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Groenlandia: el misterio del agua

Se suele culpar al cambio climático de que Groenlandia se esté derritiendo, pero los investigadores han identificado otra causa, inesperada.

El verano es la mejor estación para que los glaciólogos puedan adentrarse en el oeste de la región. Bo Vinter, danés, estudia el glaciar de Russell, una gran masa de hielo que se derrite poco a poco por el aumento de las temperaturas y quizás también por otro misterioso factor. “Lo que hemos observado es que cuando hay agua bajo la capa de hielo, éste se derrite mucho más rápido que cuando tienes hielo pegado a la roca que hay abajo. Es muy importante estudiar esta agua bajo el hielo, el proceso físico que se desarrolla en la base, para ser capaces de hacer un modelo y predecir el movimiento del hielo en el futuro.”

Los científicos de un proyecto de investigación de la Unión Europea están utilizando perforadoras para llegar a esas aguas, invisibles, que hay bajo la capa de hielo de Groenlandia y conseguir entender su impacto. Y lo hacen en un lugar único, en un campamento que se instaló en 2007 para perforar la capa lo más profundo posible, para atravesar los dos kilómetros y medio de hielo que separan a los científicos de esas misteriosas aguas y desvelar sus misterios.

El lugar no ha sido elegido al azar, explica Lars Berg Larsen, también glaciólogo en la Universidad de Copenhague. “Necesitábamos un lugar en el que supiéramos cuánta nieve cae cada año. No queríamos que nevara mucho porque entonces el hielo no tendría la edad suficiente. Y no queríamos que nevase poco porque entonces la composición de las capas cada año sería muy pequeña. Así que elegimos este lugar con estos criterios.”

Los investigadores perforan el hielo para llegar a lo más profundo, para recoger una muestra del que está justo encima de la roca. La energía geotérmina lo está calentando, derritiéndolo y creando lagunas interiores. Las muestras son cruciales para entender lo que está ocurriendo bajo nuestros pies, según el ingeniero danés Steffen Bo Hansen. “Hemos podido recoger alrededor de 20 metros de hielo al día de media. Esta cantidad encaja con nuestra capacidad de analizarlo, porque hay que cortar el hielo y tenemos varias mediciones que hacer.”

Con él trabaja Trevor James Popp, geoquímico. Juntos manejan la maquinaria que extrae el hielo, viendo los movimientos en una pantalla. “Cuando perforamos no estamos seguros de cuándo vamos a llegar a la roca. Normalmente tenemos alguna falsa alarma que puede corresponder a la presencia de barro, hielo, o suciedad, o arena, u otras cosas.”

Los científicos determinan la edad del hielo con una técnica llamada “luminiscencia”. Las muestras se deben extraer prácticamente a oscuras. Han recogido algunas que datan de hace 400.000 años.

Christine Thiel, geógrafa, está contenta con los resultados de esta exploración. “Ha funcionado muy bien. Parece que tenemos mucho material con el que trabajar, podremos hacer los análisis de ADN y hemos hecho la luminiscencia para determinar la edad. Está bien poder hacer las dos pruebas en la misma muestra de material y tener los dos resultados. Es la primera vez que funciona. Para hacer la prueba de la edad está muy bien tener material con menos grano, ahora hemos obtenido hielo con barro, con granos pequeños. Está muy bien tenerlo para poder comparar.”

A cada muestra se le extrae también el ADN que ayudará a desvelar los secretos biológicos de un tiempo en el que Groenlandia no tenía hielo y el agua recorría su superficie. De eso se encarga la bióloga Astrid Schmidt. “Con las herramientas genéticas podemos acceder a los archivos del pasado del medio ambiente. No estoy segura de que haya ADN en las muestras de hielo que estamos extrayendo. Pero si lo hubiera, sería muy valioso para describir cómo era entonces y qué tipo de organismos vivían allí.”

Los investigadores también están usando sofisticados radares que atraviesan el hielo y dibujan mapas de las diferentes capas. Los radares han confirmado la existencia de corrientes de agua en diferentes partes de la roca madre. Geólogos como Nanna B. Karlsson analizan los datos. “El agua funciona como un espejo, nos devuelve casi toda la señal del radar. Si en la roca hay sedimentos normales, secos, absorben parte de la señal y no recibes de vuelta una señal tan fuerte. Si por ejemplo el área de abajo, en la roca, se está derritiendo, entonces las diferentes capas de hielo son arrastradas hacia abajo, y hay un salto en esas capas de hielo. Esto significa probablemente que esta otra área de roca está seca. El gráfico del radar es un buen indicador de cómo es la capa de hielo.”

Los científicos han llegado a la conclusión de que las aguas bajo el hielo lubrican la capa y aceleran su desaparición. Esas aguas guardan otros secretos, que serán desvelados más adelante. Las muestras se envían a Europa para seguir la investigación.

En la Universidad de Copenhague los investigadores trabajan dentro de neveras a -26 grados para estudiar si el agua que fluye bajo Groenlandia es ser suficiente como para formar lagos invisibles. Dorthe Dahl-Jensen coordina el proyecto WATERundertheICE. “Creo que en realidad hemos encontrado un pequeño lago bajo la capa de hielo que es Groenlandia. Pero aquí son mucho más raros que en la Antártida. Esto es muy interesante. Creo que hay dos razones por las cuales no encontramos muchos lagos en la capa de hielo de Groenlandia. Una es que en la base central de la capa de hielo de Groenlandia tenemos sedimentos, agua, pero que discurre entre los sedimentos, es la razón por la que no la vemos como lagos en el fondo. Y en segundo lugar porque la capa de hielo de Groenlandia es más pequeña que en la Antártida. Por lo tanto es más dinámica y hay más nevadas, las pendientes son más pronunciadas. Por eso la presión en el fondo es más fuerte, y es más difícil que se formen lagos en la base.”

Los lagos, dicen los investigadores, pueden esconder alguna forma de vida a 2.500 metros bajo el hielo. “Cuando hay un lago bajo el hielo, se trata de una reserva de agua derretida que se ha formado hace mucho mucho tiempo. La capa de hielo de Groenlandia es de hace millones de años. Es fascinante ver si hay alguna forma de vida que se hubiera formado allí abajo. Si por ejemplo, hay bacterias que se han desarrollado de forma aislada del resto del sistema climático. Podríamos encontrar ahí abajo formas de vida que no hay en ningún otro lugar. Por supuesto, esta fascinación es una de las razones por las que investigamos el agua bajo el hielo. Y cuando encontremos los lagos, podríamos poner en marcha programas para perforar hasta ellos.”

Los investigadores concluyen que están lejos de llegar a todos los secretos de Groenlandia.

http://www.neem.ku.dk

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