Batería de medidas para conseguir reducir el precio de las facturas eléctricas europeas

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Por Aida Sanchez Alonso  & Jorge Liboreiro & Alice Tidey
Los ministros de Energía europeos se reunirán este viernes en Bruselas.
Los ministros de Energía europeos se reunirán este viernes en Bruselas.   -   Derechos de autor  Virginia Mayo/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved

Los ministros de Energía de la UE se reúnen el viernes en Bruselas para debatir una serie de medidas excepcionales destinadas a frenar el aumento de la factura de la luz y amortiguar su impacto sobre los hogares y las empresas. La reunión de emergencia se centrará en los cinco proyectos presentados esta semana por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen:

- Un plan a escala de la UE para introducir el ahorro "obligatorio" de electricidad durante las horas punta (normalmente de 7 a 22 horas).

- Un límite a los ingresos excesivos de los generadores inframarginales, es decir, las centrales eléctricas que utilizan fuentes más baratas que el gas (como renovables, nuclear o carbón).

- Un "mecanismo de solidaridad" para captar parcialmente los beneficios excesivos obtenidos por las empresas de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) durante la extracción, el refinado y la distribución.

- Un programa de ayudas estatales para inyectar liquidez adicional a las empresas de servicios públicos en dificultades, las que llevan la electricidad a los consumidores una vez producida.

- Un tope de precios para las importaciones de gas de gasoducto ruso.

Todas las propuestas están aún en fase de desarrollo y los detalles concretos son escasos. Por lo que se espera que los ministros debatan las medidas y aporten sus propias ideas. Al final de la reunión, darán a la Comisión un mandato político más claro sobre cómo proceder.

El ejecutivo ampliará entonces las medidas seleccionadas y volverá con textos más completos a mediados de la semana que viene. Aumenta la urgencia para que se tomen medidas rápidas y eficaces inmediatamente. "Son tiempos difíciles, y no se acabarán pronto", lamentó von der Leyen el miércoles durante una comparecencia .

"Es una estupidez tirar el mercado por la ventana"

Según varias fuentes consultadas por Euronews, diplomáticos de los Estados miembros valoran positivamente las propuestas de von der Leyen, pero con importantes salvedades y recelos. "Estamos abiertos a estudiar todas las propuestas que se presenten", ha apuntado un funcionario del norte de Europa. "El diablo estará, por supuesto, en los detalles", ha defendido otro alto diplomático.

De las cinco medidas, las más populares están siendo el tope a los generadores inframarginales, el mecanismo de solidaridad sobre los combustibles fósiles y el programa de ayudas estatales, que parecen ser ya un acuerdo cerrado.

El tope inframarginal busca resolver el desequilibrio en el diseño de los precios de la electricidad. En el mercado liberalizado actual, el precio final de la electricidad lo fija el combustible más caro que se necesita para satisfacer toda la demanda, en este caso: el gas. Esto significa que, cuando el precio del gas se dispara, también lo hace el de la electricidad, aunque las fuentes limpias y más baratas contribuyan al mix total.

La diferencia entre el precio final de la electricidad y el límite máximo de la UE, aún por definir, crearía fondos adicionales para los gobiernos, que se verían obligados a convertir el dinero en ayudas a la renta de los hogares vulnerables.

La medida no equivale a desacoplar del precio del gas con respecto al de la electricidad, como han impulsado países como España, Portugal, Francia y Bélgica, sino a "desacoplar los ingresos", como ha explicado un funcionario de la Comisión.

El Ejecutivo comunitario y varios Estados miembros consideran que el desacoplamiento es una vía radical. Así lo piensan también expertos en energía que temen que una intervención tan contundente pueda resultar contraproducente y comprometer las inversiones en tecnologías verdes.

"Vale la pena defender el mercado que hemos construido juntos", ha apuntado un alto diplomático de Europa Occidental. "Apoyar a los hogares es completamente diferente a tirar el mercado por la ventana. Eso sería estúpido", ha asegurado.

"Escuchamos con reservas todo lo que sea obligatorio"

Rápidamente surgen desacuerdos sobre las dos propuestas restantes: el ahorro obligatorio de electricidad y el límite del precio del gas de los gasoductos rusos.

