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La UE intenta hacer más fácil la compraventa por Internet

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La UE intenta hacer más fácil la compraventa por Internet

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No todos los consumidores de la Unión Europea tienen el mismo acceso a los productos del mercado único. Las diferencias legales entre los países de la Unión Europea son las principales barreras del mercado único. Para dar un empujón al comercio interior, reducir costes y dar a los consumidores más variedad, Europa quiere crear una normativa común de compraventa europea.

María Baeva, dentista, descubrió que en Internet encontraba más variedad y mejores precios, comprando en el extranjero tanto para su uso personal como para su consulta. Pero pronto se dio cuenta de que no era tan fácil como parecía, como ciudadana búlgara. “El año pasado intenté comprar un libro electrónico en Internet para el cumpleaños de mi marido, pero desafortunadamente, no pude. Hice todo lo que solicitaban para el pedido, pero a pesar de ello, su respuesta finalmente fue que no enviaban a Bulgaria. También quería comprar material para mi consulta a una empresa alemana en su página web. Al día siguiente me enviaron un email diciendo que no podían procesar el pedido porque tenía que ser de un mínimo de 300 euros para entregarlo en Bulgaria.”

María no estaba dispuesta a hacer un gran pedido la primera vez. Quería probar, ver cuánto tardaba en llegar, si los documentos que entregaban eran compatibles con el sistema de impuestos búlgaro, y si el material llegaba en buen estado. Finalmente encontró otra forma de comprar: “Hago los pedidos a la dirección de una amiga que vive en Alemania y ella me lo envía, o lo traigo cuando voy a visitarla. Es la estrategia que tuve que utilizar.”

Bulgaria es uno de los países europeos con más problemas en las compras transfronterizas. Le siguen Bélgica, Letonia, Malta y Rumanía. El 70 por ciento de las ofertas terminan siendo un fracaso en Bulgaria. La media europea está en el 61 por ciento. Las razones son varias, explica Ignat Arsenov es Director del Centro Europeo del Consumidor en Bulgaria. “En muchos casos no se recibe ninguna explicación. A veces en los términos y condiciones dicen que no envían a Bulgaria, o que hay un problema con la tarjeta de crédito. En muchas ocasiones el vendedor dice que el marco legal es un obstáculo.”

Stefan Krawczyk, experto en comercio electrónico de eBay, explica que a un comprador se le puede rechazar una compra porque el vendedor, en otro país, no confía en las normas y leyes que se aplican a la transacción. “Es todo un reto estar al tanto de todos los detalles sobre los derechos de los consumidores que se aplican a la transacción en otros países. Para las pequeñas empresas es demasiado, y eligen una solución simple, que es no vender en el extranjero.”

Sólo el 9 por ciento de los consumidores en Europa compra en otro país a través de Internet. Y poco más del 9 ciento de las empresas europeas acepta el reto de vender en el extranjero. Europa responde con el proyecto de una normativa común de compraventa europea.

Para entender mejor las dificultades a las que se enfrentan las pequeñas y medianas empresas que se han aventurado al comercio transfronterizo, visitamos Bivolino. Es un negocio familiar, uno de los primeros en Bélgica en expandirse a otros mercados a través de Internet. Hoy vende en 19 países de la Unión Europea. Carine Moitier, cofundadora, nos cuenta algunos de los problemas que ha encontrado en el camino. “Lo primero es invertir en la marca en cada país. Es la primera etapa. Y luego está el problema del idioma, tienes que contar con nativos, personas que hablen el idioma de cada país que te puedan ayudar, y es difícil en una empresa pequeña. Y hay un gran problema con el pago por Internet, que es también muy específico en cada país. También está la barrera del IVA, y de los derechos de los consumidores. Por ejemplo, en algunos países la devolución puede hacerse en 14 días, en otros países son 7, y es un rompecabezas, en cada país es diferente.”

Todas las transacciones se basan en contratos. Por eso, las diferencias en las normas de cómo se hace un contrato hace todo más complicado y caro para los comerciantes: cada nuevo mercado adicional cuesta una media de 10.000 euros al vendedor. “A nivel legal para poder vender en otro país europeo, hay que analizar la legislación nacional y contar con un experto en derecho local, que te ayude a entender las leyes, las diferencias con las leyes nacionales, en este caso belgas.”

La Comisión Europea quiere crear una normativa común de compraventa para que los vendedores no tengan que manejar otros 26 tipos diferentes de leyes nacionales. Los vendedores podrían elegir vender sus productos a ciudadanos en otro Estado Miembro con leyes únicas, que serían una alternativa a las leyes contractuales nacionales.

Desde cualquier lugar de la Unión Europea, al comprar, se podría elegir si se aplica esa ley, o no. El objetivo es simplificar la expansión a nuevos mercados y que los consumidores tengan más donde elegir.

“El comercio único, en el sector de la venta por Internet, podría ser mucho mejor. No estamos ni de cerca donde deberíamos estar y la Comisión Europea lo sabe”, añade Krawczyk. “La nueva normativa puede mejorar mucho la falta de comercio electrónico entre ciertos países. Creo que uno de los problemas clave es la confianza de los consumidores y cualquier cosa que pueda ayudar fortalecer esa confianza será buena para el comercio transfronterizo.”

Uno de los mayores problemas que hay que solucionar es el del transporte y los servicios de correos. Los vendedores y los expertos en comercio electrónico piden unos Estados Unidos de Europa para el mercado interior.