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África necesita información climática en tiempo real

Agricultura inteligente que usa dispositivos digitales para supervisar cultivos en Sudáfrica
Agricultura inteligente que usa dispositivos digitales para supervisar cultivos en Sudáfrica   -   Derechos de autor  Martin Harvey

En su camino hacia un desarrollo sostenible, las economías mundiales cada vez dependen más de los servicios climáticos para gestionar los riesgos que trae consigo un clima cambiante. Según un reciente informe del Overseas Development Institute, esto se ve con especial claridad en el continente africano, donde muchas economías nacionales y el sustento de millones de personas dependen de la agricultura. A diferencia de Europa, la agricultura africana depende principalmente de las precipitaciones, y esto hace que sea muy vulnerable ante la variabilidad climática. En los países africanos se ven con frecuencia sequías, inundaciones, precipitaciones imprevisibles, erosión del suelo y menores rendimientos de los cultivos. Esto favorece la inseguridad alimentaria y la pobreza, y obliga a las personas y a los sectores económicos a tener en cuenta la variabilidad y las tendencias climáticas al tomar sus decisiones.

Para gestionar esas amenazas y reducir los riesgos para la vida y los hogares, mientras se siguen desarrollando infraestructuras e industrias, se necesita tener acceso a servicios de información climática fiables y en tiempo real. El acceso a información de calidad sigue siendo insuficiente en toda África, especialmente en los países subsaharianos. Según estudios centrados en Ghana, esa brecha se debe principalmente a que los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales usan redes de telecomunicaciones «insuficientes, ineficaces y anticuadas […] que dificultan la distribución eficiente de observaciones y productos, especialmente en las zonas rurales». En otros estudios se ha observado que gran parte de la investigación y los esfuerzos para la prestación y el uso de servicios climáticos ha permanecido en fase experimental, especialmente en el sector agrícola.

Han aparecido soluciones. En los últimos años, el Servicio de Cambio Climático de Copérnico (C3S, por sus siglas en inglés) y el CEPMPM han apoyado el uso de datos climáticos para ayudar a abordar los riesgos y orientar a los responsables políticos de toda África.

Orientando la agricultura africana

Según muestra un estudio del Foro Económico Mundial, el continente africano cuenta con una productividad generalmente baja en lo referente a los alimentos básicos, y la producción interna de alimentos no está a la altura de la demanda. Esto obliga a los países a importar la mayor parte de la comida, y la población debe destinar alrededor del 60 % de su renta disponible a la alimentación. Pero abordar esos bajos rendimientos requiere de más información, incluyendo un mejor seguimiento de los cultivos en el campo y las granjas y datos precisos sobre precipitaciones que orienten las decisiones de riego.

«En Camerún, solo la industria agrícola integra formalmente la información climática en sus actividades», dice el Dr. Kaah Menang, meteorólogo e investigador del Departamento Nacional de Meteorología de Camerún, que el año pasado trabajó en una aplicación climática adaptada a los países africanos con el apoyo del CEPMPM. «Pero dependen sobre todo de mediciones locales del pasado, con un alto grado de incertidumbre, que reflejan elementos climáticos y meteorológicos como las precipitaciones, la temperatura, la velocidad del viento y las horas de sol. Los cambios futuros también ejercen un impacto, pero eso no se toma en consideración, probablemente porque no tienen acceso a datos de proyecciones climáticas y/o no saben cómo manejar o procesar esa información», dice el Dr. Menang.

La aplicación African Agro Climatic Indicators, desarrollada por el Dr. Menang, ofrece información climática a largo plazo del pasado y el futuro, y se enfoca en el sector agrícola que produce cultivos bienales y perennes. La aplicación, basada en datos climáticos pasados del ERA5 del CEPMPM y en datos de proyección climática del Programa Mundial de Investigaciones Climáticas, ayuda a los agricultores a ajustar sus prácticas y fomentar el rendimiento usando datos climáticos, pero también puede orientar a los responsables políticos cuando tomen decisiones para el sector.

Climate Adaptation Services
©Climate Adaptation Services

Una herramienta de CAS muestra cómo podrían afectar las temperaturas futuras a la temporada de crecimiento de cultivos clave. Las líneas con puntos de la imagen indican el umbral de temperatura que no debe superarse con demasiada frecuencia en cultivos de tomates y judías. Muestra que, en 30 años, es probable que estos umbrales se superen regularmente en un escenario de altas emisiones.

En Kenia, la fundación holandesa Climate Adaptation Services (CAS) ha utilizado datos del Servicio de Cambio Climático de Copérnico para ofrecer información climática más fácil de usar en las granjas. Las herramientas, creadas en colaboración con el Instituto Meteorológico e Hidrológico de Suecia (SMHI, por sus siglas en sueco), Wageningen Environmental Research (WEnR) y la Universidad de Agricultura y Tecnología Jomo Kenyatta (JKUAT) de Juja (Kenia), proporcionan mapas y gráficos accesibles que informan a los agricultores sobre probables impactos futuros del cambio climático.

«Para determinar las necesidades de los agricultores, primero organizamos múltiples salidas al campo y talleres», afirma Sophie van der Horst, asesora de CAS. «Les ofrecimos datos climáticos básicos, como las temperaturas medias actuales y las previstas para 2050. Sin embargo, descubrimos que no podían trabajar con eso: necesitaban información más específica. Requerían de más datos relacionados con los cultivos. Por eso empezamos a trabajar con umbrales para las temporadas de cultivo. Hemos creado una aplicación en la que puede insertar un umbral de temperatura para determinados meses. Por ejemplo, los tomates crecen bien por debajo de los 28 grados y su temporada de cultivo va de marzo a julio. La aplicación nos permite explorar el número de días que estarán por encima de ese umbral en la actualidad y en el futuro. Como resultado, los agricultores pueden saber con más certeza si los tomates seguirán creciendo bien en el futuro o si necesitan cambiar algo (cambiar de cultivo, protegerlo contra el calor, etc.)».

