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Lo mejor de lo peor de Eurovisión

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Lo mejor de lo peor de Eurovisión

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REUTERS/Marko Djurica
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Es una delgada línea la que separa la fama de la vergüenza en Eurovisión. Mientras esperamos la edición de 2018 -que se celebrará en Lisboa los próximos 8, 10 y 12 de mayo-, aquí está una cuenta regresiva de las 10 mejores canciones de concursos anteriores que recordamos por todas las razones equivocadas.

Punto de vista

Si quieres ir a mi casa, hazme clic con el ratón.

La canción de la red social Valentina Monetta, San Marino

10. El riesgo de dejar el trabajo por la fama

Antes de Eurovisión, la bailarina de claqué Gunvor dividía su tiempo entre dos trabajos: el ministerio de la Fuerza Aérea y como camarera en un bar de cócteles. Al ser seleccionada para representar a su Suiza natal, dejó el primer puesto, sólo para conseguir los temidos cero puntos en 1998.

La cobertura negativa de la prensa resultante de su mala puntuación la condujo a la depresión, y su carrera se desvió al trabajo en un circo, antes de lanzar una serie de CDs de música para niños.

Sin embargo, a pesar de este giro inesperado de los acontecimientos, conserva su alegre optimismo y su espíritu indomable. Aunque Eurovisión no haya sido la plataforma al éxito mundial con el que soñaba de niña, dice que "hasta el día de hoy, sigo recibiendo peticiones de autógrafos de todo el mundo. Todavía actúo en televisión, radio o en eventos corporativos y privados como bodas, fiestas de cumpleaños, etc. Estoy tan agradecida."

9. Nunca sonó muy bien

Es la típica historia. Josh Dubovie era una estrella en ascensión y su desembarco en Eurovisión en 2010 parecía que iba a darle el impulso final... excepto porque estaba cargado con el singularmente poco inspirador "That Sounds Good to Me" ("Eso me suena bien") de Pete Waterman, que sonaba de todo menos bien. Nadie quedó impresionado, y Josh Dubovie anotó sólo 10 puntos, lo que es casi peor que no conseguir nada en absoluto.

Al igual que Gunvor, las consecuencias de su actuación en Eurovisión le hicieron más daño que bien. Tuvo que cambiar su nombre artístico a Josh James debido a toda la cobertura negativa de la prensa, y su relanzamiento en 2013 duró menos de un año. Pero parece que ha encontrado una nueva vocación, la de emprendedor, con su compañía llamada Canadabis, que combina su amor por Canadá y, sí, cannabis.

8. Humor ruso...

El ruso Peter Nalitch acabó undécima posición en 2010, un puesto demasiado alto para muchos televidentes europeos que no comprendieron la gracia de su actuación, pero no pasó desapercibido para las repúblicas ex soviéticas.

Nalitch hizo reír a los rusos cantando con un deliberado mal acento inglés. Sin embargo, nadie en Occidente pilló el chiste.

7. El pionero en los cero puntos

"Mil etter mil" de 1978 es una actuación legendaria en la historia de Eurovisión por varias razones, entre las que destaca que fue la primera canción que obtuvo cero puntos bajo el sistema de puntuación introducido en 1975. Fue una propuesta de Noruega, el país con el honor de haber recibido más veces cero puntos en Eurovisión. A pesar de ello, su intérprete, Jahn Teigen, parece invencible. Su carrera no sólo no se vio perjudicada por su espectacular derrota, sino que además representó a su país dos veces más, quedando 12º en 1982 y 9º en 1983. Incluso fue nombrado Caballero de Primera Clase de la Orden de San Olav en 2011.

Tantas cosas están mal en esta canción que es difícil saber por dónde empezar ¿Son los pantalones rojos? ¿La gran flor dorada? ¿Los tirantes? ¿Quizás sean las gafas de sol en medio de una sala oscura? No, por estridentes que hayan sido estas decisiones de vestuario, es la entrega casi histérica la que hace que "Mil etter mil" ocupe su lugar en nuestro particular 'Salón de la Vergüenza de Eurovisión'.

6. "Muy, muy étnico"

Si alguna vez hubo un foro para expresar la identidad cultural étnica, fue Eurovisión. Aunque incluso Terry Wogan, el comentarista de Eurovisión de Reino Unido, famoso por su heroica contención, no pudo evitar describir la actuación de la española Remedios Amaya de 1983 como "muy, muy étnica".

