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SEVILLA, ciudad portuaria de las Indias

SEVILLA, ciudad portuaria de las Indias
Derechos de autor  Turismo Andaluz
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Desde sus orígenes, la ciudad de Sevilla ha sido un lugar de encuentro y fusión. Allí, tierra y agua van de la mano y el río que emana de lo más profundo de la provincia Bética (el antiguo nombre latino del río Guadalquivir era Betis) fluye hasta llegar al mar.

En Andalucía, pueblos de las dos orillas del Mediterráneo dieron lugar a uno de los mayores puntos de encuentro de culturas conocido hasta la fecha, y Sevilla, como su vecina Córdoba, es un gran ejemplo de ello. Durante su larga historia, la ciudad ha sido un puerto seguro para gentes de todo el mundo que dirigían sus miradas anhelantes al horizonte y depositaban allí sus sueños y esperanzas. Por un lado, podían llegar con facilidad al Mediterráneo y, por otro, siguiendo el curso del Guadalquivir, podían llegar al Atlántico.

Sevilla llegó a albergar algunos de los gobiernos más poderosos del mundo. En orden cronológico, fue una ciudad romana, arábiga, andaluza, renacentista, barroca, latinoamericana y mariana, y su historia y sus tradiciones se hacen notar tanto en sus habitantes como en sus visitantes. Su cultura mercantil, basada en el desarrollo de sus muelles, otorgó un ritmo frenético a toda Europa occidental. Mercaderes y navegantes de todo el mundo atracaban en sus muelles. En el mejor momento de su época mercantil, la ciudad era un centro neurálgico de ideas expresadas en varios idiomas y rodeadas de aromas y sabores exquisitos de todo el mundo.

© Turismo Andaluz

Este esplendor está todavía presente en los edificios que la historia ha puesto a nuestra disposición. El más destacado es el conjunto formado por la Catedral, el Alcázar y los Archivos de Indias de Sevilla, que goza de la distinción de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Como muchos de los monumentos de Andalucía, la Catedral es el resultado de esa mezcla de culturas tan típica de la región y también de muchos cambios. Se construyó en 1401 sobre una gran mezquita de estilo almohade. Conservó el Patio de los Naranjos y el minarete del edificio original, que se pueden visitar hoy en día. Situado sobre el minarete de La Giralda se encuentra el famoso Giraldillo, una veleta con forma de mujer que es uno de los símbolos más conocidos de la ciudad. El gran tamaño de la Catedral (uno de los mayores templos góticos de Europa, que cuenta con cinco naves y 25 capillas) y la grandeza de su interior la convierten en visita obligada. También alberga obras de arte de algunos de los pintores españoles más famosos.

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En el corazón de la ciudad también se encuentra el Real Alcázar, uno de los palacios en uso más antiguos del mundo. Al igual que la Catedral, ha ido evolucionando con el tiempo, desde el siglo XI. Los gobernantes y familias reales que pasaron por este palacio dejaron su huella en su arquitectura. El Patio de las Doncellas, con sus bellísimos zócalos de azulejos, es uno de los más famosos. El Patio de las Muñecas cuenta con una fascinante colección de columnas y capiteles. Con estos lugares tan espectaculares, el palacio es un testimonio majestuoso de la convivencia de culturas occidentales y orientales, conocida en arquitectura como arte mudéjar.

La Catedral y el Alcázar son ejemplos de la inmensa importancia que tuvieron la religión y la realeza en la extensa historia de Sevilla. Pero hubo otro poder, el de los mercaderes, que jugó un papel crucial en su desarrollo. El Archivo de Indias es el mayor símbolo de ello, con su distinción de la UNESCO. Construido durante el reinado de Felipe II y completado en 1646, fue originalmente un centro de mercaderes, pero pronto se convirtió en un lugar para albergar todos los documentos relacionados con las posesiones internacionales españolas entre los siglos XV y XVI. Es un edificio de piedra construido alrededor de un patio central que cuenta con dos naves cuadrangulares con dos plantas abovedadas conectadas mediante una escalera monumental.

Aunque la grandeza del edifico es razón suficiente para visitar los Archivos, es también una fuente incalculable de documentación sobre el descubrimiento y la conquista del Nuevo Mundo.

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Hoy Sevilla continúa siendo una ciudad creativa, moderna y activa. Pero la mejor forma de disfrutarla es paseando despacio, casi en silencio. Su ambiente poético y acogedor captura y envuelve al visitante como una manta mágica repleta de aromas, belleza y sentimiento. También es el lugar perfecto para disfrutar de la cocina y las tradiciones andaluzas en una de sus numerosas tabernas y festivales. No cabe duda de que merece la pena visitar los espacios interiores de la ciudad, pero Sevilla es un lugar donde se disfruta de las calles como en pocos sitios.