"En Bélgica la patata frita no es solo una patata", argumentan los dueños de las "friteries"

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Por Aida Sanchez Alonso
Maison Antoine es una de las tiendas de patatas fritas más conocidas de Bruselas.
Maison Antoine es una de las tiendas de patatas fritas más conocidas de Bruselas.   -   Derechos de autor  Cleared

Pan, cerveza... y patatas fritas. Cuando sube el precio de cualquiera de estos tres alimentos, los belgas son de los primeros en notarlo en el bolsillo.

Especialmente las famosas patatas fritas belgas. Fritas con grasa animal dos veces, consumen mucha energía. Con el precio de la energía por las nubes y con una inflación en Bélgica que alcanzó el 12,27% en octubre, el propietario de una de las tiendas de patatas fritas más famosas de Bélgica, Maison Antoine, dice que no es lo único que ha subido.

"Esperamos que los precios de la energía aumenten en torno a un 20-25%. Esto es un hecho. Los precios de las grasa un 35%, los precios de las salsas un 10% y precios de las patatas han subido entre un 4 y un 5%", ha asegurado Pascal Willaert.

Esta subida de los costes de producción también ha repercutido en el precio del cono de patatas fritas. Y los belgas, que a menudo visitan su puesto de patatas fritas una vez por semana, ya lo estan notando en su bolsillo. Pero el presidente del sindicato de tiendas de patatas fritas, Bernard Lefevre, explica que a los propietarios les es muy dificil subir los precios. "Si el cono de patatas fritas sube 20 céntimos, es mucho más dramático que si tu lavavajillas sube 160 euros, porque no tienes un vínculo emocional con tu lavavajillas. Simplemente compras uno nuevo. Una patata frita en Bélgica es mucho más que una patata frita. Forma parte de nuestra vida cotidiana y tenemos una relación emocional", ha explicado Lefevre.

Por ahora, los belgas siguen teniendo su cono semanal de patatas, pero si la inflación sigue subiendo, puede que los puestos tengan que hacer mayores esfuerzos.