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El sorpendente éxito de los implantes de microchips en Alemania

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El sorpendente éxito de los implantes de microchips en Alemania

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Sven Becker es el director de "I am Robot" (Yo soy Robot), una empresa digital creada en 2015, que vende microchips NFC (Near Field Communication) a través de una página web. El creador nos cuenta cómo se convirtió en el primer vendedor alemán de microchips, quiénes son sus clientes, cuál es el uso más curioso que se le ha dado y qué espera de nuestro futuro.

Un éxito inesperado

Su emprendimiento se inspiró de un microchip que tenía colocado el perro de sus amigos y de una empresa estadounidense que ya lleva algún tiempo vendiendo el implante en los Estados Unidos.

Esta tecnología despertó la curiosidad de Becker. Descubrió que este artefacto no era del todo compatible con los teléfonos europeos, así que ordenó su propio kit de microchips y se utilizó a sí mismo como conejillo de indias, implantándose uno en su propia mano, entre el pulgar y el índice. A día de hoy, Becker sigue teniendo el implante.

“Tú pides un microchip NFC y obtienes el kit. Lo ideal es ir a un estudio de perforación para que te lo implanten. Programas el microchip con tu teléfono”, explica el vendedor.

El éxito fue inesperado: comenzó con 10 microchips que se vendieron en 3 o 4 días. Desde entonces las ventas han aumentado modestamente, pero de forma constante.

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Un microchip con diferentes usos

A través de su página web, Becker vende microchips a personas de diferentes edades, sexo e intereses.

“Uno podría pensar que esto es algo muy “nerd”, pero en verdad no hay un cliente “típico””, cuenta el creador.

Aunque la mayoría de la gente lo usa como una tarjeta de visita, muchos clientes también remplazan sus tarjetas de acceso por esta tecnología, ya sea para ingresar a su casa, a su oficina o al gimnasio.

Becker también cuenta que de vez en cuando los clientes le dan un uso más particular: “la función más inusual fue un tipo que registró un enlace de dropbox en su microchip, y cuando lees la información en tu teléfono (casi todos los teléfonos están equipados para hacerlo hoy en día) ¡su testamento aparece como un pdf!”

Según el creador, las personas que adquieren este microchip pueden programarlo y asignarle todas las funciones que deseen.

¿Cuáles son los riesgos de implantarse el chip?

Becker no ha oído hablar aún de ningún caso de inflamación, y le alivia saber que ahora son auténticos profesionales los encargados de llevar a cabo el implante a la mayoría de las personas, cosa que no sucedía al principio, cuando los clientes podían perforarse ellos mismos con el kit que incluye una jeringa.

Por el momento, los usuarios no parecen poner mucha información sensible en los microchips. Los riesgos de que alguien pueda leer la información que contiene son muy pequeños. Para que esto sucediese, se necesitaría saber que la persona cuenta con un implante y estar muy cerca del teléfono, a tan solo 5 cm por encima de la mano.

“La información que tengo allí puede obtenerla cualquiera googleando mi nombre en Internet […] Es mejor que cuides tu billetera o tu teléfono", dice, afirmando que la información que se puede recolectar robando un teléfono del bolsillo de alguien es mucho más interesante.

Becker también explica que, si el cliente quiere evitar absolutamente que alguien vea su información, puede cubrirse la mano con papel aluminio.

¿Todos tendremos chips en el futuro?

A Becker le parece “espeluznante” el hecho de que todo el mundo lleve un microchip en el futuro. Piensa que insertarse este artefacto en el cuerpo debería ser siempre opcional. Además, evoca otra posibles soluciones, como otros tipos de brazaletes y tarjetas de ingreso.

“Hasta ahora, ninguna empresa ha obligado a sus utilizadores a hacerlo. La infraestructura está tan atrasada en Alemania, que la gente sólo está empezando lentamente a pagar con tarjetas de crédito y débito sin contacto”, confiesa el especialista.

Sin embargo, también afirma que, si los bancos comienzan a seguir la misma lógica, el uso de microchips para pagos será cada vez más común.