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Una inmigración integrada por la educación

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Una inmigración integrada por la educación

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Llegar a otro país siempre es un desafío. Puede ser muy complicado para los refugiados que intentan adaptarse a una nueva cultura, especialmente en el terreno educativo. Las escuelas pueden facilitar la transición ayundando a los recién llegados a encontrar su sitio y propiciando la tolerancia en el país anfitrión.

La reconversión de una escuela en Suecia

Alrededor del 25 por ciento de los ciudadanos suecos han nacido en otros países. En una de sus comunidades, Rinkeby cerca de Estocolmo, la proporción alcanza un increible 90 por ciento. Su escuela se ha convertido en un modelo de integración, donde estudiantes de 70 nacionalidades consiguen un alto nivel de éxito académico.

Algunos estudiantes de Rinkeby han nacido en Suecia pero tienen su corazón dividido… Mariam nació en Suecia. Sus padres son de Marruecos.

Mariam Bouganza: “Me gusta vivir en Suecia porque me doy cuenta de que es un muy buen país. Aquí disponemos de mucha libertad. No como en Marruecos u otros países musulmanes.

Para otros, los comienzos no fueron tan fáciles. Nashwan llegó a Estocolmo en 2002, desde Irak. Nashwan Bejet, estudiante nacido en Irak: “No podía hablar bien el sueco y los profesores tuvieron que enseñarme. Pero el primer año, no dije nada. Permanecía silencioso”.

El director de la escuela, el finlandés Börje Ehrstrand, trabaja como profesor en Rinkeby desde hace veinte años. Las autoridades querían cerrar el centro. Pero antes le ofrecieron un reto que aceptó.

Börje Ehrstrand:“La escuela era una ruina. Había grafitis en todas partes y dieciséis profesores presentaron su dimisión. Fue toda una tarea imponer un orden y creer en el futuro para los chicos porque ellos eran lo más importante. Si no hubieran tenido confianza en ellos mismos, si no hubieran creído en ellos y en el futuro, no hubieran salido adelante”.

Hoy en día los alumnos de Rinkeby alcanzan las mejores puntuaciones en matemáticas en competiciciones internacionales, y los ganadores del premio Nobel de Literatura acuden cada año a un encuentro con ellos. Los idiomas son la clave del éxito de la escuela, según su director

Börje Ehrstrand: “Si uno o dos alumnos hablan una lengua propia, puedo recurrir a un profesor para una, dos o tres lecciones. Es importante que cuenten con el apoyo de un profesor de su propio país”.

Los alumnos que acaban de llegar a Suecia necesitan más atención y cariño. Anita Wahlund, profesora de una clase preparatoria: “Vienen a Suecia porque no pueden vivir en sus países. Hay guerras u otras situaciones que les hacen arrastrar muchos problemas. Acuden siempre si no están enfermos y se les ve muy motivados”.

De Corea del Norte a Corea del Sur

Para centenares de jóvenes de Corea del Norte un viaje a Corea del Sur puede ser corto, pero la diferencia cultural es enorme. Cuando llegan, muchos no han utilizado nunca un ordenador o un móvil. En la escuela de Yeomyung, les ayudan a adaptarse y superar los sentimientos de aislamiento y soledad. Tal como podemos comprobar en este informe.

Centenares de jóvenes norcoreanos se escaparon de un país estalinista para alcanzar el Sur. Ahora, en esta escuela llamada Yeomyung (relámpago), aprenden a vivir en un mundo moderno. Antes, no conocían lo que era un ordenador. Y la mayoría, no sabían cómo escribir o leer apropiadamente.

Kim Shin Dong, profesor: “Lo primero que aprenden es cómo llevar una vida normal… cómo presentar documentos en el ayuntamiento… cómo retirar dinero de los bancos… la manera de vivir en nuestra sociedad”.

La mayoría de estos estudiantes viven solos en la ciudad porque sus familias siguen atrapadas en el Norte. Tienen miedo de mostrar sus caras a la cámara… Esto podría poner en peligro su vida. Pero no se sienten solos. Cuentan con la ayuda de sus profesores y sus compañeros. Son como una gran familia.

