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La línea entre el tiempo y el clima

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La línea entre el tiempo y el clima

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Seguimos constantemente el tiempo, si va hacer más calor, más frío, si va a haber más humedad o si el tiempo será más seco. Pero ¿Qué pasa con el tiempo a largo plazo, durante décadas y siglos?. ¿En qué momento dejamos de hablar de tiempo para hablar de clima?. Los satélites proporcionan datos a gran escala. Para relacionar el tiempo con el clima, nos vamos a la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos ( Eumetsat ), situada enAlemania. Esta organización dirige los satélites encargados de recoger datos sobre el tiempo y el clima, cuentan con máquinas de alta precisión para gestionar los datos de órbitas diferentes. Manejan dos tipos de satélites con dos órbitas muy diferentes.

“La primera órbita es la geoestacionaria, que está situada a 36.000 kilómetros. Siempre vemos el mismo sector de la tierra, la tasa de actualización es muy elevada y también tenemos datos en tiempo real porque estamos todo el tiempo en conexión con la estación terrestre. Pero no podemos ver los polos y por eso hay otros tipo de satélites que son los satélites polares. Cuando van de un polo al otro, la Tierra también se mueve, por lo que al final tenemos una vista completa de toda la Tierra”, explica Stefane Carlie, de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Los satélites nos proporcionan más información sobre el tiempo de la que hemos tenido nunca. ¿Pero, qué pasa con el clima?. ¿Cómo se define y se comprende este concepto?. “Cuando se hace un promedio de todos los parámetros, los geofísicos, la temperatura, la humedad de un período de 30 años. Esta es la referencia. Los satélites no cubren gran parte del período climático en los últimos dos siglos. Solo existen datos fiables que hacen referencia a la atmósfera y a la temperatura que se remontan al año 1979”, dice Johannes Schmetz, científico de Eumetsat.

Los datos de los satélites de los últimos 30 años ya suponen una gran ventaja para los científicos en la Oficina Meteorológica del Reino Unido. Mientras que aquí los meteorólogos toman los datos de los satélites de Eumetsat y predicen el tiempo de las próximas horas, los científicos analizan lo que pasó hace unos meses o unos cuantos años.

En la Biblioteca Británica se guarda una buena parte de la historia de la observación del tiempo. Tiene unos 9.000 libros de la Compañía Británica de las Indias. Algunos son de 1605. En otros museos hay miles más, incluidos los del famoso navío Cutty Sark, destinado al comercio de té. A partir de 1789 se comenzaron a hacer registos meteorológicos de manera objetiva y precisa, que hoy son de gran interés para los que estudian la historia del clima.

Los datos meteorológicos antiguos son un recurso valioso, porque son datos tomados directamente sobre el terreno en un lugar y en un momento concreto. La forma en que se mide hoy es diferente, pero los principios físicos fundamentales que rigen nuestro sistema climático no han cambiado. Eso significa que las dos fuentes de información ( satélites y datos históricos ) pueden ayudar a los científicos a precisar sus modelos climáticos, a comprender cómo ha variado el tiempo con el paso de los años y entender el efecto que poducen los gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Bonus interview: Adam Scaife