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Los niños huyen de la guerra en el Congo

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Los niños huyen de la guerra en el Congo

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“Tengo miedo de la guerra, porque la gente puede venir y matar a tu padre o a tu madre. Cuando estas personas te encuentran en casa , se llevan todo lo que tienes. Y si tienes mala suerte , vendrán con cuchillos, rasgarán tu cuerpo y te cortarán en pedazos.” Antoine Mbabazi

“ Hubo disparos por todas partes. Mi madre me despertó y me dijo que nos teníamos que ir . Cuando llegamos al centro de Masisi lo encontramos lleno de gente. En el centro de Masisi perdí a mi madre”. Esta Janine Kaiti

Monica Pinna, Euronews: “La historia de Antoine es similar a la de Esta Janine y a la de decenas de miles de niños en Kivu del Norte, la provincia de la República Democrática del Congo, en la que se ha abierto la última crisis en 20 años de guerra.”

Antoine y Esta Janine son desplazados al igual que otras 750.000 personas en la provincia. Ellos viven en el campamento de Kalinga, en el territorio de Masisi. La guerra les obligó a huir de sus hogares el octubre pasado. Lo han perdido todo, pero este año van a clase de nuevo gracias a la iniciativa “Children of Peace” de la Unión Europea y al trabajo del Consejo Noruego para los Refugiados. NRC trabaja para llevar a la escuela a los niños que se vieron obligados a huir de sus casas con el objetivo de reducir las amenazas relacionadas con el conflicto y la presencia de varios grupos armados en la zona .

“Los niños son a menudo captados por muchos grupos armados y los principales riesgos están relacionados con el reclutamiento directo por parte de los grupos armados. Los niños involucrados en el conflicto pueden ser utilizados ​​para tareas domésticas o tareas estrictamente militares. En algunos casos, especialmente para las niñas, corren el riesgo de convertirse en esclavas sexuales”, explica Frédéric Bonamy, de ECHO.

“Trabajaba vendiendo en la calle y me dije: mi padre y mi madre están muertos, ¿tengo que continuar mi vida de esta manera? Así que cuando vi que los otros iban a la escuela me uní a ellos”, cuenta Esta Janine

“Durante dos años no he estudiado porque mis padres no tenían dinero. Durante este tiempo he recogido leña para venderla . Con ese dinero alimenté a mi familia. La vida ha sido muy difícil para mí”, explica Antoine Mbabazi.

La escuela primaria de Neema, donde Esta Janine y Antoine asisten a sus clases, fue quemada el año pasado en el conflicto interetnico y reconstruida en febrero con el dinero procedente del Premio Nobel de la Paz de la UE . Más de 500 escuelas fueron dañadas o destruidas el pasado año. Neema tiene hoy más de seiscientos alumnos. NRC logró integrar a más de cuatrocientos niños que nunca habían asistido a una clase a través de un sistema de ayuda financiera para los más vulnerables.

“ Voy a la escuela porque quiero cambiar mi vida”. Esta Janine

En Lushebere hasta 2.000 niños asisten a las actividades y talleres. Sin embargo, se calcula que menos del 40 % de los niños que viven en campos de desplazados están inscritos en algún tipo de programa educativo. A menudo los padres no pueden permitirse el lujo de enviar a todos sus hijos a la escuela .