La UE suspende el acuerdo sobre visados con Rusia pero mantiene la entrada a turistas

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Por Jorge Liboreiro
Los ministros de Exteriores de la UE se han reunido esta semana en la República Checa.
Los ministros de Exteriores de la UE se han reunido esta semana en la República Checa.   -   Derechos de autor  Petr David Josek/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved   -  

Los ministros de Exteriores de la Unión Europea han decidido suspender totalmente el acuerdo de visados de 2007 con Rusia e intensificar el escrutinio sobre las futuras solicitudes presentadas por los turistas rusos. La decisión, tomada en respuesta a la invasión de Ucrania, no llega a la prohibición total de visados que piden los países vecinos de Rusia, que se ven especialmente afectados por la llegada de viajeros rusos por vía terrestre.

Se espera que la suspensión del acuerdo dificulte considerablemente el proceso de solicitud de visados, haciéndolo mucho más caro, pesado y extenso para los ciudadanos rusos que planean visitar el bloque. "Va a ser más difícil y más largo, y en consecuencia el número de nuevos visados se reducirá sustancialmente", ha explicado Josep Borrell, jefe de la política exterior de la UE, al final de una reunión informal de ministros de Asuntos Exteriores en Praga.

"Se trata de un planteamiento común y un planteamiento común evitará la posible búsqueda de visados por parte de los rusos, yendo de aquí para allá, tratando de [encontrar] las mejores condiciones", ha apuntado Borrell.

Los pasaportes emitidos por las autoridades rusas dentro de los territorios ocupados de Ucrania no serán reconocidos en el territorio de la UE, ha detallado el diplomático. Los ministros también han encargado a la Comisión Europea que examine los cientos de miles de visados en poder de ciudadanos rusos que siguen en circulación.

Borrell se había opuesto personalmente a la prohibición total contra los ciudadanos rusos, argumentando que el bloque debía ser "más selectivo" y dejar la puerta abierta a quienes intentan huir del régimen de Vladimir Putin. "No queremos separarnos de aquellos rusos que están en contra de la guerra en Ucrania", ha insistido el español. Alemania, Francia, Portugal y España habían adoptado posturas similares en contra de una medida sin precedentes.

Por otro lado, un grupo de países del Este y del Norte, entre los que se encuentran Estonia, Letonia, Lituania, Finlandia, Dinamarca, Polonia y la República Checa, han unido sus fuerzas para que la UE que suspenda o reduzca la emisión de visados a rusos. En su opinión, la población rusa apoya mayoritariamente al presidente Putin y, por extensión, la guerra contra Ucrania. "El turismo no debe continuar como siempre", ha pedido este miércoles por la mañana el ministro de Asuntos Exteriores finlandés, Pekka Haavisto.

Finlandia ya ha reducido en un 90% el número de visados para los ciudadanos rusos. Finlandia comparte una frontera terrestre de 1.300km con Rusia, por lo que ha detectado a turistas del país que cruzan la línea para luego viajar a aeropuertos finlandeses y volar a destinos más cálidos de la UE. Casi desde el inicio de la invasión, la UE cerró su espacio aéreo a Rusia lo que imposibilitó los viajes en avión al bloque.

Los datos de Frontex, la agencia de control de fronteras de la UE, muestran que, desde que estalló la guerra de Ucrania a finales de febrero, casi un millón de ciudadanos rusos han entrado legalmente en el bloque por tierra, sobre todo a través de Finlandia, los países bálticos y Polonia.

Contactos interpersonales

En cuanto al turismo, los países de la UE pueden expedir sus propios visados nacionales, concebidos para una estancia breve dentro de un solo país, y visados Schengen, que permiten viajar por el espacio Schengen sin pasaporte. Como Schengen es una zona sin fronteras, la expedición de este tipo de visado requiere una decisión acordada por todos los Estados miembros. (Bulgaria, Rumanía, Croacia, Chipre e Irlanda permanecen fuera de Schengen).

El acuerdo de facilitación de 2007 con Rusia pretendía dar un trato preferente a las solicitudes rusas. Algunos países ya han tomado medidas para detener o reducir el número de visados para los nacionales rusos, con las excepciones de la reagrupación familiar, los asuntos diplomáticos y la asistencia humanitaria.

"Es nuestra competencia nacional, en virtud del principio de seguridad nacional, decidir las cuestiones relativas a la entrada en nuestro [país]", ha recordado el ministro de Asuntos Exteriores de Estonia, Urmas Reinsalu.

Borrell ha señalado que la afluencia de visitantes rusos, que ha aumentado durante el verano, suponía un "riesgo para la seguridad" de los países vecinos y podía requerir una acción adicional por su parte. "La situación en la frontera se ha convertido en un reto", ha detallado. "Estos países pueden tomar medidas a nivel nacional para restringir la entrada en la UE a través de sus fronteras, siempre de conformidad con las [normas] de Schengen".

Aunque la idea de la prohibición total de visados surgió en el Este, ganó fuerza en los últimos días y atrajo el apoyo de otras capitales, incluida la de los Países Bajos. "Aunque los contactos entre personas son importantes, ahora vemos sobre todo a rusos ricos que vienen a Europa de compras", ha lamentado el ministro de Asuntos Exteriores de Países Bajos, Wopke Hoekstra. "Esto no es una buena idea. Tiene sentido limitar este tipo de viajes", ha asegurado el neerlandés.

Pero los crecientes llamamientos a favor de la prohibición chocaron con la oposición conjunta de Alemania y Francia, los países más grandes y poderosos de la UE. "Aunque entendemos las preocupaciones de algunos Estados miembros en este contexto, no debemos subestimar el poder transformador de experimentar la vida en sistemas democráticos de primera mano, especialmente para las generaciones futuras", han escrito los dos gobiernos en un documento.

"Nuestras políticas de visados deben reflejar esto y seguir permitiendo los contactos interpersonales en la UE con ciudadanos rusos no vinculados al gobierno ruso".

España y Portugal también han adoptado una posición más equilibrada, insistiendo en penalizar "la maquinaria bélica de Rusia" y no a sus ciudadanos de a pie.

La decisión anunciada el miércoles no es formal y tendrá que ser concretada y refrendada más adelante.