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El maestro Gustavo Dudamel y la Filarmónica de Viena hacen las Américas

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El maestro Gustavo Dudamel y la Filarmónica de Viena hacen las Américas

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Romper límites y unir culturas. Ese es el mensaje de la gira americana de la Filarmónica de Viena. Junto al maestro Gustavo Dudamel, la legendaria orquesta se embarcó en un viaje único a través del continente, desde Nueva York a Buenos Aires, con varias paradas incluyendo, en México D.F., el majestuoso Palacio de Bellas Artes.

"Creo en una sola América. Lo que intentamos hacer es abrazar este continente como uno solo con la música", explicaba un Dudamel absolutamente feliz.

"Lo especial de esta gira americana es que Gustavo Dudamel está aquí por primera vez. Por supuesto es algo especial viajar con él por Latinoamérica. Tiene esa impresionante pasión por la música y el ritmo. Lo lleva en al sangre", sostiene Daniel Froschauer, presidente de la Filarmónica de Viena.

En una actuación estelar, el director venezolano exploró la cuarta de Tchaikovsky, una sinfonía que va de la oscuridad a la luz, de una agitada penumbra a un triunfo radiante. El mismo considera que "está repleta de sonidos líricos y la orquesta tiene esa calidad, ese sonido lírico, esa espesa y hermosa forma de frasear".

La partitura es también adulada por la Filarmónica de Viena. Para Fraschauer, "es como si Tchaikovsky hubiera escrito esta sinfonía para nosotros, estas melodías en las cuerdas, pero también en el solo de viento y el resto de esta sección, que se alternan parcialmente". El director de la orquesta, Michael Bladerer sostiene que" nos ajustamos muy bien., somos una orquesta colorida, para nosotros el sonido es de gran importancia"

El romance entre la Filarmónica de Viena y Dudamel, que es conocido por su estilo exuberante y apasionado, dura más de una década. Bladerer recuerda estar "muy impresionado" la primera vez que conoció al director venezolano. La segunda "fue muy salvaje, fue inolvidable". Froschauer tambien trae a la memoria aquel momento: "realmente no habríamos necesitado un ensayo, si tienes a alguien como él en el atril, un director fantástico, todos pueden entenderle".

Dudamel rememora esa "mágica" conexión de los inicios: "Recuerdo haber ensayado Brahms por primera vez con ellos y me fui, no puedes imaginar, con el corazón rebosante. Me sorprendió el sonido. Ha sido realmente una relación muy intensa. Estoy muy orgulloso. Estoy muy feliz de formar parte de esta familia."

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