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El dilema alemán: entre la energía renovable y el carbón

Puntera en renovable, Alemania sigue siendo dependiente de fuentes orgánicas de energía como el carbón

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El dilema alemán: entre la energía renovable y el carbón

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Este año la reunión de Naciones Unidas sobre el cambio climático tuvo lugar en Bonn. Allí se habló mucho de este pueblo Feldheim, una pequeña localidad con 120 personas y varios cientos de animales, conocida por su alto rendimiento en la producción de energía renovable. Sólo el uno por ciento de la que se produce aquí se consume en el pueblo, el resto va a otras localidades.

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"En Alemania, las emisiones de CO2 en realidad no han disminuido desde 2009. Vamos bastante bien en nuestro compromiso internacional para el cambio climático. Pero cuando se trata de hacer algo a nivel nacional, la cosa cambia. Hemos estado estancados durante años"

Viviane Raddatz Experta en cambio climático de WWF

Barbara Ral es la gerente de protección del clima en esta región y explica que el pueblo cuenta con una “central térmica; una planta de biogás con la que se produce el calor y laelectricidad a partir de residuos de cerdo y vaca; turbinas de viento y una planta de electricidad que fue la más grande de Europa cuando se construyó. En ella se almacena la energía eléctrica y se estabiliza”. Y además cuentan con paneles solares.

La primera turbina eólica la construyó un empresario local en 1995. Ahora el parque cuenta con 55, con 284 paneles solares y la planta de biogás. En 2010 el pueblo construyó su propia red eléctrica y dejó de importar energía por completo. Los precios de la electricidad son más bajos que en el resto de la región y hay un cierto orgullo por estar al frente de las energías renovables en Alemania.

Siegfried Kappert, un oriundo valora así la situación: “Por supuesto, se pierde parte de la tierra donde se encuentran los aerogeneradores. Pero siempre hay un pequeño inconveniente, cuando las cosas son positivas. Estamos orgullosos de lo que está sucediendo aquí!

En el primer semestre de 2017, Alemania generó cerca del 35% de su electricidad, a partir de fuentes renovabes. Un porcentaje aún bajo comparándolo con otros países, pero alto para un país industrializado. Desde 2009 la producción de energía renovable casi ha doblado. ¿Todo va bien entonces en el sector? No. Veamos la otra cara de la moneda.

Viviane Raddatz, experta en cambio climático de WWF se remite a los datos: “esto probablemente sorprenderá a mucha gente. Pero en Alemania, las emisiones de CO2 en realidad no han disminuido desde 2009. Vamos bastante bien en nuestro compromiso internacional para el cambio climático. Pero cuando se trata de hacer algo a nivel nacional, la cosa cambia. Hemos estado estancados durante años.”

La variable en la ecuación es el carbón. La mina a cielo abierto de Jänschwalde está a tan sólo unas horas en coche de Fledheim. Cada año se extraen cerca de once millones de toneladas de ella que se queman en una planta energética cercana.

El 40 por ciento de la energía eléctrica de Alemania se produce con carbón y de ella, la mitad, procede del “carbón marrón”, el más bajo en su rango y el más sucio. Los defensores del carbón mantienen que Alemania necesita una fuente de energía estable.

Para Thoralf Schirmer, portavoz de la empresa propietaria de la explotación minera
“las energías renovables están ahí. Y cuando todo va bien hay la suficiente. Pero el problema es proveer energía de forma segura 24 horas cada día. Y hoy por hoy con los renovables no es posible. Por eso se necesita el apoyo de proveedores energéticos tradicionales y concretamente de carbón marrón”

Las organizaciones de defensa del medio ambiente, discrepan. Señalan que si se tiene en cuenta la energía que Alemania exporta, el país podría ser autosuficiente y pasarse del carbón. El gas natural, subrayan sería mejor como alternativa.

Raddatz, por su parte, insite en que “para alcanzar los objetivos climáticos de París, hay que decidir eliminar el carbón ya. Necesitamos dar los primeros pasos ahora y no en 20 años. Se puede hacer. Es posible hacerlo ya “.

Sin embargo Schrimer no lo ve tan claro: “No podemos ponerle una fecha de finalización fija. Depende de cómo vaya cambiando el suministro de energía. Seguiremos con el carbón marrón tanto tiempo como sea necesario mantener una fuente segura de energía en Alemania”, dice.

En suma: ¿Alemania es el país de las maravillas en materia energética o necesita aún quemar carbón para proveer enrgeticamente a sus ciudadanos y su industria? La respuesta es una mezcla de ambas cosas, y parece que así seguirá siendo en el futuro próximo.