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Santiago de Cuba, la "tierra caliente"

Santiago de Cuba, la "tierra caliente"
Por Cristina Giner  con Aurora Vélez

Cuna de la trova, el son y la revolución, a Santiago de Cuba la llaman la Tierra Caliente por el clima y por el ímpetu de los santiagueños.

La música inunda sus calles coloridas, llenas de movimiento, mestizaje y eclecticismo con reminiscencias europeas. La segunda ciudad más importante de la isla es también la más caribeña de Cuba pero en sus calles, en sus gentes y en su arquitectura se aprecia, aún, la huella de la presencia francesa en esta zona del país.

Situada en el sur y anclada al pie de las estribaciones de Sierra Maestra, Santiago de Cuba siempre ha tenido una estrecha relación con la montaña, debido a su Historia, tal y como explica Olga Portuondo, historiadora y especialista de esta ciudad. “A finales XVIII principios de XIX se asentaron los franceses en Santiago fundamentalmente en la zona de montaña y desarrollaron una economía cafetalera con fuerza de trabajo esclava”, explica Portuondo.

Huían de la revolución de Haití. En sus haciendas cafetaleras existían dos mundos: la parte de los esclavos y la de los señores. Los franceses, influenciados por la Ilustración, crearon un ambiente cultural extraordinario en medio de la montaña. Esto marcó la cultura e idiosincrasia de Santiago de Cuba.

Más tarde, el 30 de noviembre de 1956 Santiago fue escenario del Levantamiento que llevaría a la victoria de la Revolución Cubana, en 1959.

A cuarenta y cuatro kilómetros de Santiago, se encuentra uno de los tesoros geológicos más emblemáticos del Oriente cubano: la zona de la Gran Piedra. Esta enorme roca volcánica de 51 metros de altura y alrededor de 30 de anchura, se sitúa a 1.225 metros y es un mirador natural excepcional, Desde allí se puede disfrutar de una vista sin parangón de la región de Oriente, entre el Caribe y la famosa Sierra Maestra.