Woo Kup-see, director de la escuela: “Mis estudiantes se benefician de los conocimientos de sus profesores, pero también de cómo divertirse. Esto es la educación para nosotros. Son como hermanos y hermanas. Les enseñan a vivir, pensar libremente y, por supuesto, expandir su inteligencia”.

Hoy, Joo Won Seok canta con sus compañeros. Llegó a Seúl hace únicamente cuatro años tras escaparse de Corea del Norte con su familia. Ahora, posee una razón para reír. Joo Won Seok, estudiante: “Después de abandonar Corea del Norte, viví en Pekín, Birmania y Tailandia. Pude ver todo tipo de cosas que no había visto en nuestro país… Me siento afortunado. Mi aventura fue más fácil que la de mis amigos”.

Un pueblo italiano ‘salvado’ por los kurdos

En algunas partes del sur de Italia, comunidades que fueron prósperas se han transformado en pueblos fantasmas por la emigración. En una de ellas, Riace, la escuela estuvo a punto de cerrar por falta de niños. Pero el pueblo ha abierto sus puertas para centenares de kurdos en exilio y la clase vuelve a estar llena.

En este pueblo del sur profundo de Italia, quedaban pocos habitantes de la población original. Riace acogía únicamente a gente mayor, desierto como muchos otros a causa de la emigración y resignado a perder incluso su escuela primaria por la falta de niños.

Pero, hace diez años, un barco con 300 demandantes de asilo del Kurdistán ancló en las costas de Calabria. Los habitantes de Riace les abrieron las puertas de las casas vacías y se produjo un pequeño milagro: el pueblo volvió a nacer y se iluminó su futuro.

Domenico Lucano, alcalde de Riace: “Para mí y para mi comunidad, fue como si alguien llamara a la puerta de nuestra casa. Hubiéramos podido decir: no, no estamos interesados; volved de donde veniis. Pero no fue el caso. Les abrimos nuestras casas y les preguntamos solo porqué . Detrás de esta pregunta, descubrimos el mundo, hecho de injusticia, violencia, guerras, dramas. Esto despertó nuestra conciencia”.

La pequeña escuela primaria reabrió así sus puertas. De los 36 alumnos actuales, 24 provienen de países extranjeros. En estos momentos, hay cuatro clases.

Rosaria Scudato, profesora: “Lo que me impresionó más fue este encantador chico de Afganistán. Me dijo: profesor, en mi país guerra. Y se levantó su camiseta: “Mira, bomba”, al tiempo que me enseñaba una herida en el vientre. Me quedé estupefacta”.

Alumnos: “Mi nombre es Merian y vengo de Afganistán, mi nombre es Ser y vengo de Afghanistán, mi nombre es Ann y vengo de Etiopía mi nombre es Fer y vengo de Etiopía, mi nombre es Amita y vengo de Afganistán, mi nombre es Nashimi y vengo del Líbano”.

Rosaria Scudato Scuderi: “Empiezan justo ahora a habituarse a la escuela y sus reglas, a mitad de curso. Son chicos y necesitan tiempo, pero tienen más problemas. La mayoría me explicaron que nunca habían ido a la escuela en su país. Esto quiere decir que la escuela es un mundo completamente nuevo para ellos, todo es nuevo”.

Estos exiliados viven en unas viejas casas de piedra de Riace. En el pueblo, hay cuatro tiendas de artesanía. Lo que en otros lugares se ve como un problema, aquí se considera como una oportunidad para la supervivencia del pueblo.

Caterina Musuruca, responsable de un taller:“Se trata de un taller de bordado. Somos cuatro mujeres. Yo soy Caterina, la profesora. Helen y Salam, ambas de Eritrea, y Mary de Afganistán trabajan conmigo”.

Vecino del pueblo: “La mayoría de la gente viene del extranjero. Solo se quedaban los viejos. Damos la bienvenida a estas jóvenes personas. Son realmente buena gente. La vida también ha cambiado para nosotros”.

Esto es todo por ahora. Volveremos la próxima semana con otras historias sobre el mundo de la educación. Y, recuerde, que puede encontrar todos nuestros episodios en nuestra web: euronews.net/learning world