Aunque la mayoría de los Estados miembros están de acuerdo en la necesidad de ahorrar energía para hacer frente al actual desajuste entre la oferta y la demanda, existe una reticencia generalizada a la hora de fijar objetivos legales. "Todo lo que es obligatorio siempre es recibido con reservas en el Consejo", ha defendido funcionario de un país centroeuropeo.

"No hay una solución única que responda a las necesidades de unos mercados eléctricos diversificados en Europa", ha asegurado un funcionario de Europa del Este, que ha cuestionado la competencia de la UE para determinar las políticas energéticas nacionales.

En julio, los Veintisiete establecieron un plan voluntario en toda la UE para reducir el consumo de gas en un 15% antes de la próxima primavera, un ejemplo que la Comisión Europa quiere emular para la demanda de electricidad. También preocupa que ambos planes de reducción -el de gas y el de electricidad- puedan llegar a ser contradictorios entre sí, ya que la electrificación es una de las herramientas clave para sustituir al gas como combustible.

Sin embargo, los diplomáticos reconocen que el ahorro es una "parte indispensable de la ecuación" para controlar los precios y parecen dispuestos a alcanzar un compromiso sobre el proyecto de propuesta de la Comisión Europea que añada más flexibilidad y refleje las circunstancias particulares de cada país.

"Cuasi-sanción"

Aún más controvertida es la quinta y última propuesta de von der Leyen: un tope de precios para el gas de los gasoductos rusos.

Aunque los países bálticos y Polonia han pedido un embargo de gas desde casi el estallido de la guerra, la mayoría de los Estados miembros -y la propia Comisión- se han mostrado siempre reacios a apuntar a este combustible fósil.

Sin embargo, la continua manipulación de los suministros por parte del Kremlin, que esta semana se ha traducido en el cierre indefinido del gasoducto que conecta Rusia y Alemania vía el mar del Norte Nord Stream 1, ha impulsado la idea de limitar el precio del gas ruso.

La disminución de los flujos de gas hace que esta opción sea más "factible" y menos arriesgada, según los funcionarios. El porcentaje de gas ruso en las importaciones totales de la UE ha caído del 40% antes de la guerra al 9% actual, reveló la presidenta de la Comisión Europea el miércoles.

Sin embargo, algunos Estados miembros, como Hungría, Eslovaquia, Austria y la República Checa, siguen dependiendo en gran medida de los gasoductos rusos que pasan por Ucrania y podrían tener dificultades para cubrir el vacío si Moscú cerrara los grifos de la noche a la mañana en represalia por la limitación de precios.

El daño podría extenderse rápidamente al mercado único. La directora del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha advertido que la eurozona corre el riesgo de caer en recesión si Vladímir Putin ordena la suspensión total del suministro de gas.

"No consideramos que sea una medida adecuada para aliviar los altos precios de la energía", ha apuntado un funcionario de un país dependiente del gas ruso.

En un documento no oficial firmado por la dirección general de  energía de la Comisión, la limitación del precio del gas ruso se describe como una "cuasi-sanción" destinada principalmente a recortar los ingresos que el Kremlin obtiene de las exportaciones de gas. Según el documento, la medida tendría un impacto limitado en las facturas de los consumidores. Todavía no está claro si este tope sin precedentes requerirá la misma unanimidad que las sanciones anteriores o si podría aprobarse por mayoría cualificada en virtud de un procedimiento de urgencia.

"Incluso los que están de acuerdo creen que no es un camino fácil", ha explicado un diplomático de uno de los mayores Estados miembros.

Al mismo tiempo, un grupo más pequeño de países, entre los que se encuentran Italia y Bélgica, aboga por limitar todas las importaciones de gas, incluido el gas natural licuado (GNL), una materia prima de alto precio que se ha convertido en esencial para diversificarse de los combustibles rusos. La presidenta von der Leyen ha asegurado que su equipo está estudiando esta idea de gran alcance, pero advirtió que el GNL es "escaso" y podría desviarse fácilmente a otras regiones, principalmente a Asia, donde hay una enorme demanda.

Un diplomático centroeuropeo ha admitido que "no hay una mayoría a favor" de la limitación del precio del gas ruso y que la medida probablemente se descartará al final de la reunión del viernes.

La cuestión podría acabar siendo tratada por los líderes de la UE en la cumbre que celebrarán en Praga en octubre.