En medio de las profundas transformaciones de la economía mundial, Costa Rica se posiciona como un epicentro de inversiones resilientes y con visión de futuro.
Las cadenas de suministro mundiales se están reconfigurando. Las tensiones geopolíticas, la fragmentación del comercio y las pandemias han empujado a las empresas a replantearse dónde fabrican e invierten.
En este entorno cambiante, la resiliencia se ha convertido en un factor determinante en las decisiones de inversión. Cada vez más, las empresas priorizan destinos que ofrecen no solo competitividad en costes, sino también estabilidad política, seguridad regulatoria y fuertes conexiones con cadenas de suministro resilientes, además de elevados estándares de sostenibilidad y criterios ESG.
Adaptarse a este complejo panorama ha supuesto un reto para muchas de las partes implicadas, pero otras llevan años sentando las bases necesarias para tener éxito en un mundo más incierto.
Costa Rica es una de esas naciones latinoamericanas que emergen como modelo de cómo convertir la estabilidad, el talento y la sostenibilidad en ventaja competitiva.
Estrategia de competitividad a largo plazo
Durante cuatro décadas, Costa Rica ha seguido una estrategia de desarrollo centrada en la educación, la apertura comercial y la protección del medioambiente. Durante este periodo, el país se ha transformado gradualmente en uno de los destinos de inversión más dinámicos de la región, con liderazgo en manufactura avanzada, servicios especializados y exportaciones de alto valor.
En la actualidad, más de 1000 empresas multinacionales operan en Costa Rica, 626 de ellas en régimen de Zona Franca, en sectores que van desde las ciencias de la vida y la fabricación avanzada hasta los servicios digitales y las operaciones corporativas.
Gran parte de la inversión extranjera de los últimos años también ha procedido de la reinversión de empresas ya establecidas en el país. Empresas como Boston Scientific, Bayer, Hologic y Resonetics han continuado ampliando sus operaciones, lo que ha reforzado el papel de Costa Rica dentro de las cadenas de valor mundiales. Paralelamente, se espera que los proyectos de inversión asegurados en los últimos años generen más de 830 millones de dólares y más de 12 000 empleos, lo que subraya la magnitud de la actividad en curso. Esta tendencia también se refleja en anuncios recientes, como la llegada de la empresa de dispositivos médicos Insulet, que representa uno de los mayores compromisos de inversión realizados por una multinacional en el país en los últimos años. Un estudio de la Promotora de Comercio de Inversión de Costa Rica (PROCOMER) también indica que el 49 % de las empresas del sector servicios planea ampliar sus operaciones en Costa Rica durante los próximos tres años, lo que refuerza la confianza en el entorno empresarial del país.
Democracia, sostenibilidad y capital humano
Más allá del desarrollo industrial, la competitividad de Costa Rica se sustenta en uno de los sistemas democráticos más antiguos de América Latina, un sólido Estado de derecho y un modelo económico abierto respaldado por una amplia red de acuerdos comerciales, elementos que proporcionan a los inversores previsibilidad regulatoria y seguridad jurídica.
La sostenibilidad es otro rasgo definitorio del modelo económico de Costa Rica. El país aprovecha sus recursos naturales —geotérmicos y eólicos— para alimentar uno de los sistemas eléctricos más renovables del mundo.
Según el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), alrededor del 98 % de las necesidades anuales de electricidad de Costa Rica proceden de fuentes renovables, lo que refuerza su atractivo para las empresas que buscan lugares de producción responsables con el medioambiente.
El capital humano también ha desempeñado un papel fundamental en la transición económica del país. Costa Rica cuenta con una de las fuerzas laborales más preparadas de Centroamérica: cada año, decenas de miles de estudiantes se gradúan en universidades e institutos técnicos en ámbitos como ingeniería, servicios empresariales e informática.
Solo en 2025, más de 11.500 personas consiguieron empleo en empresas que operan en el país a través de programas de talento apoyados por la Promotora de Comercio e Inversión de Costa Rica (PROCOMER), lo que refleja la magnitud de los esfuerzos de desarrollo laboral vinculados al ecosistema de inversión.
