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En Madrid, banderas por la unidad de España y contra el referéndum catalán

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En Madrid, banderas por la unidad de España y contra el referéndum catalán

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Los más de 600 kilómetros que separan Madrid de Barcelona no impiden que en la capital española el referéndum secesionista previsto en Cataluña para el próximo domingo también marque el pulso de la ciudad. Prueba de ello son las banderas rojigualdas que han ido apareciendo en los últimos días en numerosas ventanas y balcones, un gesto espontáneo en contra de la consulta –que ha sido declarada ilegal por el Tribunal Constitucional-, y que ya ha sido aprovechado por el gobierno autonómico, en manos del conservador Partido Popular (PP). El jueves, la presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, copió la iniciativa y ordenó colocar la enseña nacional en todos los edificios del ejecutivo regional “en defensa de la unidad de España”, según comunicó en su cuenta de Twitter.


Cifuentes rechaza que esta medida alimente aún más de crispación, pero su decisión ha sido duramente criticada por una parte de la oposición: “Las banderas de España que aparecen en los balcones a título particular son una manifestación más de la libertad de expresión. Pero otra cosa muy diferente es, como está haciendo el Partido Popular, instrumentalizar la bandera y adueñarse de un símbolo que nos pertenece a todos. No se es más español por tratar de reprimir lo que va a pasar en Cataluña”, advierte Lorena Ruiz-Huerta, portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid.


Foto: Manolo Martín-Corral

Este partido es el único con presencia nacional que apoya la consulta de autodeterminación del 1 de octubre, aunque con matices: está a favor del derecho a decidir de los ciudadanos catalanes, pero en contra de una eventual declaración unilateral de independencia. “No somos ambiguos ni hemos moderado nuestra postura en los últimos días. No somos una fuerza independentista y no queremos que Cataluña se vaya de España, pero sí que el pueblo catalán pueda pronunciarse en un referéndum que tenga todas las garantías legales y sea vinculante. Por eso creemos que la movilización del próximo domingo es importantísima y debe ser escuchada por el gobierno de España”, afirma Ruiz-Huerta, antes de aclarar: “Lamentablemente ese referéndum no va a poder reunir las condiciones necesarias para que ningún resultado pueda tener garantías de validez porque la autonomía catalana está intervenida, y las fuerzas de seguridad y el gobierno de España van a tratar de impedir que la gente pueda votar”.

Según las encuestas, los votantes de Podemos apoyan en su mayoría la celebración de un referéndum pactado. Sin embargo, los mismos sondeos señalan que más del 60% de los españoles exige que se impida la consulta del domingo. La tensión se ha trasladado de la esfera política a la calle y a las redes sociales: un día se pide el boicot a los productos de Cataluña vía Whattsapp y otro Twitter arde con un vídeo compartido por el gobernante Partido Popular en el que se acusa a los líderes catalanes de hispanofobia. “Tendríamos que haberles quitado la autonomía (a los catalanes) hace treinta años porque lo único que quieren es más y más, y no compartir nada con el resto de España, no son solidarios”, argumenta Arturo González, propietario de una pequeña empresa. Junto a él, María López muestra un tono más moderado: “Estoy en contra del referéndum, creo que el país debería seguir unido, pero hay tanta manipulación en los dos lados que ya no sabes qué pensar”.


Foto: Manolo Martín-Corral

Desde hace semanas es imposible que pase un día entero sin que el tema catalán surja en alguna conversación en el lugar de trabajo, en el autobús o en las reuniones familiares. José Guerrero lo sabe bien. Periodista nacido en Barcelona, lleva casi 20 años viviendo en Madrid. En su opinión, los madrileños “son en general muy críticos con lo que está haciendo el gobierno catalán, lo que más les irrita es el desprecio a la legalidad. No quieren que Cataluña se independice y se toman con incredulidad la posibilidad de que el 1 de octubre haya realmente un referéndum”. Claro que no todos comparten esta postura. M. Vélez, quien prefiere no dar su nombre completo, es de los que están a favor de una consulta “legal y vinculante. Hasta que esto no ocurra, los partidos de derecha de ambas partes calentarán la situación a su conveniencia, tapando la gravísima corrupción que les cerca. Estamos así porque electoralmente es muy rentable tanto en Madrid como en Barcelona”.

Estela Celada para euronews