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De la educación clandestina a la sedición: la difícil posición de Òmnium Cultural

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De la educación clandestina a la sedición: la difícil posición de Òmnium Cultural

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A principios de este mes, el presidente de la principal entidad separatista catalana, Òmnium Cultural, fue detenido en medio de la mayor crisis política en España en décadas.

El grupo con sede en Barcelona tuvo un papel clave en impulsar el referéndum del 1 de octubre, considerado ilegal por Madrid, y su líder, Jordi Cuixart, está acusado de sedición ante la Audiencia Nacional e ingresado en prisión por supuestamente organizar manifestaciones para tratar de evitar que la Guardia Civil cumpliera las órdenes judiciales de impedir la votación.

Rita Castellà dice que sintió una gran tristeza cuando se enteró de la noticia del arresto de Cuixart.

“Es muy triste ver a un [hombre] inocente en prisión… Muchos catalanes consideran que ha sido elegido por los poderes de Madrid como chivo expiatorio”, dice a Euronews.

Pero más allá de los sentimientos de injusticia, Rita tiene razones más personales para su reacción.

Entró en contacto con Òmnium por primera vez hace 50 años, cuando tenía solo 13 años.

Rita dice tener un fuerte sentido de la identidad catalana desde siempre.

Pero, al igual que otras personas que crecieron en la época del dictador Francisco Franco, este deseo de profundizar en el catalanismo se topó con las políticas que prohibían el uso de la lengua catalana en las escuelas y la administración pública.

Fue este conflicto entre identidad y oportunidad lo que llevó a Rita a entrar en contacto con Òmnium, que había sido establecida en 1961 por un grupo de destacados industriales para promover la lengua y la cultura catalanas.

El grupo fue clausurado oficialmente en 1963, pero continuó operando en secreto antes de ser legalizado en 1967, navegando a través de las agitadas aguas de las políticas lingüísticas de Franco.

Fue en esta época en la que que el afamado profesor catalán Joan Corominas comenzó a visitar el pequeño hotel que regentaban los padres de Rita para dar almuerzos a un grupo de estudiantes internacionales.

“Era difícil para mí, como catalanohablante, entender por qué estudiantes de todo el mundo venían a mi ciudad para mejorar sus conocimientos del catalán, y yo no podía aprenderlo o incluso hablarlo en la escuela, siendo mi lengua materna”, explica Castellá.

“Obviamente, la razón era que mi lengua estaba prohibida en ese momento bajo la dictadura de Franco. Esa extraña situación me abrió la mente y me animó a comenzar a aprender a escribir en mi idioma “.

Después de expresar su deseo de aprender el idioma ella misma, el profesor Corominas la puso en contacto con Òmnium.

Poco después Rita comenzó a asistir a clases en la biblioteca local.

“Como eran ilegales nos dijeron que, en caso de que la Guardia Civil [la policía española] nos preguntara sobre las lecciones que recibíamos, debíamos responder que estábamos aprendiendo francés”, dice.

Rita descubrió que su lengua materna no es “un idioma fácil de escribir”, aunque después de varios meses pudo poner desenvolverse sin problemas.

A menudo Òmnium Cultural ha asumido un papel central en tiempos políticos tensos, pero con líder en prisión con un futuro incierto, Rita recuerda una organización dedicada sólo a enseñarle su propio idioma, algo que nadie podía ofrecer en aquel tiempo.

“En las lecciones, nunca hablamos sobre política. Eran solo clases de lenguaje y escritura “, comenta.