## Apoyo a los responsables políticos


Otro medio que ofrece indicadores agroclimáticos a medida basados en datos de C3S es CLIMTAG, una herramienta de información climática para la agricultura desarrollada por el Instituto Flamenco de Investigación Tecnológica (VITO). La herramienta, desarrollada consultando con importantes actores de este sector en África, fue creada para las personas que formulan las políticas agrícolas y toman decisiones de alto nivel. «Los responsables políticos pueden usar esta información para ayudar a los agricultores a prepararse para el cambio climático. Puede ser de manera directa por medio de apoyo a corto plazo y medidas de alivio, o, indirectamente, adaptando las políticas y encauzando la agenda para incentivar prácticas agrícolas que tienen en cuenta el cambio climático», dice Jente Broeckx, director de desarrollo empresarial de VITO.

Según Broeckx, CLIMTAG permite analizar mejor los datos y los impactos climáticos, y puede orientar los planes de adaptación en lo referente a la selección de cultivos, las prácticas y la planificación, lo que permite crear prácticas agrícolas resistentes al clima a largo plazo. Esta herramienta ofrece datos relacionados con el clima en todo el país, acceso a 50 indicadores diferentes, información mensual y tendencias subregionales a largo plazo.

(RCP 8,5)
Captura de pantalla de CLIMTAG. Muestra el indicador agroclimático «Duración de la estación lluviosa principal» para el distrito de Choma en Zambia en el período 2041–2070(RCP 8,5)

Malaui, Mozambique y Zambia son los países piloto, y actualmente la herramienta se está desarrollando para otras 20 naciones africanas. El proyecto de expansión, denominado KLIMPALA (Plataforma Climática del Sector Agrícola Africano) quiere empoderar a los trabajadores del sector agrícola para que puedan adaptarse y mitigar el cambio climático por medio de herramientas, desarrollo de capacidades y asesoramiento.

Este proyecto trabajará con emprendedores y los ayudará a crear resiliencia climática en sus empresas, y Broeckx afirma que esto ayudará a CLIMTAG a llegar más allá de los responsables políticos. «Siguiendo este modelo, la información se manda directamente a los agricultores, lo que aumenta la concienciación y consigue que no tengan que esperar a cambios en las políticas a gran escala: ya pueden preparar y modificar sus prácticas cotidianas».


Los agricultores también podrían acceder a pronósticos estacionales y a corto plazo, ya que VITO planea integrar más información necesaria para ellos en CLIMTAG. «Abarca información climática de todas las escalas temporales del pasado y el futuro, incluyendo información meteorológica a corto plazo, pronósticos estacionales y escenarios climáticos a largo plazo. Eso hará que esta herramienta sea más atractiva en todos los estratos: desde las políticas hasta las prácticas agrícolas, ya se trate de decisiones a corto plazo o de planificación a largo plazo», dice Broeckx.

Información para el problema del agua en África

Aunque África cuenta con el 10 % de los recursos de agua dulce del planeta y con el 12 % de la población mundial, el agua está distribuida de manera desigual, y, en promedio, el 86 % de las extracciones se utilizan para la agricultura. Según el Foro Económico Mundial, las principales razones de la escasez de agua en la agricultura son la evaporación causada por altas temperaturas, el almacenamiento ineficiente de las reservas de agua y los planes de riego ineficaces.

En Sudáfrica, el Water Research Observatory (WRO), un proyecto apoyado por la Comisión de Investigación del Agua del país, funciona como un archivo de datos y como una plataforma para el procesamiento, análisis y visualización de la información. «Los datos climáticos no solo se utilizan en los modelos tradicionales de hidrología y cultivos para predecir los impactos del cambio climático y prepararse, sino también en aplicaciones de inteligencia artificial que permiten entender mejor nuestros sistemas hidrológicos», afirma Michael van der Laan, investigador especializado en agua del Consejo de Investigación Agrícola de Sudáfrica. «Los datos meteorológicos regionales actualizados y fiables son de enorme importancia para impulsar los modelos que usamos para la gestión del agua. Sirven, por ejemplo, para identificar dónde se puede construir una presa o para rastrear la contaminación fluvial hasta su origen».

Según Van der Laan, el WRO trabaja actualmente en la creación de una herramienta que puede detectar remotamente si los acuíferos están siendo sobreexplotados, y también usa IA para desarrollar modelos que pueden predecir caudales. «Se están utilizando equipos agrícolas de precisión para integrar miles de pequeños experimentos en campos comerciales. Combinando esto con datos meteorológicos, pronósticos e imágenes por satélite de Sentinel 2, los agricultores pueden tomar mejores decisiones para el uso de sus recursos. Por ejemplo, sabrán que no deben esparcir cantidades excesivas de fertilizantes en una temporada en la que se esperan bajas precipitaciones y rendimientos reducidos».

En definitiva, las mejoras en los servicios de información climática de África deberán seguir centrándose en las necesidades sobre el terreno, especialmente cuando se supere la fase de proyecto y se ofrezca el servicio en el mundo real.