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Más disciplina para evitar la quiebra

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Más disciplina para evitar la quiebra

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Elena, Paris :

“Buenos días, me llamo Elena, vivo en París y me gustaría saber cómo la Unión Europea podría obligar a los países miembros de la Zona Euro a respetar la disciplina presupuestaria en el uso y devolución de los préstamos recibidos durante esta crisis de la deuda.”

Sylvie Goulard, eurodiputada liberal francesa:

“Es una buena pregunta, y creo que, efectivamente, como contrapartida de las ayudas que reciben los países con dificultades, éstos tienen que adoptar compromisos serios.

Lo que deseamos es que esos países resuelvan sus dificultades, y que el dinero que les hemos prestado no sea a fondo perdido.

En paralelo al trabajo de la Comisión Europea, el FMI y el BCE con esos países, nosotros, en el Parlamento Europeo, nos aseguramos de que se refuercen las reglas de disciplina, y esperamos que el endurecimiento de los procedimientos y las sanciones tengan un efecto disuasorio.

Yo creo mucho más en la persuasión que en la sanción, por eso hemos intentado mejorar el diálogo entre el nivel europeo y el nivel nacional.

Hay que acabar con el mito de que seremos una especie de Estados soberanos manteniendo al mismo tiempo la moneda única. Porque eso es mentira. Por eso, hemos puesto mucho empeño en reforzar los procedimientos de prevención, pero también creo que es necesario que cada Estado Miembro haga su propio trabajo de persuasión.

No hay que sanear las cuentas para contentar a Bruselas, porque hay tecnócratas locos que se ceban con la población, sino simplemente porque en los últimos años muchos países miembros han vivido por encima de sus posibilidades y esa es una tendencia insostenible.

Y la mejor prevención es empezar a hacer las cosas, mosrtrar a los mercados, a los ciudadanos y a los actores económicos que hay una verdadera voluntad de no caer en esta especie de adicción a la deuda pública.

Y en caso de que algunos países tropezasen completamente, entonces tal vez sí que habríamos movilizado mucho dinero para nada. A priori no es el escenario del que partimos y creo que hay que intentar evitarlo. ¿Por qué? porque la reputación del país en cuestión sufriría un varapalo.

No tenemos elección entre el camino impuesto por Europa, aunque que sea difícil y otras soluciones fáciles. Si fuésemos hacia la quiebra sería catastrófico, en primer lugar para los países en cuestión, incluso antes de hablar de fenómenos de contagio”

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