«Las decisiones de inversión a largo plazo no se toman por impulso, sino que se basan en la confianza. Se producen cuando un país demuestra sistemáticamente estabilidad, capacidad técnica y capacidad de ejecución. Costa Rica ha pasado de ser un destino eficiente a convertirse en un socio estratégico dentro de las cadenas de suministro mundiales de alto valor. Esa evolución es la que ahora nos permite competir en sectores que antes estaban fuera de nuestro alcance», afirmó Laura López, directora general de PROCOMER.
Aumento de las exportaciones de alto valor
Conocida mundialmente en el pasado por exportaciones agrícolas como el plátano y el café, el perfil exportador de Costa Rica refleja también una importante transformación económica.
Actualmente, los bienes de alta tecnología y los servicios basados en el conocimiento desempeñan un papel central en la cartera comercial del país. A través de sectores como ciencias de la vida, fabricación avanzada y servicios especializados, Costa Rica se ha integrado en las redes globales de producción e innovación, donde la investigación, la ingeniería y la manufactura se desarrollan cada vez más en múltiples ubicaciones.
En ninguna parte es más visible esta transformación que en el creciente liderazgo del país en la fabricación de precisión.
Desde equipos de endoscopia hasta tecnologías quirúrgicas avanzadas, muchos de los dispositivos médicos utilizados en todo el mundo se fabrican ahora en Costa Rica.
En los últimos ocho años, el sector de equipos médicos se ha consolidado como la principal industria exportadora de Costa Rica. En solo cuatro años, su valor se duplicó hasta alcanzar 8700 millones de euros (10 000 millones de USD) en 2025 y representó el 48 % del total de las exportaciones de bienes del país.
Actualmente operan en el país más de 100 empresas de Estados Unidos, Alemania, Irlanda, Suecia, Japón, España y otros mercados, entre ellas Medtronic, Mozarc Medical y Trelleborg, que fabrican una amplia gama de productos, desde instrumental quirúrgico hasta tecnologías avanzadas de diagnóstico.
A medida que aumenta la demanda global de tecnología sanitaria, la combinación de personal especializado, integración en cadenas de suministro y estabilidad política consolida el papel de Costa Rica en el ecosistema global de fabricación de material sanitario.
Un clima de inversión favorable
A medida que las empresas revalúan sus operaciones globales ante la incertidumbre económica y geopolítica, Costa Rica refuerza su estrategia de promoción de inversiones con la apertura, en febrero de 2026, de su Oficina de Promoción de Inversiones (OPI) en Silicon Valley, California. El objetivo es estrechar el vínculo con compañías dedicadas a la fabricación avanzada y a las tecnologías emergentes. También está prevista la apertura de una segunda oficina en Singapur, lo que ampliará el alcance del país en los mercados asiáticos y reforzará su posición en los principales centros mundiales de innovación: «Las decisiones de inversión responden hoy a una lógica mucho más estratégica y global. Las empresas están reorganizando sus operaciones en torno a ecosistemas en los que pueden desarrollar capacidades críticas y conectar con centros de innovación. La apertura de oficinas en mercados como Estados Unidos y Asia es una respuesta directa a esta dinámica, pues nos permite estar más cerca de donde se están gestando estas decisiones», afirmó Mónica Umaña, Gerente de Inversión Extranjera Directa de PROCOMER.
Al acercar su producción a los mercados norteamericanos, las empresas encuentran en la proximidad de Costa Rica con Estados Unidos una ventaja adicional.
Se espera que los esfuerzos por ampliar la educación técnica, fomentar la innovación y atraer inversiones en industrias emergentes desempeñen un papel central en la próxima fase de desarrollo del país.
En una época en la que la resiliencia se está convirtiendo en una prioridad estratégica para empresas y gobiernos, Costa Rica demuestra cómo economías de pequeña escala pueden convertir la estabilidad a largo plazo en relevancia mundial.