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Vivir en el espacio

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Vivir en el espacio

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La puerta de entrada al espacio para los futuros astronautas está en Colonia, Alemania. Este es el Centro Europeo de Astronautas (EAC) y todos los que después trabajan en la Estación Espacial Internacional (EEI) se entrenan aquí, como Luca Parmitano, que pasará este año seis meses en espacio. Una de sus principales tareas será supervisar el acoplamiento de la nave reabastecimiento a la estación espacial.

“Estoy preparado para ser el operador prinicipal y cuando la nave de abastecimiento llege a la estación lo que tengo que hacer es monitorizar la distancia, asegurándo que mis medidas y las del ordenador sean las mismas. También comprobaré la velocidad del movimiento, que no sea ni demasiado rápida y demasiado lenta y si hay algo que sale mal puedo enviar una orden para que se detenga, se retrase o se interrumpa la operación”, explica el astrnauta italiano.

La actividad de los astronautas se vigila muy de cerca. Y si hay un europeo en el espacio, siempre hay alguien en Colonia atento a sus movimientos. Los astronautas de la EEI siguen una rutina diaria predefinida de trabajo y descanso, para asegurarse de que no se agotan. El trabajo principal de la tripulación de la estación espacial es la investigación científica, pero también tienen que dedicar mucho tiempo al mantenimiento de la estación y tienen, por ejemplo, que limpiar. Todos los sábados pasan la aspiradora.

Lo miembros de la tripulación de la EEI son como las manos y los ojos de los científicos de la Tierra: completan sus experimentos y ellos mismos forman parte de las pruebas. Se registran sus movimientos y los cambios que sufren para comprobar también cómo los humanos se adaptan a vivir en el espacio. Luca participa en uno de los experiementos que se están realizando ahora en la estación espacial. Incluye pruebas antes, durante y depués de su vuelo.

La idea que se está estudiando en agencias como la ESA y la NASA es que los astronautas viajen más lejos y durante más tiempo. Por eso uno de los temas centrales de los experimentos es entender cómo nuestro cuerpo reacciona en condiciones de gravedad cero, como reaccionan los músculos y los huesos cuando no se le hace trabajar. Otro de los riesgos es la alta radiación que hay en el espacio. La EEI está expuesta al bombardeo contínuo de partículas altamente radiactivas. Este tipo de radiación puede provocar cáncer como leucemia, pero de momento el equipo médico no ha encontrado ningún efecto a largo plazo.