Ucrania es "irrompible", dice una superviviente del asedio de Mariúpol

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Por Jorge Liboreiro
Kateryna Polishchuk, la paramédico ucraniana superviviente de Azovstal.
Kateryna Polishchuk, la paramédico ucraniana superviviente de Azovstal.   -   Derechos de autor  Euronews.

Cuando Kateryna Polishchuk empezó sus estudios para convertirse en cantante de ópera, nunca imaginó que un día estaría operando sin anestesia a un soldado herido mientras se escondía en una planta siderúrgica bombardeada. Pero la guerra de Rusia en Ucrania hizo posible lo impensable.

"El infierno que viví en Azovstal no los ha soñado nadie ni mostrado en ninguna película de acción", ha explicado Polishchuk a Euronews. "Ni siquiera (Quentin) Tarantino sabría hacer una película así". Esta paramédico de 21 años formó parte del contingente ucraniano que defendió la planta de Azovstal durante los tres meses de asedio a Mariúpol. El emplazamiento industrial era el último reducto de la ciudad devastada y se convirtió rápidamente en un símbolo internacional de la resistencia ucraniana.

"Resistimos al ejército ruso con un entendimiento totalmente calmado sobre cómo podía acabar. Comprendimos que todos moriríamos. Pero no nos rendimos", ha asegurado Polishchuk. "Desde los primeros días, cuando estábamos rodeados, no teníamos suministros, no teníamos medicinas, comida, agua o munición. No teníamos equipo adecuado, ni medios de defensa aérea", ha lamentado la ucraniana.

"Desgraciadamente", ha proseguido, "teníamos condiciones muy difíciles para luchar, pero teníamos combatientes que querían defender su casa, que querían mostrar al mundo entero que Rusia no puede tomar ni Ucrania ni Europa".

En su entrevista con Euronews, Polishchuk ha recordado las condiciones extremas que los soldados ucranianos se vieron obligados a soportar durante el implacable ataque ruso. Algunos soldados, ha dicho, pasaron "tres o cuatro días" seguidos sin dormir ni comer, ya que los bombardeos duraban toda la noche, para continuar por la mañana. Tras 82 días de agotadores combates, Mariupol cayó en manos de Rusia y los soldados restantes se rindieron. La ciudad, arrasada, quedó casi irreconocible.

"Lo peor fue rendirse y abandonar porque entendimos que mientras Azovstal siguiera en pie, mientras ellos (Rusia) gastaran la mayor parte de su fuerza militar en Mariúpol, era más fácil para nuestros hermanos luchar por toda Ucrania", ha dicho Polishchuk.

Polishchuk pasó casi cinco meses en cautiverio ruso, hasta que fue liberada a finales de septiembre en el marco de un intercambio de prisioneros. Ahora viaja por toda Europa para recabar apoyo para los que están en el frente.

En Bruselas, la joven de 21 años ha asistido a una exposición especial de fotografías tomadas por Dmytro "Orest" Kozatskyi, un soldado-fotógrafo que también estuvo encerrado en Azovstal. Las imágenes, que se hicieron virales después de que Kozatskyi las publicara en las redes sociales, muestran la resistencia, la desesperación y la soledad de los soldados ucranianos durante el brutal asedio.

"Estas fotos evocan emociones de orgullo por el ejército con el que estuve codo con codo, por los chicos que resistieron pase lo que pase", ha explicado Polishchuk. "Estas fotos evocan el recuerdo de la heroica lucha de personas heroicas, algunas de las cuales están en cautividad, algunas de las cuales, por desgracia, ya no están con nosotros", ha lamentado la paramédico.

Como superviviente del asedio de Mariúpol, Polishchuk ha defendido que se siente especialmente responsable de hablar en nombre de los hombres y mujeres que luchan por su país para que "nadie sea silenciado".

Durante su estancia en Bruselas, ha instado a la Unión Europea a permanecer al lado de Ucrania hasta el final, argumentando que el destino del país determinará el propio futuro del bloque.

Aunque ha tachado de oxidadas sus habilidades operísticas, la voz de Polishchuk ha brillado en la sala, firme y dolida, al cantar el himno nacional ucraniano.

"Lucharemos. Somos valientes, tenemos coraje, somos inquebrantables. Somos poderosos y detendremos a este enemigo", ha dicho Polishchuk. "Pero necesitamos apoyo y ayuda, porque si no nos ponemos en pie, Europa no lo hará".