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De la arena de la playa a las pistas de esquí: Bulgaria, un destino durante todo el año

De la arena de la playa a las pistas de esquí: Bulgaria, un destino durante todo el año
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Los tonos rosados y dorados, el verde de los bosques y el azul brillante del mar. Y tras las primeras nevadas, el resplandeciente brillo del blanco: en Bulgaria, cada estación nos ofrece colores cautivadores y experiencias inolvidables. A orillas del soleado Mar Negro, las encantadoras localidades de Burgas y Sunny Beach son idílicas para unas vacaciones de verano, ¡pero hay mucho más que descubrir! Golden Sands, al norte de Varna, es otra preciosa localidad costera rodeada de las verdes colinas del Parque Natural Golden Sands. Cuando llegue el invierno, podrás descubrir los magníficos picos nevados del Parque Nacional del Pirin. Bulgaria ofrece a sus visitantes una enorme variedad de opciones para todos los gustos. Además, la estratégica ubicación de Bulgaria en el punto de encuentro entre Oriente y Occidente la convierte en el lugar perfecto para disfrutar de todo tipo de experiencias culturales durante todo el año.

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Tradiciones primaverales

La primavera hace aflorar los sentidos, algo que se refleja en el rico folklore tradicional búlgaro que se celebra por todo el país. En marzo se fabrican las martenitsas, bonitos adornos confeccionados con lana blanca y roja que suelen tener forma de muñequitos, un hombre y una mujer, con las que se da la bienvenida a la primavera. El ritual de Lazaruvane también está dedicado a la llegada de la primavera y tiene lugar la semana anterior a Pascua, cuando las jóvenes de los pueblos, ataviadas con trajes tradicionales y guirnaldas de flores, van de casa en casa ofreciendo deseos de buena salud y cosechas abundantes. A finales de mayo o principios de junio sube la temperatura en todos los sentidos con Nestinarstvo, la danza sobre el fuego que se celebra en algunas localidades de montaña los días de San Constantino y Santa Helena. Suenan tambores y gaidas (gaitas búlgaras) y los lugareños se ponen su traje tradicional (los hombres de blanco con pantalones negros y las mujeres con vestidos blancos y delantales de colores) para caminar sobre cenizas encendidas en esta ceremonia sensorial casi hipnótica de orígenes ancestrales.

No todo el mundo lo sabe, pero la rosa es el símbolo de Bulgaria, y la llegada de la primavera no deja lugar a dudas. En mayo y junio tiene lugar la recogida de las rosas en el Valle de las Rosas, en los alrededores de la localidad de Kazanlak, provincia de Stara Zagora, en el centro de Bulgaria. El valle tiene unos 95 kilómetros de longitud y 12 kilómetros de ancho y todas las primaveras se transforma en un verdadero corredor de fragancias. La mitad del aceite de rosas de todo el mundo se produce aquí, extrayéndolo de la abundante cosecha de rosas damascenas. El mejor momento para acompañar a los lugareños en la recogida de estas preciosas flores rosadas son las mañanas de los fines de semana de mayo y junio. El famoso Festival de la Rosa en Kazanlak dura tres semanas y termina el primer fin de semana de junio.

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Sensaciones estivales en Bulgaria

La ubicación de Bulgaria en la zona sur de un clima continental moderado le aporta una influencia subtropical, y su gran ángulo de elevación solar significa que la mayoría del año disfruta de días soleados. Toda la costa este de Bulgaria está bañada por el Mar Negro. Sus playas anchas de arena dorada invitan a los visitantes a relajarse y disfrutar del suave oleaje y la cálida brisa marina de mayo a octubre.

Pequeñas playas y calas encantadoras ofrecen una alternativa a las extensas playas más conocidas como las de Sunny Beach, con su popular paseo marítimo, sus largas filas de tumbonas en la playa y su amplia oferta de deportes acuáticos. La playa de Golden Sands, galardonada con Bandera Azul, está situada cerca de una reserva natural, mientras que la preciosa playa Bolata, cerca de Kavarna, forma parte de una reserva natural. Kara Dere es un paraíso de arena para los que les gusta nadar en un lugar apartado y tranquilo, y Harmanite, en Sozopol, es ideal para familias y también tiene Bandera Azul. Sinemorets Veleka, también conocida como Veleka Beach, está situada en un maravilloso arenal de la costa del Mar Negro, lo que la convierte en el destino perfecto para nadar y relajarse.

La estación estival también es una magnífica oportunidad para descubrir el gran paisaje búlgaro, ya sea disfrutando de las pintorescas vistas desde el coche o adentrándose a pie en montañas neblinosas, altos picos y largas gargantas, como la de Iskar. Un tercio del terreno búlgaro es montañoso y el resto está dotado de numerosas colinas. El aire puro de las montañas es el bálsamo perfecto para aquellos que disfrutan de paisajes de bosques, lagos, prados y cumbres majestuosas. En los montes de Pirin hay dos picos de más de 2600 metros de altura, y las montañas Ródope, mítico hogar de Orfeo, cuentan con once picos de más de 2000 metros. Los numerosos parajes naturales, que incluyen cuevas, cascadas y lagos alpinos, son toda una fiesta para los sentidos y los hay para todos los gustos, independientemente de la forma física del visitante. Podrás hacer senderismo en las montañas búlgaras por rutas muy bien señaladas, como el trayecto meridional Kom-Emine, sendero europeo E-3, el sendero europeo E-4 desde Vitosha, que atraviesa Verila, Rila y Pirin (estos dos últimos son también parques naturales) y la ruta europea E-8, que sale de Rila y llega hasta Rópodes, en la que verás innumerables lagos a tu paso.

