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Los casos polémicos de la historia del Premio Nobel de la Paz

En el pasado hay quienes lo recibieron y luego declararon la guerra. El Papa Francisco, los "cascos blancos" sirios y el acuerdo iraní entre los posibles candidatos para la edición 2017.

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Los casos polémicos de la historia del Premio Nobel de la Paz

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El viernes 6 de octubre a las 11:00 horas CET, la Academia sueca anunciará el Premio Nobel de la Paz 2017. El prestigioso reconocimiento fue establecido en 1985 por voluntad de Alfred Nobel, el inventor de la dinamita que hizo fortuna produciendo y vendiendo armas. Cada año, el Comité Nobel invita a un pequeño número de personas a que envíen su nominación para el premio.

El Premio Nobel de la Paz se puede asignar a un individuo o a una organización. Entre los candidatos potenciales están el Papa Francisco, los “cascos blancos” sirios y el acuerdo iraní.

La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, y el ministro de Exteriores iraní, Mohamed Yavad Zarif, aparecen como los candidatos más probables si se premia el acuerdo atómico, según las casas de apuestas y expertos como el director del Instituto para la Investigación sobre la Paz (PRIO) de Oslo, Henrik Urdal.

Por absurdo que parezca, Benito Mussolini y Adolf Hitler fueron nominados en 1939, y también Josef Stalin (dos veces en 1945 y 1948). Esto, junto con el pasado de su fundador Alfred Nobel como comerciante de armas, demuestra cómo este premio ha sido históricamente polémico y ha dado lugar a contradicciones.

La reciente controversia sobre Aung San Suu Kyi

Aung San Suu Kyi, líder de facto del gobierno birmano y una de las tres personas que han ganado el Premio Nobel durante su detención en 1991, es el ejemplo vivo de cómo este galardón puede llegar a ser polémico.

El éxodo de los rohinyás, la minoría musulmana que huye de lo que la ONU ha calificado de limpieza étnica, ha llevado a muchos de sus colegas a distanciarse de Suu Kyi.

A la crítica sobre su silencio, interrumpido el 19 de septiembre, también se ha unido el premio Nobel de la Paz Desmond Tutu, quien señaló la ineficacia de la acción política de Suu Kyi para detener la violencia y la violación de Derechos Humanos. Más de 421 musulmanes rohinyás tuvieron que huir a la vecina Bangladesh. Suu Kyi recibió el Premio Nobel en 1991 por su “lucha no violenta por la democracia y los derechos humanos”.

En la carta a Suu Kyi, “su querida hermana menor”, Tutu escribió: “Si el precio político por el aumento de tu poder ha sido el silencio, entonces este es ciertamente un precio demasiado alto”.

Otros casos controvertidos

Un número de ganadores han terminado declarando la guerra o encendiendo conflictos. El líder israelí Menachem Begin, ganador en 1978 por el acuerdo de Camp David, ordenó la invasión de Líbano en 1982. Yassir Arafat, líder palestino, compartió el Nobel en 1994 con Rabin y Peres por los acuerdos de Oslo, pero llevó a su pueblo a la segunda intifada violenta contra la ocupación israelí.

El líder soviético Mikhail Gorbachev, que ganó el Premio Nobel en 1990 por su papel de pacificador al final de la Guerra Fría, envió tanques en 1991 para tratar de aniquilar a los estados independientes de los países bálticos.

Henry Kissinger lo compartió en 1973 con el vietnamita Le Duc Tho por el intento (fallido) de terminar con la guerra en la península asiática. Le Duc, el único que renunció al premio, acusó a Washington de romper el alto el fuego. La guerra terminó en 1975 con la caída de Saigón.

Cuando el ex presidente estadounidense Barack Obama lo ganó en 2009, unos meses después del comienzo de su mandato, dijo que estaba sorprendido. Cuando llegó a Oslo para recibir el premio a finales de ese año, ya había ordenado triplicar la presencia de soldados estadounidenses en Afganistán.

La decisión de adjudicar el premio de la Unión Europea en 2012 también fue controvertida. Bruselas en ese momento estaba imponiendo duras condiciones financieras a Grecia, un Estado miembro: medidas que muchos economistas han dicho que ha destruido muchas vidas.

Asle Sveen, historiador del Premio Nobel, dice a Reuters: “Siempre es peligroso promocionar a alguien. No se puede predecir lo que va a suceder en el futuro. Esto es lo que hace que el Premio Nobel de la Paz sea diferente a todos los demás. De lo contrario, sólo se daría a los que están muertos.”