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Bujará sigue reviviendo su pasado

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Bujará sigue reviviendo su pasado

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Bujará es famosa por su artesanía desde los tiempos de la Ruta de la Seda. Generaciones de herreros, bordadores y otros muchos oficios transmiten sus secretos de padres a hijos desde tiempos inmemoriales. ¿Quieren conocer todos esos pequeños milagros que aún salen de los talleres de los mejores maestros de Bujará? la respuesta está en nuestro programa Uzbek Life.

“Bujará tiene 2.500 años de historia, atrajo a comerciantes de todos los rincones del planeta, convirtiéndose en parada obligatoria de la Ruta de la Seda. En las legendas Bujará es ese oasis escondido entre los desiertos que se extienden entre la India y China. Hoy, la ciudad Sagrada de Asia Central sigue conquistando los corazones de los viajeros.”

En los bazares de la lejendaria Bujará los artesanos y comerciantes tayikos siguen viviendo al ritmo de esa cadencia de reloj de arena. La vida transcurre sin sobresaltos en este laberinto rebosante de orfebrerías, objetos de cobre, lanas y sedas.

Mubashira Bahshilova, guía turística:
“Bujará no ha perdido esa atmósfera, los aromas y colores que hicieron de esta antigua ciudad el mayor centro comercial de la Ruta de la Seda. En cada uno de los puestos del bazar puedes encontrar mercancías como hace cientos de años. También, pan y otros productos locales”.

El minarete de Kalyan es uno de los símbolos de la también llamada “ciudad sagrada de Asia Central” gracias a sus 360 mezquitas y 80 madrazas donde la leyenda decía que, desde ellas, el sol brillaba hacia arriba.

El centro histórico de Bujará es patrimonio mundial de la UNESCO.

El mausoleo de Ismail Samani construido en el siglo X es una de las obras maestras de la arquitectura funeraria islámica. Su decoración a la manera de una cestería engendra efectos luminosos únicos.

Mubashira Bahshilova, guía:
“Su arquiecto superpuso los ladrillos de 18 maneras diferentes para crear ese efecto. Si te acercas puedes observar 10 ventanas en cada frontón. Y cada una de esas ventanas tiene una decoración diferente. Ninguna se parece a las otras.”

El gran sabio, médico y filósofo Avicena nació en Bujará, cuando era capital de la dinastía samánida.

Cuenta la leyenda que Avicena quiso vencer la muerte y alcanzar la inmortalidad, su obra y legado forman parte de esa huella indeleble impregnada en los muros de esta ciudad.

“Cuando tenía 17 años, Avicena curó a un emir que estaba apunto de morir. El joven médico rechazó ser pagado en oro y, como recompensa, pidió un acceso permanente a la biblioteca de Palacio.”

También se le atribuyen algunas de las recetas culinarias más sabrosas de Bujará. El plato por excelencia es el Plov compuesto de arroz, zanahorias amarillas, cebollas, pasas, comino, ajo, pimienta y azafrán.

La hospitalidad legendaria de las familias de Bujará data de la época de la Ruta de la Seda.

Doston Rajabov:
“Un invitado es como nuestro padre. Así era tratado en la antigüedad y nosotros seguimos manteniendo esa hospitalidad. Recibimos a nuestros invitados como si se tratara de nuestro padre.”

Los ritmos musicales tampoco han cambiado. Los trajes de los bailarines han conservado su aire artesanal.

Muchos de estos vestidos han sido confeccionados de la misma manera que se hacía en el siglo II.

Bakshillo Djumaev, bordador:

En la familia de Bakshillo Djumaev el bordado en oro es más que una tradición. Algunas de estas piezas son consideradas obras de arte. Los hilos de seda se tejen con hebras de oro.

Confeccionar un traje tradicional puede llevar hasta seis meses de trabajo.

Bakshillo Djumaev, bordador:
“Ver toda esta tradición en mis hijos y, ahora, en mis nietos, me inspira, esta ciudad es mi fuente de inspiración.”

Los artesanos de Bujará siempre tienen presente una célebre frase del maestro sufí Baha-ud-Din Naqshband: “el cuerpo debe ejercitarse con el trabajo, el corazón con Dios.”

Ustoshokir Kamalov ha perpetuado la forja familiar por la que ya han pasado 7 generaciones.

Ahora, transmite a sus hijos los secretos de la producción de los célebres cuchillos de Bujará.

Ustoshokir Kamalov: “Hay una cierta musicalidad en nuestro trabajo como herreros, es como la cadencia del corazón.”

“Y estos artesanos no sólo han sabido transmitir los secretos de su oficio de generación en generación, también, han perpetuado el plato típico de la ciudad, servido a los huéspedes desde la época de la Ruta de la Seda. En nuestro próximo episodio aprenderemos a cocinar el famoso Plov.