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Los hombres de rojo revolucionan el sistema sanitario en Rumanía

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Los hombres de rojo revolucionan el sistema sanitario en Rumanía

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En Transilvania, en la ciudad de Targu Mures, capital regional del norte de Rumanía, está el centro neurálgico del SMURD, un servicio de rescate de emergencia conocido en todo el país.

Fue un joven médico, Raed Arafat, quien lo fundó en 1990, impresionado por la alta mortalidad en las emergencias.

Arafat es hoy una de las figuras más conocidas del país. Sus hombres de rojo son admirados como héroes salvavidas. Pero los problemas del sistema de salud siguen siendo abrumadores. “Necesitamos más fondos. Tenemos que trabajar mucho en el desarrollo de los recursos humanos, en mecanismos para que se queden en Rumanía. Otra cuestión es la infraestructura: los hospitales son muy viejos. Hay que modernizarlos para hacerlos más eficientes.”

Miles de médicos bien formados emigran hacia el oeste. En Alemania o Francia ganan más. En Rumanía, el éxodo provoca emergencias, especialmente en áreas rurales. Faltan unos 40.000 médicos. Rumanía gasta el cuatro por ciento del PIB en salud. Es la mitad de la media europea. “Hasta ahora sufrimos el hecho de que no pagamos a los hospitales o al sistema médico lo que cuestan realmente. Muchas veces pagamos menos del coste real, y es lo que ocurre y lo que está causando muchas veces los retrasos.”

Alexandra Dragusin nos cuenta su experiencia en los hospitales infantiles con su hija Ariana. Afectada por un virus, necesitaba hospitalización. Su madre tuvo que quedarse con ella día y noche, durmiendo en el suelo. Alexandra confirma que la corrupción es el pan de cada día. “Las enfermeras no se preocupan por nada, sólo por el dinero. Si quieres cambiar las sábanas de la cama del bebé tienes que pagar. Si no, no te prestan atención. Tuve que pagar por todo lo que le pedí a la enfermera.”

No sólo descubrió que no le estaban administrando la medicación adecuada. Lo peor vino después. “La enfermera vino para ponerle el suero, no tenía experiencia, me di cuenta porque le estaba temblando la mano. Me puse muy nerviosa porque lo que quería poner en la mano de mi hija estaba roto. Estaba roto, y dije: no puedo creerlo, ¿quieres ponerle suero en la mano a esta niña y está roto? ¡No es posible!”

Además, horas después Alexandra se dio cuenta de que el tubo tenía aire. Le salvó la vida a su hija quitándoselo a tiempo. Ariana ya está bien, pero su madre quiere contarlo para evitar que se repita.

El Fondo Monetario Internacional presiona a Rumanía para que reforme su sistema de salud. Expertos como Cristian Romulus Parvulescu, decano de la Escuela Nacional de Estudios Políticos y Administrativos, dice que el cambio es cada vez más urgente. “Es imposible financiar un sistema de salud como el actual. Es un sistema que no funciona, que no asegura la igualdad de tratamiento a los ciudadanos rumanos y es caro.”

Hay cinco horas de carretera de Bucarest a Targu Mures. El Doctor Arafat tiene dos profesiones: en la capital es ministro adjunto de sanidad, pero los fines de semana vuelve al SMUR: es el cerebro de los hombres de rojo.

Trabajó en la brigada de incendios de París, y a la vuelta decidió instaurar el modelo francés en Rumanía, para que los bomberos puedan dar asistencia de primeros auxilios.

Pero no fue fácil, hace veinte años, en Rumanía. “Pudimos ver, como estudiantes, a los pacientes muertos o llegando tarde al hospital y no recibían asistencia, o llegaban con complicaciones debido a la falta de un sistema de emergencia adecuado…”

Mientras la brigada de Targu Mures atiende una llamada de emergencia, Arafat recuerda lo que pasó en enero. Fue invitado a un programa de televisión, donde criticó, en directo, los planes de privatizar el servicio de emergencias. El presidente de Rumanía llamó al programa calificando a Arafat como un “enemigo de la reforma de sanidad”.

Su reacción fue la dimisión. Pero horas más tarde, una masiva manifestación invadió las calles contra el presidente y a favor de Arafat. “Una vez que comienza una competición comercial, empezará a disminuir el sistema público y el sistema integrado de emergencia que tenemos ahora se verá peligrosamente afectado porque entonces los interesados en el sistema lucharán entre ellos por el mercado.”

Seguir siendo público. Y luchar por la unidad. Es en lo que cree Arafat. En reunir todos los servicios públicos de emergencia y situaciones de desastre.

Por eso puso en marcha un número de teléfono de emergencias único en Rumanía, el 112. Orgulloso, nos muestra el centro de recepción de llamadas de Targu Mures. “Aquí unimos todo. Puede ver que están todos los implicados, la policía, asistencia médica, los receptores de llamadas del 112, los bomberos… Así podemos gestionar los recursos y la información mucho mejor, especialmente en caso de varios heridos. Es mucho más eficiente.

Rumanía necesita estabilidad, dice Arafat. 22 ministros de sanidad en 21 años, es demasiado. En Targu Mures la unidad de emergencia está a punto de inaugurar un nuevo emplazamiento. “Lo que hemos hecho, debe hacerse en este hospital en todas las plantas, y en muchos hospitales. Es por lo que estamos pidiendo a los futuros Fondos Estructurales de la Unión Europea, tener fondos para las infraestructuras, y poder reparar las infraestrucutras de salud en Rumanía.”

Las áreas rurales se enfrentan a la falta de médicos y a los largos tiempos de reacción en caso de emergencia.

Hace unas semanas, Arafat inauguró un equipo del SMURD en la localidad de Raciu. La iniciativa surgió del alcalde, Joan Vasu. Con fondos de la Unión Europea renovó el sistema de electricidad y de agua. Pero para conseguir el SMURD llamó a Arafat.
“El problema era la falta de dinero, porque una pequeña localidad sola no puede conseguir financiación para todo. Así que hemos convencido a otros alcaldes de las localidades cercanas para unirse a una sociedad cooperativa rural. Nos ha llevado diez años unirnos. Pero finalmente lo hemos conseguido y hemos llegado a un acuerdo. Ahora tenemos al SMURD.”

El día de la inauguración, un caballo golpeó a un campesino en la cabeza. El SMURD se ocupó de todo, preparó el helicóptero y le salvó la vida. Este año se pondrán en marcha 20 unidades más.

Istvan Olah es un gran admirador de Arafat. tiene 100 cabras y su propia experiencia con los hombres de rojo. “Mi hijo recibió un golpe muy fuerte de un poste de madera en el estómago. La ambulancia del SMURD vino para llevarnos a Targu Mures y enseguida se recuperó.

Otra llamada de emergencia. Raed Arafat y el comandante Romeo Lupu, dan órdenes rápidamente, el helicópeto tiene que recoger y atender a un bebé con problemas cardiacos. El tiempo vuela. Los hombres de rojo intentan salvar una vida más.