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El corazón de los eslovenos late con Cataluña, pero son situaciones muy diferentes

La antigua República Yugoslava siente afinidad con la situación catalana pero los paralelismos, superficiales, no se sostienen.

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El corazón de los eslovenos late con Cataluña, pero son situaciones muy diferentes

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“Muchos corazones eslovenos laten por el pueblo catalán” dijo el presidente esloveno a la prensa hace dos semanas, el día en el que se produjo el polémico referéndum de independencia de Cataluña, considerado ilegal por la Justicia española.

Ana Marinič, politóloga y periodista de Goriška Brda, al oeste de Eslovenia, está de acuerdo. “Somos un pueblo muy emotivo cuando pensamos en la independencia de Eslovenia y ahora, todas esas emociones vuelven a resurgir con la historia de Cataluña” dice, reconociendo que esos sentimientos no son muy racionales.

“Somos muy conscientes de que decisiones así pueden provocar miles de problemas, de que puede ser contraproducente, generar un efecto dominó, provocar violencia, etcétera. Pero las emociones y la memoria de nuestra independencia son simplemente más fuertes que la razón”.

Ana tenía solo dos años cundo los eslovenos celebraron su referéndum de independencia de Yugoslavia en diciembre de 1990 pero su padre Damja, director de un colegio de Goriška Brda, se acuerda perfectamente.

“Entonces, como ocurre hoy, estábamos convencidos de que estábamos asistiendo a algo que nos pertenecía y que debíamos tomar nuestro destino entre nuestras manos, que todo dependía de nosotros” dice Damjan, por entonces profesor de historia, recordando el poderoso sentido de unidad que provocó entre los eslovenos aquel momento crucial.

Comparando las demandas de los catalanes a un joven que quiere emanciparse pero tiene dificultades para ganar dinero y construir su casa, Damjan dice que los eslovenos se solidarizan con las naciones que buscan la autodeterminación “pero la vieja familia no lo permite”.

Ivana Boštjančič Pulko del Centro Esloveno para la Perspectiva Europea está de acuerdo en que toda nación debería poder elegir la forma de Estado que desean, pero “yo tendría cuidado” explica “a la hora de comparar” el referéndum esloveno y el catalán. “La antigua Yugoslavia no era un Estado democrático, y España lo es. Y también, los eslovenos estaban extremadamente unidos en sus aspiraciones, el referéndum estuvo marcado por una participación masiva y un apoyo a la independencia extremadamente alto” y en Cataluña no se da el caso.

Semejanzas superficiales

A pesar de las diferencias más o menos evidentes, el pulso independentista catalán ha sido comparado a menudo con Eslovenia, especialmente por parte de los independentistas catalanes, que lo ven como un modelo en sus esfuerzos de secesión de España.

Pero las semejanzas entre Eslovenia y Cataluña son puramente superficiales dice Aleš Lampe, vicepresidente del Movimiento Paneuropeo Esloveno de Liubliana. En su opinión Eslovenia tenía la ventaja de de pasar por el proceso de independencia ajustándose a la letra a la legalidad, una opción que Cataluña no tiene.

La Constitución de la antigua Yugoslavia reconocía el derecho de autodeterminación entre sus regiones constituyentes. Por eso Boštjančič Pulko cree que se pueden trazar más paralelismos entre Kósovo y Cataluña, porque las dos regiones tenían autonomía pero no derecho legal a la autodeterminación.

La participación en el referéndum de Cataluña ha sido del 42%. Por el contrario, el 93,2% de los eslovenos acudieron a votar. Es difícil decir cual habría sido la participación en Cataluña sin la actuación de la Justicia y la policía.

En un artículo reciente para The Indepenent el filósofo esloveno Slavoj Žižek escribió que las posiciones políticas en torno a la independencia de Cataluña han primado frente al interés geopolítico. En opinión de Žižek, esta postura ideológica ha sido especialmente evidente en Eslovenia.

“La vieja izquierda que a fin de cuentas estaba en su mayoría en contra de la independencia eslovena, pidiendo una Yugoslavia renovada y más abierta está ahora organizando peticiones y manifestaciones a favor de Cataluña, mientras que la derecha nacionalista que luchó por la total independencia de Eslovenia apoya ahora discretamente la unidad”.

Anže Dolinar, doctorando de filosofía en la Universidad de Liubliana reconoce esta confusión en las posiciones y argumenta que se está planteando el debate en términos erróneos. Dice que el problema no está en “sentirse” a favor o en contra de la independencia catalana sino en considerar cual sería el significado y el resultado concreto de una eventual independencia catalana.

“La experiencia yugoslava nos muestra que, quizás, a veces, necesitas crear tu propio país para darte cuenta de que no tener un país propio no era el problema” sentencia Dolinar.

Lidija Pisker para euronews