Dorjdjevic a pedir tiempo muerto.

Serbia aceptó el reto y le metió más intensidad al partido, 30-28 (min.13) y Eslovenia respondió con una contra finalizada con mate por Luka Doncic, dentro de un parcial de 11-0 en apenas dos minutos que colocó un 38-28 en el marcador (min.14.30).


Dragic asumió todo el protagonismo y anotó canastas de todos los colores. Serbia reaccionó fugazmente con Bogdanovic tirando de galones, pero Dragic abortó cualquier reacción con dos triples seguidos.

Fue un auténtico martilleo del aro serbio, Dragic anotó veinte puntos en este segundo periodo, pero es que su equipo se fue hasta los 36, con Serbia anotando 25. Una oda al baloncesto de ataque, sin duda.

Con el 56-47 se llegó al descanso. Tras el paso por vestuarios Dragic comenzó igual el tercer periodo, con un triple.

Serbia siguió sin volver la cara al partido y con dureza, con calidad y con experiencia fue poco a poco descontando la ventaja eslovena, 63-57 (min. 25.40).

Doncic, momentos antes se había hecho daño en el tobillo izquierdo y Dragic estaba en el banquillo tomándose un respiro. Serbia lo aprovechó hasta el 63-61 (min.27.15), añadiendo más presión a una final vibrante, tensa, peleada, dura y apasionante.

La exuberancia ofensiva de los eslovenos se agotó porque la defensa serbia comenzó a emplearse a fondo. Tampoco Serbia encontró tantas facilidades para anotar.

Con la nueva entrada de Dragic -‘sólo’ 9 puntos en este cuarto, Eslovenia tomó una bocanada de aire y llegó al final del tercer cuarto con un 71-67, tras dos grandes acciones de Bogdanovic que no quiso pasar sin protagonismo por la final.

El parcial del tercer cuarto, 15-20, nada tuvo que ver con el de los diez minutos anteriores, 36-25. La tensión, el cansancio y algo de defensa tuvieron la ‘culpa’.

Eslovenia volvió a la carga, 75-67 (min.31), pese a tener a Dragic, descansando, y a Doncic, dolorido, en el banquillo, del que ya no pudo volver a salir.

Con un líder fuera de combate, Doncic, y con otro extenuado, Dragic, Serbia supo encontrar la brecha para devolver el partido a la igualdad, 77-76, con casi seis minutos por delante.

Una canasta de Macvan devolvió a Serbia a positivo, 77-78, desde el final del primer cuarto, pero Eslovenia, pese a no tener a Dragic ni a Doncic en la pista supo encontrar en la fe la energía necesaria para acabar ganando por 93-85 y proclamarse campeona de Europa por primera vez en su historia.