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La guerra silenciosa de Colombia

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La guerra silenciosa de Colombia

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“Enfrente de mi casa siempre se escuchan disparos.Puede que las balas perdidas crucen de este lado y uno piensa: ¿será que va a pasarme algo a mi? Mi abuelito, mis ancestros. Ellos murieron por causa de la violencia. Mi hermano tuvo problemas con esa gente porque el ejército lo obligaban a que cargara en el mercado, porque ellos tenían una base por ahí arriba y entonces mi hemano les cargaba remesa. Y él se fué por el otro lado, donde es más duro. Ahí lo cogieron y supuestamente lo juzgaban porque él trabajaba con esa gente”. Kelly Jhoanna

“Lo he tomado como un secuestro. Para mi es algo que me ha parecido como un secuestro, porque nunca me permitieron hablarle ni preguntarle a mi hijo ¿porque tomaste esa décision? Qué fue lo que hizo que se fuera para ese lado”. Maria Graciela Paya, madre de Jhoanna Kelly.

Monica Pinna. Euronews. “Estamos en la región de Tolima, el dominio histórico de las Farc. A pesar del proceso de paz con las guerrillas, el Departamento de Tolima, al igual que otras áreas de Colombia, siguen siendo presas de una guerra silenciosa. Entre los grupos armados y el ejército hay una población donde los niños son los más vulnerables.”

El reclutamiento forzado es uno de los principales riesgos para los niños como Kelly Jhoanna y sus cinco hermanos. Kelly y su familia son nativos indígenas de Nasawe’sx y viven en la reserva cerca de Gaitania. La gente aquí logró negociar un acuerdo de paz con los grupos armados, a los que nadie se atreve a mencionar. En el otro lado de la montaña, los agricultores siguen padeciendo el conflicto. Dos personas murieron días antes de nuestra llegada.

“Ellos tambien estudian en el colegio y me cuentan “mira, a tal muchacho se lo llevaron”. Esa gente, cuando tienen cuatro muchachos que cumplen 12 años se los llevan. No permiten que ellos puedan avanzar en los estudios, y no permiten que ellos salgan. Si nos los recoge el ejercito, los recogen ellos”, explica Kelly Jhoanna.

Jhoanna está en su último año en la universidad de Nasawe’sx. Algunos niños provienen de familias desplazadas y se encuentran en este paraíso que el conflicto ha aislado del mundo y donde este año ha llegado la contribución de la iniciativa europea “Children in peace”. Esta iniciativa financia proyectos para proteger a los niños víctimas del conflicto con los fondos del Nobel de la Paz.

Hay 130 estudiantes de entre 11 y 21 años en el colegio Nasawe’sx y las actividades van más allá de las clases sencillas. ACNUR trabaja con la comunidad para ofrecerles oportunidades nuevas.

“A veces resulta un poco contradictorio el hecho de que los niños puedan capacitarse fuera pero no puedan volver a su comunidad, ni volver a su tierra. Entonces es un poco esa la sensibilidad que le apostamos, la mejora de la planta fisica de la institución, de los baños de la escuela, que los niños se encuentren en un ambiente favorable de proteccion donde ellos puedan capacitarse y querer su institucion y querer a su comunidad”, añade Gustavo Torres.

Proteger a los niños contra el reclutamiento forzado y los traumas del conflicto, también implica la realización de talleres, actividades recreativas y programas escolares específicos que mejoran el sentimiento de pertenencia a esta cultura indígena.

“Quiero seguir preparandome para apoyar a mi comunidad, dar a conocer cosas que conocí en mis clases y de lo que he aprendido para apoyarles. Nosotros necesitamos una educacion mas avanzada. Como estudiantes y como niños necesitamos avanzar mas en nuestro conocimiento y en nuestro pensar”, comenta Kelly Jhoanna.

Hoy en día un promedio de sólo el 1% de estos alumnos estudia cada año. La comunidad sueña con una universidad local.