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Puerta a puerta en el campo de Bentiu para frenar la violencia sexual

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Puerta a puerta en el campo de Bentiu para frenar la violencia sexual

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Hay casi 60.000 mujeres registradas en el campamento de desplazados internos de Bentiu, en Sudán del Sur, más de la mitad han sido víctimas de violencia sexual o física.

Mary Chabak Jakoak es trabajadora social para International Rescue Comitee: "Cuando era joven me obligaron a casarme. Así que lo que vi aquí me afectó mucho. Cuando empecé a trabajar para el IRC, mi ONG, vi tantas formas de violencia y su impacto en la vida de las personas, que sentí tenía que hacer algo. Cuando era joven no sabía qué hacer… no quiero que otras mujeres sufran como he sufrido yo", declara.

Mary forma parte de las personas que se han tenido que desplazar a otra zona del país. Vive en el campo con los refugiados y desplazados. Una de sus tareas es ir de puerta en puerta para informar sobre la violencia de género y ayudar a las supervivientes. Les indica dónde deben ir para recibir asistencia

El hecho de reunirse con las familias contribuye a que las mujeres del campo comprendan cómo reducir el riesgo de agresión o violación. Entre las recomendaciones está: recolectar leña en grupos, en vez de solas, o evitar ciertas áreas. Ir a buscar leña y carbón, imprescindibles para las familias es hoy por hoy una situación de alto riesgo riesgo.

El IRC, financiado por la Oficina de Ayuda Humanitaria de la UE, tiene cuatro centros de mujeres dentro, y dos fuera del campo, pero no todas las muejres están al tanto. "Vamos de puerta en puerta cuatro veces a la semana. Contactamos con entre 14 y 20 familias al día. Constatamos dos o tres casos de violencia de género diarios, dependiendo de los días", comenta Mary.

Cada "Centro de mujeres" organiza formaciones prácticas y sesiones de apoyo psicosocial. El IRC informa de unos 20 casos de violación y 15 agresiones físicas por semana.