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Paisajes otoñales, vino y cultura

El otoño en Bulgaria es mucho más que ver las hojas caer. Desde tiempos inmemoriales, la producción de vino ha sido una parte crucial de la vida y las tradiciones búlgaras, algo lógico si se tiene en cuenta la gran diversidad del terreno y el clima soleado de Bulgaria. La tradición comenzó con los tracios, que adoraban a los dioses del vino Zagreo y Dionisio, y usaban los frutos de las vides en rituales religiosos, en ocasiones sirviendo el vino en recipientes de oro. Homero alababa las virtudes del vino tinto tracio por su pureza, ya que más adelante, los griegos lo mezclarían con agua. Septiembre y octubre son los meses ideales para explorar las cinco regiones vinícolas búlgaras. Todas ellas albergan bodegas de fama mundial que ofrecen catas de vinos a sus visitantes. Algunos de los inigualables vinos búlgaros que no te puedes perder son Gamza, con su color frambuesa, un vino tinto ligero clásico, Mavrud, con notas dominantes de bayas maduras y especias, Melnik, Muscat y Dimiat, una variedad de vino blanco aromático. En el Museo del Vino en Pleven, podrás descubrir muchas más cosas interesantes sobre la tradición vinícola búlgara de vinos de terroir.

La gastronomía búlgara es el resultado de la deliciosa combinación de diferentes culturas durante varios siglos, donde las frutas y verduras autóctonas y orgánicas cobran gran importancia. ¡No probarás unas cerezas y unos albaricoques tan sabrosos! También podrás degustar especias aromáticas, miel ecológica, deliciosas salchichas, como la sudzhuk picante, carnes a la parrilla y, por supuesto, el famoso yogur búlgaro y el queso feta, que se usan en tantas recetas. Cuando viajes por este país, no dejes pasar la oportunidad de degustar la gran variedad de platos regionales, como las tradicionales especialidades tracias, cocinadas en recipientes de arcilla con abundante pimentón, hierbabuena y albahaca, ¡auténticos platos búlgaros! Cuando pruebes los copiosos platos de la gastronomía del Pirin, especialmente en una de las muchas tabernas de Bankso, no olvides acompañarlos del famoso vino tinto Melnik, producido en la zona. Aunque combinar los vinos búlgaros con la sabrosa gastronomía del país es un placer que se puede disfrutar cualquier época del año.

El otoño, cuando los días aún son largos, pero las temperaturas son más frescas, es la época perfecta para descubrir algunos de los tesoros culturales de Bulgaria. Las ciudades son un buen lugar para empezar, ya sea para admirar la espectacular catedral de Alexander Nevski en la capital, Sofía, pasear por Plovdid, con su mezcla de ruinas romanas y edificios del renacimiento búlgaro, o visitar la antigua capital búlgara, Veliko Tarnovo. No te pierdas la impresionante e inquietante fortaleza Belogradchik y el extraordinario yacimiento arqueológico Perperikon, donde en la antigüedad se celebraban rituales de vino y fuego en el Templo de Dionisio, en lo alto del acantilado. Se encuentra cerca de Kardzhali, en la cadena montañosa Ródope, al sureste de Bulgaria.

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Un paraíso para los amantes del esquí

¿Se puede esquiar en Bulgaria? ¡Por supuesto! En altitudes bajas, el manto de nieve dura de diciembre a marzo. Pero en las estaciones alpinas de altitudes superiores, la temporada de esquí se extiende durante unos 130 días al año. En ocasiones incluso puede durar hasta abril, haciendo que la temporada de esquí coincida con el principio de la temporada de playa en la costa del Mar Negro. Los Montes Pirin son una verdadera belleza alpina que proporciona el paisaje perfecto para las estaciones de esquí de Bansko, Dobrinishte y Predela. Bansko ha albergado copas del mundo de esquí alpino y biatlón, y te deleitará con sus excelentes pistas de esquí, acogedores hoteles y la deliciosa gastronomía local de Pirin. La mayor estación de las Montañas Rila, en el suroeste de Bulgaria, es Borovets, que cuenta con excelentes pistas de esquí y hoteles de montaña. Panichishte y Sapareva Banya ofrecen la inigualable oportunidad de combinar el senderismo, el esquí y los balnearios. También podrás lanzarte a las pistas de Pamporovo, la estación de esquí de más altitud en las montañas Ródope. Situada entre frondosos bosques de píceas, ofrece un marco incomparable para crear unos recuerdos invernales inolvidables.