En algún lugar entre el flamenco y el rock, la letra de su canción contenía algunas frases memorables, como "Las trenzas de tu madre, dime quién las trenza", todo ello envuelta en un vestido estilo cortina de comedor y sin zapatos. Los poco entusiastas aplausos al final de la actuación auguraban los cero puntos con los que España se volvió a casa en esa ocasión.

5. Un conflicto político

El ministro de Cultura israelí de 1987, Yitzhak Navon, amenazó con dimitir si Lazy Bums interpretaba su canción (que se traduce como "La canción de los vagabundos") en Eurovisión. No hace falta contar el final de la historia: ellos llevaron a cabo su promesa, él no.

Hay mucho en esta canción para que un ministro de Cultura se avergüence. Natan Datner y Avi Kushnir son comediantes más que cantantes, y hablan más que cantan. Vestidos como los Blues Brothers, se deleitaron en el mal gusto en el escenario. Sin embargo, nada de esto les impidió quedar octavos, e incluso sumar 73 puntos ¿Quién dijo que los ministros de cultura sabían algo de cultura popular?

4. Cuando la UE estaba de moda

Puede que sea espeluznante, pero hay momentos en los que los europeos deben mirar hacia atrás con nostalgia a 1990, cuando Toto Cutugno podía cantar con tanto fervor sobre la integración europea. "Insieme 1992" ("Juntos 1992") fue escrita por este intérprete de traje blanco para conmemorar la firma del Tratado de Maastricht que ocurriría dos años después, y la cantó con conmovedora sinceridad.

Hace casi tres décadas, su mensaje ganó fuerza entre los votantes de Eurovisión, que concedieron a este apasionado defensor de la UE el primer puesto...

3. Poco afinada

La canción en sí no estaba mal, pero la actuación de la británica Jemini en 2003 fue deprimente y dolorosamente desafinada. Se puede culpar al sistema de sonido poco fiable del fracaso, pero la mayoría de la gente admitiría que los cero puntos de Jemini fueron más que merecidos.

2. "Si quieres ir a mi casa, hazme clic con tu ratón"

Originalmente concebida como una canción sobre Facebook, la propuesta de Valentina Monetta de San Marino para 2012 no cumplió con las reglas de Eurovisión que prohíben la promoción de productos y su título tuvo que ser cambiado apresuradamente a "La canción de la red social" en vísperas del concurso. El problema era que la mayoría de las letras originales rimaban con "Facebook", y borrar toda referencia a la creación de Mark Zuckerberg arruinaba un poco el efecto. Gracias a Dios que la línea inmortal "si quieres ir a mi casa, hazme clic con el ratón" aún funcionaba.

Hace falta decir que Valentina Monetta no llegó a la final en 2012. De hecho, "La canción de la red social" fue sólo uno de los cuatro intentos que hizo para llegar allí, hasta 2014 que finalmente lo consiguió.

1. Sin ilusiones

No hace falta que les explique por qué "Ilusión" de Krassimir Aramov encabeza la lista de canciones de Eurovisión que desearíamos no recordar. Sólo mira el video. Pero recuerda ponerte los tapones primero. Esto no es tanto cantar como gritar con una variedad que induce a la migraña. Y el falsete de Aramov es, bueno, increíble.

Sorprendentemente, esta actuación obtuvo hasta siete puntos en las semifinales de 2009. Lo que demuestra que en Eurovisión las convenciones del mal gusto están para cuestionarlas.

BONUS:

Sin complejos, ni vergüenzas

Con el "Chiqui Chiqui", un cómico español, bajo el nombre artístico de Rodolfo Chiquilicuatre, quiso aunar en una canción el título de este artículo: "lo peor de lo mejor de Eurovisión". Un vestuario estridente con tupé incluido, una corte de bailarinas descoordinadas, unas cuantas frases en inglés con clichés sobre la cultura española, un estribillo pegadizo y una coreografía para el verano. Y, por supuesto, humo y lentejuelas.

A pesar de que Chiquilicuatre puso todo de su parte para merecer los cero puntos, unos cuantos votantes se tomaron más en serio la actuación que él y quedó en el puesto 16.