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El servicio de inteligencia de Estados Unidos se redime con la invasión rusa de Ucrania

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Por Euronews & AFP
Militares ucranianos vigilan un puesto de control en la carretera principal de Kiev, Ucrania
Militares ucranianos vigilan un puesto de control en la carretera principal de Kiev, Ucrania   -   Derechos de autor  Vadim Ghirda/ The Associated Press. All rights reserved.   -  

Sorprendidos por la caída relámpago de Kabul el pasado mes de agosto y acusados de haber imaginado en 2003 las armas de destrucción masiva de Sadam Huseín. Los servicios de inteligencia estadounidenses han encontrado la redención en la guerra de Ucrania. En este conflicto han anunciado y previsto los acontecimientos con gran precisión.

Según varios funcionarios norteamericanos, consultados por la agencia de noticias AFP, el Ejército estadounidense comprendió en octubre que los movimientos de tropas rusas en la frontera ucraniana -que Moscú presentó como ejercicios- "no eran normales", ya que el dispositivo militar necesario para los ejercicios no es el mismo que para una invasión.

El Pentágono informó a la Casa Blanca de sus sospechas y las agencias de inteligencia estadounidenses se pusieron inmediatamente a trabajar para averiguar más. Algunos de los asesores del Presidente se mostraron escépticos, pero Joe Biden se tomó el asunto muy en serio desde el primer momento.

El 2 de noviembre, Biden envió al director de la CIA, Bill Burns, a Moscú para mantener conversaciones con el presidente ruso, Vladímir Putin. Burns, ex embajador de Estados Unidos en Moscú, comunicó al jefe del Kremlin la "grave" preocupación de Washington por los movimientos de las tropas rusas, según informó la CNN.

Media docena de coroneles de la dirección de inteligencia del Estado Mayor estadounidense escudriñaron la información recibida por parte de los analistas de la CIA, y de los servicios de escucha de la Agencia de Seguridad Nacional, para intentar acercase al plan de ataque de las fuerzas rusas.

"Estos héroes en la sombra marcaron la pauta para toda la comunidad de inteligencia", aseguró uno de los funcionarios pidiendo que se matuviese su anonimato. Además, la Agencia de Seguridad Nacional ha hecho "un trabajo increíble", añadió.

Los ejes de ataque

Su trabajo llevó a la creación, en enero, de un mapa de la región que predecía con asombrosa exactitud los ejes de ataque del ejército ruso. Desde el norte sobre Kiev, por el este sobre Járkov y desde el sur sobre Mariúpol.

Para prevenir el conflicto y neutralizar los intentos de desinformación rusos que preveía, la administración de Joe Biden tomó rápidamente la decisión de hacer público un gran volumen de información clasificada.

A principios de febrero, el portavoz del Pentágono, John Kirby, afirmó que Moscú planeaba grabar "un vídeo propagandístico muy violento, en el que aparecían cadáveres y actores que interpretaban el papel de víctimas" que decían haber sido atacados por ucranianos, con el fin de utilizarlo como pretexto para invadir Ucrania.

Poco después, se invita a los periodistas a reunirse con altos funcionarios de los servicios de inteligencia que rara vez hablan con la prensa. Se enteran de que Rusia está intensificando los preparativos para una invasión a gran escala de Ucrania. Se les muestra un mapa con los movimientos previstos de las tropas rusas. Incluso se les da una fecha: a mediados de febrero, justo cuando terminen los Juegos Olímpicos.

El escenario publicado ese día por los medios de comunicación del mundo, se recibe con escepticismo en Europa.

La fecha

La supuesta fecha de la invasión se retrasó unos días, pero la administración estadounidense estaba tan segura de su información que, durante la noche del 23 de febrero, el jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, anunció que podría lanzarse "antes de que termine la noche".

En la mañana del 24, las fuerzas rusas invadieron Ucrania. El escenario resultó ser exacto al que habían previsto, con algunas excepciones.

Los analistas estadounidenses no habían previsto la feroz resistencia de los ucranianos, ni la determinación del presidente Volodímir Zelenski, cuyo valor ha ayudado a la población. Temían que Kiev cayera en 48 horas y que Zelenski fuera inmediatamente sustituido por un régimen prorruso.

Dos semanas después, Kiev sigue sin estar en manos del Ejército ruso y el presidente ucraniano es ovacionado en cada discurso por los parlamentarios de cada país.

Los servicios de inteligencia de Estados Unidos también temían que el ejército ucraniano quedara paralizado por un ciberataque ruso al inicio del conflicto.

Sin embargo, Kiev ha modernizado su Ejército, pero no ha tenido tiempo de modernizar sus aviones, que datan de la época soviética y utilizan el mismo sistema de comunicación por radio que el ejército ruso. Así que Rusia no puede paralizar el Ejército ucraniano, porque paralizaría a su propio Ejército.

Los servicios de inteligencia habían advertido que el conflicto tendría un coste humano considerable, con el riesgo de que murieran entre 25.000 y 50.000 civiles, entre 5.000 y 25.000 soldados ucranianos y entre 3.000 o 10.000 soldados rusos. Apuntaron a que habría de 1 a 5 millones de refugiados, principalmente huirían a Polonia.