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El arte africano, en plena efervescencia

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El arte africano, en plena efervescencia

Obra de la artista Kudzanai-Violet Hwami
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La falta de medios no frena la creatividad en África. Los críticos coinciden en que 2017 ha sido un año muy fértil para los artistas del continente.

Al escultor togolés Gustave Akpehou Djonda le ha inspirado la llegada al poder de Donald Trump para crear una bandera estadounidense de madera en la que signos de interrogación sustituyen a las estrellas de algunos estados.

"Me pregunto, como todos, quién es (Donald Trump), qué va a cambiar, qué no va a cambiar. Qué va a hacer realmente. Cuando es un gran país como Estados Unidos nos planteamos muchísimas preguntas", afirma Djonda.

Otra mirada hacia Estados Unidos es la Percy Maimela. Este artista sudafricano utiliza sal como medio de expresión y grano a grano consigue hacer en el suelo un retrato muy realista del expresidente Barack Obama.

"No todo el mundo está dispuesto a comprar arte, pero todo el mundo está dispuesto a comprar algo que despierta sus sentimientos", afirma Maimela, quien pese a trabajar con un material como la sal está recibiendo encargos de obras.

El arquitecto de Burkina Faso Francis Kéré ha sido el primer africano que ha concebido el pabellón de verano de la Galería Serpentine de Londres, una estructura temporal que cada año se encarga a un arquitecto seleccionado por su originalidad. La obra de Kéré representa un árbol cuya copa se vuelve dorada al ser iluminada por el sol.

"Dadles una oportunidad, dadles una oportunidad -reclama Kéré-. Veréis que hay muchos artistas que desean expresarse utilizando la arquitectura como catalizador para inspirar a la gente, para llevar a la gente a creer en sí misma. Yo vengo de un pequeño pueblo en Burkina Faso y he tenido la suerte de diseñar en la Serpentine".

El dibujante Didier Kassai ha utilizado su talento para contar al mundo las matanzas entre musulmanes y cristianos en la Republica Centroafricana. Una crisis, la peor de la historia del país, que se desató cuando los combatientes musulmanes de Séléká tomaron el poder en 2013 desatando represalias de las milicias cristianas antibalaka.

Su libro, Tempête sur Bangui, es el testimonio de ese conflicto salvaje, que dejó miles de muertos y cinco millones de desplazados. Es un arte comprometido, con que el Kassai trata de provocar la reflexión.

"Es para que la gente comprenda las consecuencias de la guerra y, de ese modo, reflexionar para evitar las guerras en el futuro y evitar que la población vuelva a sufrir".

2017 también ha visto nacer el Museo Zeitz, el más grande dedicado al arte contemporáneo en África, con nueve plantas y 80 galerías. El museo se ha construido sobre un silo de grano en Ciudad del Cabo.

Es a la imagen de un arte africano que se desarrolla, aunque a menudo, para muchos de estos artistas, salir del continente sea la única forma para conseguir que se reconozca su obra.