Compost y economía circular en el norte de Portugal y España

Por Aurora Velez
Compost y economía circular en el norte de Portugal y España
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A los pies de la Catedral de Santiago de Compostela encontramos varias huertas verdes. No es algo inusual, tanto en Galicia como en el norte de Portugal la agricultura es un factor socioeconómico predominante, presente en todos los aspectos de la vida de la zona.

En estas dos regiones transfronterizas, expertos como Felipe y Juan trabajan para transformar y revitalizar el suelo con abono orgánico y tecnosoles, dentro de un proyecto europeo.

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Vista aérea de la Catedral de SantiagoEuronews

También es posible restaurar los suelos dañados, como en la "Mina de Touro", una antigua mina de cobre. Ahora hay árboles, reptiles y pájaros, mientras que hace 20 años allí no crecía nada.

"Era el silencio más total. Ni una brizna de hierba, Toda la hierba que ves es del tecnosol. En este caso, lo que queríamos conseguir era volver a tener actividad, una faunística, volver a tener vegetación, volver a tener capacidad productiva forestal y se ha conseguido", nos explica Felipe Macías Vázquez, profesor emérito de la Universidad de Santiago de Compostela.

Se trata de un esfuerzo conjunto llamado Res2Valhum en el que participan 3 ciudades portuguesas: Braga, Guimarães y Oporto, y 4 españolas, Santiago de Compostela, Ourense, Touro y A Coruña, en Galicia.

En total Res2ValHum cuenta con 7 socios: dos laboratorios universitarios y 5 empresas especializadas en tecnosoles o producción de compost orgánico. El presupuesto total es de 2,1 millones de euros, de los cuales 1,58 millones son aportados por la Política de Cohesión Europea.

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En el laboratorio de la Universidad de Santiago de Compostela, los investigadores reciben diferentes tipos de compost a partir de residuos orgánicos como: restos domésticos, estiércol, algas, etc... Estudian las propiedades químicas de sus componentes y su capacidad de reacción en diferentes tipos de suelos. El compost favorece un nuevo ciclo de vida.

Sarah Fiol López, coordinadora del proyecto Res2ValHum, nos explica la importancia de las algas en el trabajo: “Por ejemplo, las algas que se recogen en la playa, están allí, no se utilizan para nada y se les ha dado un segundo uso: se recogen de la playa y se utilizan para preparar el compost. Entonces es un poco el reciclaje de los materiales y de los residuos y darles una valorización, una nueva valorización para un uso posterior”.

Los resultados de la investigación en ambos países se comparten entre todos los socios del proyecto. En Lipor, donde reciben 60.000 toneladas de "biobasura" cada año. Los residuos provienen de la clasificación selectiva. Se mezclan con los residuos vegetales y el compost se obtiene después de algunas semanas de maduración en estos túneles. Producen 12.000 toneladas de compost al año.

“Es muy, muy importante contar con este tipo de instalaciones, no sólo para tener compost, sino para recuperar nuestra materia orgánica y devolverla al suelo. Pero también, el compost es un importante sumidero de carbono”, nos cuenta Susana Lopes, ingeniero medioambiental de Lipor. Y es que con el compost, la economía circular, echa raíces en esta región fronteriza.