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Jóvenes contra la intolerancia religiosa

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Jóvenes contra la intolerancia religiosa

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Para muchos jóvenes el Holocausto es algo lejano. Pero a Haris Kusmic, de 19 años, la intolerancia religiosa le resulta familiar. Viene de Bosnia Herzegovina. Mientras pasea por el monumento a las víctimas del Holocausto en Berlín recuerda que su padre murió durante la desintegración de la antigua Yugoslavia. “Desafortunadamente, el ser humano tiende a olvidar y repetir los mismos errores. El Holocausto contra los judíos podría haber ocurrido en cualquier parte del mundo. Ocurrió en Bosnia, 50 años después en Srebrenica. Nunca se sabe quién puede ser el siguiente.”

Harris forma parte de un grupo de siete jóvenes que han organizado un seminario de 10 días sobre democracia y tolerancia en Berlín.

Los organizadores y los participantes han venido desde siete países: Grecia, Bélgica, Noruega, Luxemburgo, Bosnia-Herzegovina, Alemania, y Armenia, como Narine Lalafaryan. “Todos los organizadores son diferentes y a veces en algunas cosas tenemos diferentes opiniones. Mientras trabajábamos empezamos a ser más tolerantes con los puntos de vista de los demás. Es genial trabajar con un equipo internacional.”

Los siete mentores se conocieron en un programa de intercambio internacional y decidieron organizar algo. Pidieron ayuda económica a Juventud en Acción, un programa europeo que apoya el diálogo intercultural entre los jóvenes.

Cada uno preparó un tema concreto. Katerina Koukou, griega, organizó una clase para aprender a hablar en público. “Estamos intentando que los jóvenes tengan más seguridad en si mismos a la hora de expresarse. Aunque tengan una opinión diferente y no sean parte de la mayoría, aunque sean una minoría deben expresarse y no tener miedo a hacerlo porque quién sabe, quizás la minoría tenga razón y la mayoría se equivoque.”

Para acabar con los prejuicios sobre la religión, invitaron a los representantes de tres comunidades religiosas: la iglesia apostólica armenia, la iglesia ortodoxa griega y el Islam.

Ida Khudsen, joven activista del Partido Laborista noruego, es una de las supervivientes de la masacre de Utøya. “Con mi experiencia en Utoya, aprendí a ser tolerante, que la gente es diferente. Las personas tenemos culturas y religiones diferentes, es muy importante, porque no puedes pensar que todo el mundo tiene que ser igual que tú.”