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Trabas y falta de leyes para que inmigrantes y sus descendientes obtenga la nacionalidad italiana

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Por Michele Carlino  & Euronews
Trabas y falta de leyes para que inmigrantes y sus descendientes obtenga la nacionalidad italiana
Derechos de autor  euronews   -  

Khaby Lame obtuvo la ciudadanía italiana gracias a sus audiencias en TikTok. Pero, la ciudadanía italiana, para los descendientes de inmigrantes que han nacido o vivido en el país desde niños, sigue siendo un espejismo. A pesar de las promesas de ‘ius soli’ o ‘ius scholae’, sigue sin haber una ley, y el tema no ha calado en la campaña electoral, a pesar de que hay al menos un millón de personas que sufren una grave discriminación por ello. Entre los pocos que hablan de esas personas está Marilena Delli Umuhoza, que cuenta sus historias cada semana en Radio Radicale, junto a Andrea Billau.

"Entrevistamos a la exministra de Integración, Cecil Kyenge. Ella fue la primera invitada. Le siguió Stella Jean, una extraordinaria diseñadora de moda italo-haitiana que estará presente en la Semana de la Moda de Milán. También tuvimos como invitado al primer pintor con raíces africanas, Veggetti, y a Igiaba Scego, que es una autora muy destacada", declara Marilena Delli Umuhoza, escritora y periodista.

Así, hay actores, músicos, deportistas... muchas personas que se consideran italianas, pero que no tienen la ciudadanía, a pesar de destacar en sus respectivos campos, y dar brillo a Italia.

"En Italia, para merecer cosas como la ciudadanía hay que destacar, sea como sea. La ciudadanía es un derecho, por lo que es absurdo que la actual ley de ciudadanía, ‘ius sanguinis’, se base en la ‘pureza de sangre’. Por culpa de esta ley se discrimina a casi un millón de jóvenes, a quienes se les niega el mismo derecho de voto", añade Marilena Delli Umhuoza.

Ibrahim, uno de los ‘nuevos italianos’ a los que visitamos en Trento, nació en Burkina Faso; su pizza está entre las ‘50 mejores del mundo’. Pero, como a muchos otros, a él también se le ha hecho cuesta arriba el camino.

"Al principio, la gente no quería entrar en el local; pasaban por delante, me veían al fondo, y decidían seguir su camino. Me tomé la molestia de ausentarme, a propósito, en las horas punta, había contratado a dos empleados blancos... y la cosa dio un giro radical. Se llenó el local, e incluso había cola para entrar", afirma Ibrahim Songne, propietario de Ibris focacce e pizze.

A la espera de la ley de ciudadanía, Ibrahim ayuda a derribar muchos conceptos erróneos.

"Ser italiano no significa necesariamente ser blanco, ya que se puede ser negro e italiano. Yo soy negro, pero me siento italiano", concluye Ibrahim Songne.