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¿Por qué el amarillo se ha vuelto un color polémico en Cataluña?

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¿Por qué el amarillo se ha vuelto un color polémico en Cataluña?

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Cuando los "Jordis" fueron enviados a prisión, los líderes del independentismo catalán empezaron a aparecer en los actos públicos luciendo un lazo amarillo sobre la solapa como símbolo de solidaridad.

La campaña #LlibertatJordis hizo suyo este color desde el primer día para pedir la liberación de Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, líderes de la ANC y Òmnium.

La presencia del amarillo se intensificó cuando el gobierno de Mariano Rajoy decidió aplicar el Artículo 155 en Cataluña y el ex vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, y nueve miembros del Govern cesado fueron enviados a prisión

Desde Bélgica, Puigdemont ha cambiado el lazo amarillo por la bufanda del mismo color en los actos públicos al aire libre. También la número dos de ERC, Marta Rovira, opta por este color a la hora de vestir. 

Marta Rovira, número dos de ERC, en un acto público.

Así, el amarillo se ha colado en medio de las tensiones de la campaña electoral en Cataluña. El Ayuntamiento de Barcelona había decidido iluminar las calles la capital catalana en solidaridad con los líderes independentistas encarcelados, pero la Junta Electoral Provincial se lo prohibió, tras una queja presentada por el Partido Popular de Barcelona y Ciudadanos.

El líder del PP en el Ayuntamiento, Alberto Fernández, dijo que la idea de iluminar Barcelona de amarillo representa una “pretensión del Gobierno de Ada Colau de dar respaldo al independentismo y no de defender derechos”.

La Junta Electoral dio entonces la razón a PP y Ciudadanos sosteniendo que la iluminación en este color “atenta a la obligación de neutralidad que tienen que tener todas las administraciones públicas durante el periodo electoral".

Algunos usuarios de las redes sociales tomaron con ironía la prohibición, inundando Twitter con parodias en amarillo (#groc en catalán).

Mientras tanto, puentes y monumentos de 15 ciudades europeas se han teñido de amarillo de la mano de los Comitès en Defensa de la República (CDR) en el extranjero. 

Y mientras unos pintan las calles de amarillo, otros se encargan de retirarlo. Otra muestra de la fuerte polarización de la sociedad catalana, que está caracterizando la recta final de las elecciones.