Última hora

Última hora

Kasai, el nuevo conflicto congoleño del que nadie ha oído hablar

Estalló en 2016, ha provocado miles de muertos y heridos y ha hecho que la República Democrática del Congo se convierta en el país africano con mayor número de desplazados.

Leyendo ahora:

Kasai, el nuevo conflicto congoleño del que nadie ha oído hablar

Tamaño de texto Aa Aa

Miles de personas han sido asesinadas desde 2016 en la región de Kasai a raíz del estallido de un nuevo conflicto en la República Democrática del Congo.

Los enfrentamientos han obligado a más de un millón de personas a huir de Gran Kasai en el momento más álgido de la crisis. Situación que ha contribuido a convertir a este país en el primero del mundo en número de desplazados, con cuatro millones de personas lejos de sus hogares.

Se estima además que más de tres millones de habitantes de Gran Kasai sufren inseguridad alimentaria severa. Es decir, corren el riesgo de morir de hambre.

El puente de Lulua, en el norte de Kananga, la principal ciudad de Kasai Central, constituye la única vía de escape para quienes huyen de la violencia del norte. Aunque Kasai Central es una de las provincias afectadas por el conflicto entre la milicia Kamuina Nsapu y las fuerzas gubernamentales, es la principal área de retorno de la población por ser en este momento, y a pesar de todo, una de las más seguras.

Kananga y los pueblos de su entorno se han convertido en lugar de acogida, donde muchos intentan reconstruir sus vidas y recuperarse de las heridas del conflicto.

“Estaba en el colegio y escuché disparos”, cuenta Marie Sankayi Beya. “Salí corriendo y de camino a casa me hirieron varias balas perdidas. No vi quién había disparado, pero sentí algo en el brazo, me dolía y luego vi sangre.
Ese mismo día habían matado a dos compañeros del colegio cerca de mí. Los soldados se llevaron sus cuerpos. Cuando vi lo que había pasado corrí, yo no podía transportar sus cuerpos”.

Marie fue herida el pasado mes de febrero. Varios meses después, la violencia fue tal que gran parte de los habitantes abandonaron el pueblo. Ahora han regresado. Marie va todos los días a la escuela siguiendo el mismo camino en el que sufrió el ataque.

“Pensé que nunca más iba a poder usar el brazo”, asegura Marie.

Dos balas perforaron su brazo. Una tercera quedó incrustada en el hueso. Marie ha recuperado parcialmente la movilidad gracias a horas de fisioterapia apoyada la ONG Handicap Internacional, financiada por la oficina de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea.

“El codo todavía da problemas”, explica la fisioterapeuta Esther Lufuluabo Kapuku. Hay un principio de anquilosis. Ahora Marie puede doblar y estirar la muñeca, pero no podrá recuperarse totalmente”.

Handicap Internacional ha entrenado a fisioterapeutas en los hospitales de Tshikaji y Kananga para mejorar el tratamiento de casos complejos surgidos como consecuencia del nuevo conflicto.

“Perdí la pierna”, recuerda Feli Kanyinda. Estaba en un tren huyendo de la milicia Kamuina Nsapu. Me caí del vagón y el tren me cortó la pierna”.

El ochenta por ciento de los casos tratados por los fisioterapeutas de los dos hospitales están relacionados con este enfrentamiento armado. Pero sus instalaciones no reunían las condiciones necesarias para la rehabilitación de los pacientes.

“Antes de la crisis había una sala de fisioterapia en el hospital, pero no había casos tan graves”, recuerda Veerle van Hoestenberghe, jefa de rehabilitación de Handicap Internacional. “Hemos reforzado la sala, la hemos equipado con el material necesario para poder hacerse cargo de los casos más graves”.

“El primer día fue como esto”, cuenta Feli Kanynda. “Empezamos con cinco vueltas, luego diez y luego treinta. Ahora puedo caminar sin ayuda, puedo andar hasta un kilómetro sin ayuda”.

La Oficina de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea ha financiado operaciones a través de sus socios sobre el terreno en una acción de respuesta rápida de protección y asistencia de la población en un contexto altamente volátil.

“Todo ha sido destruido, si no todo, una buena parte de las infraestructuras”, explica Amparo Laiseca, de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la UE. “No tienen medios de subsistencia porque no han podido sembrar durante al menos dos o tres estaciones agrícolas.Y no tienen nada”.

“Tenemos la impresión de que no se ha hablado nada de esta crisis. ¿Por qué?

“Porque al principio pensamos que era una crisis más entre otras en la República Democrática del Congo”, responde Amparo. “Por desgracia, hay crisis todos los días y nos ha llevado un poco de tiempo comprender la amplitud y la violencia de esta”.

Naciones Unidas ha pedido 1700 millones de dólares para la República Democrática del Congo en 2018. La cantidad más alta tras Siria y El Yemen.