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La ciencia produce el primer cromosoma sintético

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La ciencia produce el primer cromosoma sintético

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Imaginemos que necesitamos una bicicleta. Como usuario usted no sabe cuál usar para desplazarse por la ciudad, o para recorrer largas distancias, o para desplazamientos cortos. Por supuesto que sabe lo que es el freno, las marchas, los platos, y los piñones… y que se pueden cambiar las ruedas. No obstante, dado que los modelos vienen montados de fábrica, tiene que probarlos tal y como vienen —a veces durante largo tiempo y a veces muchos de ellos— para saber cuál le conviene, porque en ocasiones no tiene claro para qué sirve cada parte.

El día que otro usuario consigue montar una bicicleta se abre el abanico. Vale que no es un diseño nuevo, sino que ha copiado uno existente, pero lo esencial es que es capaz de hacerlo tomando las piezas sueltas. Puede que un día le haga ser más preciso pieza a pieza, a saber qué funciona y qué no y así personalizar su transporte más rápidamente. Ya no dependerá tanto de que la fábrica construya un transporte que pueda utilizar.

Esta pequeña historia sirve para ilustrar el logro de Jeff Boeke y su equipo de la Universidad de Nueva York. La reproducción de un cromosoma desde cero en el laboratorio abre muchas aplicaciones y puertas que estaban cerradas. La réplica del cromosoma número tres del Saccharomyces cerevisae, un tipo de levadura, es un paso muy importante para la biología.

Tomemos el caso de la investigación contra la malaria. La producción por parte de una levadura (precisamente) de la artemisina, uno de los fármacos que mejor lucha contra esta enfermedad, que causa estragos en los niños de África, costó mucho tiempo y dinero precisamente porque el método era más “rudimentario”. Una vez conseguida y secuenciada se podía replicar genéticamente, pero hasta entonces el proceso de prueba era mucho más lento. También la insulina o productos no medicinales como la cerveza provienen de levaduras y fueron descubiertas por métodos menos precisos.

Esto es solamente un ejemplo de las aplicaciones que una producción más rápida de variantes genéticas puede tener para la medicina, la ecología y la tecnología, y seguramente las ramas que crecerán del tronco son difíciles de imaginar ahora.

Hasta ahora Craig Venter había conseguido lo mismo pero a nivel mucho más básico: una bacteria simple añadiendo pequeñas modificaciones. El equivalente a un monopatín en nuestra metáfora. El cromosoma de la levadura es mucho más parecido a los del resto de los seres vivos. Sus células las de los seres vivos complejos son eucariotas, con núcleo, un paso más arriba en la evolución.

Y si los síntomas científicos no fueran suficientes, también están los económicos: China, Reino Unido, India y Singapur se han interesado inmediatamente por el proyecto y están dispuestos a poner recursos para continuar con la investigación.