Última hora

Última hora

Almaty, tradición y naturaleza en la antigua capital kazaja

Leyendo ahora:

Almaty, tradición y naturaleza en la antigua capital kazaja

Tamaño de texto Aa Aa

La ciudad de Almaty se encuentra en el sur de Kazajistán, una parada obligatoria en años pasados ​​en la ruta de la seda que unía el este y el oeste.

El comercio y la economía están todavía presentes en Almaty, la que un día fuera capital del país. Es el centro financiero de Asia central y el pasado año atrajo a seis millones de turistas. La historia, los veranos cálidos y la multitud de deportes de invierno son los principales reclamos.

A pesar del bullicio y el ajetreo actual, Almaty no ha olvidado antiguas tradiciones como las famosas saunas, los baños rusos conocidos como Banya.

Algunos prefieren calor al principio. Badget Yermagambedov lleva yendo a la sauna 30 años. “Es una tradición aquí y a todo el mundo le gusta empezar la semana en Banya para acumular energía para el resto de la semana, pero un baño ruso sin el vapor no es un baño. Es un gran placer venir aquí para recargar las energías”

Y después del calor también se puede optar por el frío. El vasto complejo de Arasan fue inaugurado en 1982 y está considerado como el mejor, baño ruso en Asia Central. Y a los que no les convezca la idea de un masaje, tienen otras formas de acabar la visita

A algunas personas les gusta incluso empezar el día con una buena paliza, no duele mucho, escuece. Se golpea la piel con hojas de abedul, ya que se supone que estimula la circulación para eliminar el estrés del día antes de haberlo incluso comenzado.

Una mañana en Banya es quizá el preámbulo perfecto para una visita al Bazar Verde. Situado en la ruta de la seda, es el mayor mercado de Kazajistán y se puede disfrutar de las tradiciones de los bazares asiáticos: comprar, vender y conocer gente. La palabra ‘Almaty’ significa ‘ciudad de manzanas’ y se cree que esta región es el hogar ancestral de esta fruta.

“Las manzanas de Almaty son consideradas de alta calidad, tenemos muchas variedades diferentes y de ellas la más apetitosa, popular y conocida es la Aport”, explica una vendedora.

El metro, en cambio, está mucho más vacío. Piensen en el viaje al trabajo por un momento, el problema diario en el metro, la batalla por un asiento. Aquí en Almaty la historia es completamente diferente. En cualquier momento del día o la noche es posible sentarse.

Abierto hace solo seis meses, el metro estaba planificado desde hacía 23 años y ha tenido un coste final de 900 millones de euros. Las plataformas y las siete estaciones en un recorrido de ocho kilómetros y medio brillan sobre un suelo de mármol. Dos estaciones más están listas para abrir. Pronto los pasajeros podrán utilizarlas.

Más allá de los límites de la ciudad se escucha el lema de unos niños en las montañas.“No cogemos el camino más fácil”, cantan. Maxut Zhumayev empezó este campamento de niños. Es uno de los doce alpinistas que han escalado los 14 picos de más de 8.000 metros sin oxígeno. Un logro reseñable,

Una altura que, a sus once años, todavía no puede alcanzar Iskander Termita. En la cumbre quiere coger la ruta más sencilla para bajar. Maxut ha prohibido los teléfonos móviles, los ipad y los juegos de ordenador. “Quiero que los niños crean en ellos mismos, en su poder y su fuerza. Es muy importante para mí que me vean como un ejemplo, así pueden ver que se puede escalar el Everest, ser el más fuerte y ganar medallas en los Juegos Olímpicos. No hay nada demasiado difícil en esta vida.”

Maxut espera que su filosofía pueda captar la imaginación de una nueva generación y sus campamentos de montaña crezcan para convertirse en una parte de la vida en Almaty.