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Hallado vivo el explorador británico desaparecido en Papúa Nueva Guinea

Benedict Allen estaba buscando una recóndita tribu. Su familia perdió su rastro después de que no subiera al vuelo que tenía programado tomar para volver a casa.

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Hallado vivo el explorador británico desaparecido en Papúa Nueva Guinea

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Benedict Allen, un explorador británico desaparecido misteriosamente en Papúa Nueva Guinea, ha sido encontrado “vivo y bien”.

Allen se encontraba en el país para buscar una tribu solitaria que había encontrado por última vez hace 26 años. La alarma de su desaparición la dio su familia cuando se dio cuenta de que el explorador no había tomado el vuelo para volver a casa.

Se esperaba que el hombre de 57 años hubiera regresado el fin de semana pasado, pero no se presentó. No tenía teléfono ni GPS cuando se fue en busca de los Yaifo.

Su representante Jo Sarsby ha confirmado que ha sido localizado y que se encuentra en buen estado de salud:

“A las 5 de la tarde hora local, el Sr. Keith Copley, Director de Coordinación de la Misión Nueva Tribu en Papúa Nueva Guinea, confirmó por escrito que Benedict Allen estaba a salvo, bien y sano y que actualmente se encuentra en una remota pista de aterrizaje a 20 millas al noroeste de Porgera, en la provincia de Enga. La confirmación de las coordenadas exactas de la ubicación está siendo confirmada para organizar la evacuación lo antes posible.”

Asimismo, el corresponsal de seguridad de la BBC Frank Gardner adelantaba que Allen había sido encontrado vivo y bien y que se estaban haciendo esfuerzos para rescatarlo.


“Puede que pase algún tiempo”, fueron las palabras exactas de Allen en dos mensajes justo antes de su viaje. En la parte superior de la última entrada de su blog el 14 de septiembre expone en detalle su búsqueda para redescubrir a los Yaifo que conoció por última vez en 1991. Un mensaje de Twitter casi un mes después contiene el mismo mensaje justo antes de partir de Reino Unido. “No intentes rescatarme, por favor, a donde voy en Papúa Nueva Guinea, nunca me encontrarás…”.


Allen explicó en su blog que ningún forastero había hecho el viaje para visitar los Yaifo desde su primera “peligrosa” incursión. “Esto los convertiría en la gente más remota de Papúa Nueva Guinea, y en una de las últimas personas de todo el planeta que no están en contacto con nuestro mundo interconectado”, escribió.

Dijo que su objetivo era crear un breve registro de las vidas de algunos de los que conoció hace un cuarto de siglo. “La última vez que los Yaifo ‘me saludaron’ con un aterrador espectáculo de fuerza, una enérgica danza con sus arcos y flecha”, añadió.

El explorador reconoció lo difícil que sería el viaje, explicando que no tendría “ningún medio obvio de regresar al mundo exterior”. “O bien tengo que remar río abajo durante una semana o bien conseguir la ayuda de los Yaifo, como hice la última vez; juntos conseguimos atravesar el único cruce registrado de la Cordillera Central”.

El blog termina con un comentario sobre la decisión de Allen de no llevar ningún equipo de comunicaciones. “Como en los buenos viejos tiempos”, dice. “Así es como hago mis viajes de exploración. Me hago viejo pero no más sabio, parece…”